El mensaje semanal del Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas             Acaba de cumplirse un mes del memorable viaje del Santo Padre Francisco a Myanmar y Bangladesh, dos pueblos afligidos por problemas de gran envergadura y de no fácil solución. Sabemos que uno de los motivos fundamentales del viaje del Papa fue el de hacer más visible todavía el drama de los prófugos, cientos de miles, pertenecientes al pueblo  Rohingya. Al menos durante los días de su viaje, del 26 de noviembre al 2 de diciembre del pasado año, pudimos tomar más clara conciencia del problema  y conocer con mayor exactitud las dimensiones del mismo.

La cuestión de los migrantes y de los refugiados ocupa un puesto importante en el corazón del Pastor universal. Desde los inicios mismos del nuevo año, hemos visto cómo migrantes y refugiados siguen ocupando su pensamiento. En efecto, ha querido que éste fuera el tema central de la reciente celebración de la Jornada Mundial de la Paz, que tuvo lugar el 1º del año. Ha presentado al mundo a esos hermanos nuestros como “buscadores de paz”, pues “los conflictos armados y otras formas de violencia organizada siguen provocando el desplazamiento de la población dentro y fuera de las fronteras nacionales”, ha afirmado el Papa. Ello da lugar a enormes problemas sociales, cuya solución exige la cooperación internacional, el empleo de medios y recursos proporcionados para hacerles frente, el desarrollo de una nueva cultura en la que crezca el interés por los demás y la conciencia de que las situaciones que sufren nos afectan a todos. Es cierto que el deseo de encontrar soluciones no puede hacer olvidar la complejidad de los problemas y sus varias dimensiones. Pero las dificultades, en vez de paralizar y frenar los intentos de búsqueda de soluciones eficaces, deben servir de aguijón e imprimir a nuestros trabajos un sello de urgencia.

 El próximo domingo, día 13 de enero, viviremos una nueva Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. Todos estamos llamados a empeñarnos en la tarea de crear una verdadera “cultura del encuentro, del diálogo y de la colaboración al servicio de la familia humana”. Es algo que va mucho más allá de la simple tolerancia que ve en la diversidad sobre todo una amenaza, y no, más bien, algo que nos puede enriquecer y llenar nuestras lagunas y carencias.

 El Papa nos habla de favorecer la cultura del encuentro mediante la “apertura del corazón” cuyo contenido concreta mediante tres imágenes. La primera es la de la “puerta”, que pide buena voluntad y acogida, y que no comporta indiferencia o reticencia a la hora de manifestar las propias convicciones; la segunda es la de la “escalera”,  que nos permite acceder a lo absoluto, facilita valorar la persona de los demás y sus puntos de vista, y nos mueve a tender la mano como signo de amistad. La tercera imagen, en fin, es la del “camino” que conduce a buscar el bien de nuestro prójimo. Todos hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios, verdad fundamental para establecer unas buenas relaciones sociales y que representa el vínculo más fuerte que puede darse entre los hombres. Una verdad que debe conducirnos a mantener abierto el corazón, a hacer el bien, a defender los derechos de quienes se ven privados de ellos, a no mirar cómodamente hacia otra parte.

Esta Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado es seguramente un buen momento para preguntarnos si, como a cristianos que somos, no nos estará pidiendo Dios Nuestro Señor una mayor generosidad para acoger, proteger, promover e integrar a esos hermanos nuestros al servicio de una cultura, de una sociedad de armonía y de paz.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).