María al servicio de los planes de Dios

Mons. Gerardo Melgar      Ya estamos a las puertas de la fiesta de la Navi­dad. Mañana ya cele­bramos la solemnidad de la Navidad del Señor.

En el tiempo litúrgico del Ad­viento, la liturgia nos ha ido pre­sentando a los principales perso­najes que esperaron de una manera extraordinaria al Señor.

Nos ha presentado a los profe­tas, que ante la venida inminente de Cristo al mundo, denuncian el pecado del pueblo y llaman a la conversión y a prepararse para la llegada del Salvador.

Nos ha presentado a Juan el Bautista, que viene como precursor para preparar el camino al Señor que ya llega, que anuncia una llega­da inminente y llama a prepararse para ello.

En este último domingo, nos presenta al personaje más impor­tante del Adviento, que vivió como nadie la llegada del Salvador, por­que era su Hijo, porque el Salvador nacería de ella: la Virgen María.

María se preparó a la llegada del Salvador al mundo con una actitud de plena disponibilidad y colabo­ración con los planes de Dios. Por boca del ángel, Dios le anuncia que va a ser la madre del Salvador y, ella, que no acaba de entender los planes de Dios, sin embargo, se fía de Él y se involucra plenamente en hacerlos realidad con su «sí», su «hágase en mí según tu Palabra». María es un modelo auténtico para nosotros de la espera del Salvador:

Ella le espera con fe en Él y en el plan de Dios de salvar a la humani­dad caída.

Ella lo espera llena de alegría, porque sabe que, por ella, y a través de su colaboración, Dios va a reali­zar el rescate y la salvación de la hu­manidad hundida en el pecado. Por eso, ella se ofrece generosamente a servir al plan de Dios y lo espera poniéndose, plena y totalmente, al servicio del plan de Dios, incluso, cuando este plan de Dios la lleve a renunciar a sus propios planes.

Tres actitudes que debemos en­carnar todos y cada uno de noso­tros como seguidores de Cristo:

  • Fe, para dejar que Cristo naz­ca en cada uno de nosotros y nos salve. Una fe que debe llevarnos a abrirle nuestro corazón para dejar que entre en nuestra vida y viva en nosotros.
  • Alegría, porque con la llegada de Dios a nosotros sentimos hecho vida y realidad palpable el gran amor que Dios nos tiene y cuando uno se siente amado por el Señor, necesaria­mente se siente ale­gre y co­munica esa misma alegría a los demás.
  • Disponibilidad para seguir los caminos y los planes de Dios sobre cada uno de nosotros, porque solo así estaremos facilitando al Señor que nos salve, y solo así estaremos ayudando a otros, con nuestro tes­timonio, a comunicarles que Dios vive, que está en medio de nosotros y nos quiere.

Vivamos esta Navidad con es­tas tres actitudes importantes de la Virgen: fe para acoger y dejar que Dios entre en nuestra vida y nos transforme. Alegria, porque si Dios está con nosotros necesariamente nos tenemos que sentir alegres y llenos de gozo y tenemos que co­municárselo así a los demás. Y disponibilidad, para hacer en todo momento de nuestra vida lo que el seguimiento del Señor nos pida, porque solo Él puede llenar nues­tros anhelos e interrogantes.

Feliz Navidad para todos.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

 

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.