¡Feliz Navidad!

Mons. Celso Morga            Queridos fieles: Me enfrento a estos folios en blanco rodeado de muchas felicitaciones navideñas, de ida y vuelta, que vienen a recordarnos que estamos en el corazón de mucha gente que nos lo hace saber a las puertas de la Navidad, al tiempo que nosotros nos esforzamos por hacérselo saber a ellos.

Son una muestra de que el tiempo que vivimos es muy especial para todos. Unos lo vivirán en su sentido pleno, desde Dios que se hace hombre para salvarnos, otros lo revestirán de nostalgia, abrazándose a lo que fue y nunca volverá a ser, como si el empeño lo hiciera posible de alguna manera. Otros pondrán el acento en el consumo, no siempre alocado, también acompañado de personas queridas; oiremos a gente decir que el “sonido” de la Navidad lo ponen los niños de San Ildefonso y muchos también harán celebraciones alejados de toda idea de Dios.

Pocas fiestas son tan anunciadas como la Navidad, las luces en las calles nos recuerdan las fiestas navideñas desde antes incluso que comenzáramos el Adviento. Se hace de muchas maneras, aunque pocas son anuncio de la Natividad, del nacimiento de Jesús, esencia y fundamento de las fiestas que celebramos los cristianos.

El nacimiento de Jesús marca toda una civilización, ha generado una cultura que perviviría un tiempo aunque los cristianos desapareciéramos de golpe. Todos esos anuncios a los que me refiero nos ayudan a recordar, pero algunas manifestaciones nos predisponen a deformar la esencia de lo que celebramos.

Una fiesta tan trascendente y antigua tiene muchas adherencias que no siempre nos dejan ver la esencia de lo que realmente significa. Por ello, como Pastor vuestro, me toca recordaros esa esencia de la Navidad y animaros a celebrarla con alegría exterior que sea manifestación de la que brota de dentro, con alegría verdadera que aleja los miedos que encogen el corazón humano. “Díjoles el Ángel: No temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría, que es para todo el pueblo; pues os ha nacido hoy un salvador, que es el Mesías Señor, en la ciudad de David” (Lc 2, 10-12).

El nacimiento de Cristo le ha dado sentido a nuestra vida, su mensaje de salvación ha cambiado la forma de ver la Historia en general y nuestra historia personal. Dios ha roto su silencio de una manera impresionante, entrado en nuestro mundo vestido de nosotros, con nuestra carne, dispuesto a sufrir. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros, menos en el pecado, por eso la Navidad es la fiesta de la alegría, ya nada será igual. ¡Feliz Navidad!

+ Celso Morga

Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Celso Morga Iruzubieta
Acerca de Mons. Celso Morga Iruzubieta 75 Articles
Mons. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978.morga_iruzubieta_celso Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y Arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011. Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en L’Osservatore Romano y otras revistas. En la Conferencia Episcopal Española es miembro, desde noviembre de 2014, de la Comisión Episcopal del Clero.