Jornadas de la Paz, migrantes y refugiados (I)

Mons. Enrique Benavent            El día 1 de enero la Iglesia celebra la Jornada mundial de la Paz. El próximo domingo celebraremos la Jornada mundial del migrante y del refugiado. Este año el Papa Francisco, en los dos mensajes que ha dirigido a la Iglesia con motivo de estas jornadas, nos recuerda cómo responder cristianamente a los desafíos que nos plantean los fenómenos migratorios. El Papa, desde el comienzo de su pontificado, ha manifestado en repetidas ocasiones, con gestos (recordemos el inolvidable viaje a la isla de Lampedusa) y con palabras, su preocupación por la triste situación de tantos emigrantes que huyen de guerras, de persecuciones, de desastres naturales y de la pobreza.

Actualmente se calcula que hay más de 250 millones de migrantes en el mundo. De ellos, 22 millones y medio son refugiados que han tenido que abandonar sus hogares y su patria huyendo de conflictos armados y otras formas de violencia organizada, para salvar la vida. Otros han emigrado buscando una vida mejor, porque en sus países de origen no ven la posibilidad de construir un futuro digno y buscan mejores condiciones de vida. Muchos lo hacen movidos por el deseo legítimo de reunirse con sus familias, de encontrar mejores oportunidades de trabajo o de educación, o de huir de la miseria provocada o empeorada por la degradación ambiental. En en fondo, nos recuerda el Papa, todas estas personas están buscando la paz, porque quien no puede disfrutar de estos derechos, no puede vivir en paz.

El Papa Francisco, reconociendo la complejidad de este fenómeno que, dada la situación del mundo seguirá marcando nuestro futuro, afirma que los gobernantes han de actuar con prudencia, por la responsabilidad concreta que tienen de cara a sus comunidades, a las que deben garantizar los derechos que les corresponden en justicia y asegurarles un desarrollo armónico. Y nos invita a no dejarnos arrastrar por cierta retórica que “enfatiza los riesgos para la seguridad nacional o el coste de la acogida de los que llegan, despreciando así la dignidad que se les ha de reconocer a todos, en cuanto son hijos e hijas de Dios” (Mensaje Jornada Mundial de la Paz). Cuando los políticos fomentan el miedo, nos recuerda el Papa, “en lugar de construir la paz, siembran violencia, discriminación racial y xenofobia”, provocando sentimientos de rechazo hacia las personas por el único hecho de pertenecer a una cultura, país o raza distintos del nuestro.

Frente a quienes únicamente ven problemas en los que han venido de otros lugares, el Papa nos exhorta a tener una mirada contemplativa que nace de la fe cristiana y que nos lleva a ver a todos los seres humanos como parte de una misma familia; a descubrir que no llegan con las manos vacías; y a valorar también el esfuerzo y el sacrificio de tantas personas de los países de acogida que, con iniciativas solidarias, abren sus puertas a los migrantes y refugiados, incluso cuando los recursos son escasos. Por ello, recuerda el Papa, los gobernantes deben impulsar las políticas de acogida todo cuanto lo permita el bien de su comunidad. Este es el camino para la construcción de la paz.

Con mi bendición y afecto,

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.