8 días para celebrar como uno sólo el Nacimiento del Niño Dios

Mons. Rafael Zornoza            Nos encontramos dentro de la Octava de Navidad, durante la que celebramos el Nacimiento de Dios (como en la Octava de Pascua celebramos en ocho días el día único de la Resurrección, así ahora, hasta el 2 de enero, celebramos la Natividad). La Iglesia en su Liturgia, siguiendo una tradición que viene desde el Antiguo Testamento, celebra durante ocho días las festividades más importantes. Así, vemos la Navidad desde la Pascua, y es muy común felicitar las Pascuas en estas fiestas. Y es que hay un nexo claro entre la Pascua de Resurrección y la Pascua de Navidad: con el niño Dios, Dios hecho hombre, totalmente Dios y totalmente hombre, se inaugura la nueva creación, la de un nuevo hombre, cada uno de nosotros, llamado a ser hijo de Dios por compartir Su vida en la Iglesia, la de una nueva humanidad anticipada en el Niño que nace.

La Navidad nos muestra un nuevo nacimiento, puesto que es la “Natividad”, y nos deja el recuerdo del amor de Dios que se hace Niño y entra así en la historia humana para eternizarla desde la sencillez y debilidad de lo humano. La Encarnación, por la que Dios se hizo hombre, es, por tanto, lo mejor de la vida, la plenitud de la creación, y nos arrastra consigo para hacernos como Él, semejantes a Él, para que nazca desde nosotros un mundo nuevo, como una “nueva creación”. Dios desciende a nosotros para elevarnos a cada uno hasta llegar hasta El y, amando como El, edificar un mundo nuevo. Por tanto no es una cuestión intrascendente la de acoger o no a este niño en cada uno de nuestros corazones. “Dios  con nosotros”, el “Emmanuel” (Mt 1, 23) y su amor viene a nuestra búsqueda, pues le necesitamos.

Vivamos el Nacimiento del Hijo de Dios cada día de esta Octava. No lo olvidemos en un ruido a veces excesivo. Acojamos este Reino, abrazando al Niño que nace sembrando la plenitud de lo eterno entre nosotros, en la comunión de su Iglesia y, en concreto, en nuestra familia diocesana, en nuestra parroquia, nuestras familias, nuestros movimientos y asociaciones. Contemplemos como en Belén el Salvador desciende a nuestra propia pobreza y acojamos al prójimo con la misma solicitud. Acojamos así al otro, sobre todo al más pobre y al pecador, como un don de Dios. Que mirar el pesebre y cantar villancicos, o reunirnos en familia y con los amigos, nos haga dejar de lado rencillas, rencores y egoísmos que destruyen y mancillan la convivencia humana. Sólo con esta sencillez de hijos y hermanos brillaremos como lumbreras en la noche del mundo. Que resuenen, pues, con alegría los cánticos de nuestra tierra, como dice el villancico, y que “viva el Niño de Dios que nació en la Nochebuena”.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.