Sagrada Familia

Mons. Àngel Saiz Meneses          En este domingo, que sigue al Nacimiento del Señor, celebramos a la Sagrada Familia de Nazaret y contemplamos que Jesús nació y creció en una familia humana. Hoy es un día propicio para celebrar el valor y la belleza de la familia, en un tiempo en que se ve afectada por cambios profundos. En diferentes ocasiones me he referido al sociólogo Zygmunt Bauman, cuya obra estuvo marcada por la categoría de modernidad líquida, con la que define el desvanecimiento de las instituciones sólidas que fundamentaban nuestra vida, la orfandad de referencias consistentes que padece el ser humano. El amor líquido, característico de la sociedad posmoderna, es un amor sin fundamento ni compromiso, porque se tiene miedo al sacrificio y a la renuncia, imprescindibles para un proyecto de vida común. Por desgracia, las relaciones amorosas acaban convirtiéndose entonces en breves episodios, en los que prima la búsqueda del beneficio personal, evitando los compromisos duraderos. Lo que antes eran vínculos fuertes ahora se han convertido en lazos provisionales y frágiles, y esto afecta enormemente a la familia.

La familia está sufriendo cambios importantísimos. El papa Francisco, en el capítulo segundo de Amoris Laetitia, afirma una vez más que el bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia, y se refiere al cambio antropológico-cultural que se está produciendo, que influye en todos los aspectos de la vida: un individualismo exasperado que desvirtúa los vínculos familiares; la cultura de la posesión y del disfrute, que genera dinámicas de intolerancia y agresividad; un ritmo de vida caracterizado por las prisas, la inmediatez, el estrés; la misma organización social y laboral, que dificulta las relaciones humanas y la posibilidad de opciones permanentes. Por otra parte, no faltan planteamientos ambiguos en la misma educación, cuando se apuesta en exceso por la espontaneidad en detrimento de la disciplina y los comportamientos pautados. La consecuencia es que la familia puede convertirse en un lugar de paso, al que uno acude cuando le interesa, y donde los vínculos quedan reducidos a la precariedad de los deseos y las circunstancias. En consecuencia, el ideal matrimonial, con un compromiso de exclusividad y de estabilidad, termina siendo descartado.

En este contexto, nosotros anunciamos un año más la Buena Nueva de la Familia. Anunciamos que Dios es amor, que ha creado al ser humano a su imagen y semejanza, que lo ha creado por amor y lo llama a vivir el amor a través de una vocación que ha inscrito en el hombre y la mujer, que en el matrimonio llegan a ser una comunión de amor que engendra nueva vida. Podemos decir que en cierto sentido, la familia humana es icono de la Trinidad porque en ella se vive el amor entre personas y ese amor es fecundo. En el momento presente es preciso que los cristianos ofrezcamos a la sociedad el testimonio de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, que viven con autenticidad el amor y que están abiertos a la vida, que comparten las penas y las alegrías, que practican las virtudes domésticas con entrega y fidelidad, que viven la comprensión y el respeto mutuo; y que, en definitiva, aportan consistencia y solidez a la Iglesia y a la misma sociedad. Por eso, hoy encomendamos nuestras familias a la intercesión de santa María y a la protección de san José, y pedimos especialmente por las que están pasando por mayores dificultades.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.