Ser emigrante en la tierra de Jesús

Esparcidas por todo el territorio de Israel, el Vicariato Santiago del Patriarcado Latino de Jerusalén sirve a siete pequeñas comunidades parroquiales de lengua hebrea (Jerusalem, Jaffa-Tel Aviv, Beer Sheba, Haifa, Tiberias) y rusa (North of Israel -based in Tiberias-, South of Israel -based at Latroun-). Para recorrer esas distancias y ganar tiempo, el Fondo Nueva Evangelización ha financiado en 2017 la adquisición de un vehículo que facilite el traslado de provisiones y los desplazamientos de los agentes de pastoral a todas esas comunidades.

El P. David Neuhaus, S.J. es allí el Vicario patriarcal. Él mismo es hijo de emigrantes judíos que huyeron de la Alemania nazi a Sudáfrica. A los 15 años sus padres le enviaron a Israel debido a la situación de Sudáfrica. En Jerusalén entró en contacto con el cristianismo ortodoxo y luego se convirtió al catolicismo y se hizo jesuita.

Hoy, el Vicariato de habla hebrea atiende además a decenas de miles de trabajadores extranjeros de todo el mundo: filipinos (unos 30.000), indios, africanos, latinoamericanos y de Europa del Este, así como a refugiados y solicitantes de asilo (principalmente eritreos –más de 35.000- y sudaneses). También presta asistencia pastoral a decenas de familias árabes cristianas que por razones de empleo viven en ciudades judías de habla hebrea (como Beer Sheba, Eilat, Tel Aviv) y cuyos hijos están matriculados en escuelas judías de habla hebrea. El desafío de ser católico en una sociedad que es predominantemente judía es un desafío único y crea sus propias alegrías y obstáculos.

Entre las situaciones de crisis múltiples con estas poblaciones expuestas y sufrientes, una de las más grandes tragedias es la que afecta a bebés menores de 3 años. Una vez que los niños tienen tres años son integrados en jardines de infantes y escuelas municipales. Pero hasta que llegan a esa edad están expuestos a horribles situaciones. Los padres deben trabajar y las madres no pueden ausentarse después del nacimiento de un niño. Tienen que dejar a niños tan pequeños de tres meses para que los padres puedan trabajar de 8 a 12 horas diarias para sobrevivir. La población de bebés menores de 3 años en el sur de Tel Aviv es de 2.400 niños. Algunas mujeres migrantes alquilan espacios pequeños donde dejar a los bebés al cuidado de alguna mujer; pero así están muy mal atendidos porque pasan de 8 a 14 horas por día, en espacios pequeños, oscuros (para mantener a los niños tranquilos) y donde hay más de 20 niños, en lugares no equipados y sin personas cualificadas. Las consecuencias son terribles: están mal alimentados, presentan atrofia en las y no interactúan con los otros. En marzo de 2015 cinco bebés murieron por negligencia en estas guarderías ilegales.

Por eso una urgencia del Vicariato fue dar una respuesta a la necesidad de estos padres de emigrantes que necesitan ayuda para sus hijos. En la actualidad el Vicariato se cuida diariamente de unos 25 bebés y unos 30 escolares, debido a la gran necesidad de guarderías para bebés, así como el cuidado de niños después de la escuela y la necesidad de catecismo para niños católicos. Por eso se ha abierto varias pequeñas guarderías (6-8 niños) y un centro infantil y juvenil en las instalaciones del monasterio capuchino de la ciudad, el Santo Rachel Center.

El Fondo Nueva Evangelización, desde la Conferencia Episcopal Española, ha financiado en el año 2017 con 25.000 euros la adquisición de un vehículo para garantizar la movilidad del equipo pastoral y permitir la compra de suministros, el transporte de los niños y la movilidad para las guarderías y el centro de niños y jóvenes. De esta manera se puede garantizar la ayuda que el Vicariato de lengua hebrea presta a los emigrantes y refugiados; aunque, como se ve, la labor es inmensa y lo que se hace es muy poco en comparación con las necesidades que tienen.

(FNV)

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 40978 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).