Ven, Señor, que te esperamos

Mons. Abilio Martínez          Queridos diocesanos: ¡Feliz año nuevo a todos! Tal vez esta felicitación pueda sonar extraña o antes de tiempo. Con estas palabras quiero recordar las fechas en las que estamos pues, tras celebrar la Solemnidad de Cristo, Rey y Señor del Universo, hemos dado comienzo a un nuevo Año litúrgico con el I Domingo de Adviento y vemos ya, muy cerca, la Solemnidad de la Navidad.

A veces, perdemos la perspectiva de lo que realmente significa este tiempo para nosotros. El Adviento es un tiempo de gracia, un tiempo de esperanza, un tiempo de preparación. ¡Cuántas veces nos dedicamos a decorar nuestras calles y nuestras casas, ponemos luces y adornos navideños, el nacimiento o el árbol de Navidad, pensamos en el menú de estos días pero nos olvidamos de lo más importante: “adornarnos” por dentro! Son tres las miradas que podemos lanzar en estos últimos días de Adviento:

  1. Tenemos que mirar al pasado, a un hecho que sucedió hace más de dos mil años en la aldea humilde de Belén. El Papa emérito Benedicto XVI, al explicar el Adviento, recuerda que la palabra latina “adventus” se refiere a ese movimiento de Dios hacia la humanidad pues, siendo Dios, se hizo hombre. Ahí, desde la fragilidad e inocencia de un niño, Dios sigue mostrando su grandeza y amor por nosotros al hacerse hombre para salvarnos.
  2. Tenemos que mirar al presente, vivir siempre vigilantes. El Evangelio del I Domingo de Adviento, lo recordaréis, nos decía: “Mirad, vigilad, orad”. Es una invitación a seguir el camino que nos muestra Dios, a dejar que irrumpa en nuestra vida y sea Él el que guíe nuestros actos cada día. Que esta recta final del Adviento no sean unos días más en nuestras vidas sino el Adviento en el que hago posible que Dios se adueñe de mi persona y nazca en mi corazón y en mis obras.
  3. Tenemos que mirar al futuro pues esperamos la venida gloriosa de Cristo; por eso, nuestra vida es prepararnos constantemente para ese momento, viviendo como hijos del Padre y hermanos de los demás. No vivir en el desánimo o la tristeza sino en la esperanza y la alegría que nacen de sabernos amados por Dios. Sin esperanza todo se nos hace cuesta arriba, aburrido e insoportable.

El Adviento nos resume en cuatro semanas la Historia de la Salvación. Una historia que comenzó con la promesa de un Mesías al pueblo de Israel, un Mesías que se hará hombre en Belén y un Mesías que regresará como Señor y juez de la Historia.

De esta manera, el Adviento nos prepara no sólo para celebrar la cercana fiesta de la Navidad sino que nos dispone para mucho más, para la Parusía, para el retorno triunfante de Cristo.

Mis queridos diocesanos: que este tiempo de Adviento, en sus últimos días, nos ayude a comprender que Dios está siempre con nosotros, nace para nosotros, se hace hombre por nosotros. Y, si Jesús está con nosotros, ya no tenemos que tener miedo, podemos seguir esperando incluso cuando el presente se nos muestre lleno de dificultades.

Que María, Madre de la Esperanza, Virgen del Adviento, modelo perfecto de respuesta a Dios, nos acompañe, nos guíe y nos muestre el camino que Ella misma siguió confiada en Dios, y nos lleve a decir como Ella dijo: “Fiat”, “Hágase”.

Para todos ¡feliz y santa Navidad!

† Abilio Martínez Varea
Obispo de Osma-Soria

Mons. Abilio Martínez Varea
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El obispo electo de Osma-Soria nació en Autol (La Rioja) el 29 de enero de 1964. Ingresó en el seminario diocesano de Logroño, donde estudió Filosofía y Teología entre los años 1982 y 1987. Después se trasladó a Roma, donde obtuvo la licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1989). Fue ordenado sacerdote el 30 de septiembre de 1989. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Su primer destino fue como vicario parroquial de la parroquia de San Barlotomé de Aldeanueva de Ebro (La Rioja) (1989-1994). Entre 1994 y 1996 realizó los cursos de doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca. A su regreso, fue nombrado vicario parroquial de San Pío X de Logroño. Ha desempañado los cargos de delegado de Apostolado Seglar, profesor en el instituto diocesano de Ciencias Religiosas y delegado de Enseñanza. Desde el año 2005 es vicario episcopal de Pastoral y Enseñanza.