El Bautismo orienta nuestra vida

Mons. Jaume Pujol               Entre los muchos cuadros de pintura religiosa dedicados al Bautismo de Jesucristo, hay dos de artistas de referencia de la escuela española: uno del Greco, en el Museo del Prado, y otro de Murillo, en la Catedral de Sevilla. Este domingo celebramos la festividad del Bautismo del Señor, y deseo iniciar este comentario fijándome en estas obras de arte.

La del Greco es un cuadro de más de tres metros de altura, dimensiones propias no tanto para sus figuras estilizadas, sino para una doble composición: en la mitad inferior se representa a Jesús siendo bautizado por Juan en el Jordán y en la superior, a Dios Padre rodeado de la corte angélica contemplando la escena, con el Espíritu Santo en forma de paloma entre las dos mitades.

En el de Murillo, impera la sobriedad: Jesús aparece en actitud humilde, bajando la cabeza, ante un Juan sorprendido que no se encuentra digno. En efecto, Juan dirá que su bautismo es de agua, pero que «otro vendrá que es más poderoso que yo; él os bautizará en el fuego y el Espíritu Santo.»

Cada vez que he administrado o presenciado un bautismo pienso que el Cielo se conmueve al hacerse realidad la recepción de este primer sacramento. La Iglesia lo administra en nombre de la Santísima Trinidad como abriendo la puerta al camino que Dios mismo nos marcó para alcanzar la felicidad en la tierra y luego la vida eterna.

El Papa Francisco ha querido que valoremos este sacramento que muchos recibimos de pequeños. Nos invita a preguntar a nuestros padres el día que lo recibimos, y si no es posible establecer así el dato, inquirirlo en los archivos parroquiales. Es un día muy importante en nuestra vida, porque nos orientó hacia el futuro.

Como señala también el Papa, esta orientación tiene algún parentesco con el hecho de que durante muchos siglos las iglesias estaban orientadas hacia el este. Se entraba en los templos por la fachada que miraba a poniente, y allí se encontraban los catecúmenos; una vez recibidos, con el bautismo, entraban en el templo y avanzaban hacia el altar en dirección a oriente. El significado de esta orientación es claro: en poniente se da el ocaso, momento del día en que la luz deja paso a las tinieblas, mientras que en oriente amanece la aurora del nuevo día, la luz de nuestra vida.

Recordemos el bautismo, nuestra orientación hacia Jesucristo y, si alguna vez hemos perdido el camino, volvamos hacia él, hacia esta luz definitiva.

 

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.