Hemos contemplado su gloria

Mons. Enrique Benavent              La liturgia de las horas del día 24 de diciembre comienza anunciándonos el cumplimiento de la esperanza del Adviento: “Hoy sabréis que viene el Señor, y mañana contemplaréis su gloria” (Ant. Invitatorio). Es la gloria que contemplaron los pastores que, después de ver al Niño, se volvieron “dando gloria y alabanza a Dios” (Lc 2, 20); la que hizo que los magos, cuando llegaron a Belén “entraron en la casa, vieron al Niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron” (Mt 2, 11). El evangelista San Juan nos ayuda a penetrar en el misterio es esta “gloria” del Hijo Unigénito del Padre, que “se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1, 14): el niño a quien encontraron los pastores y los magos adoraron está “lleno de gracia y de verdad” (Jn 1, 14).

Jesús ha venido para revelarnos la gracia y la verdad Dios, el secreto más hondo del corazón del Padre. En su nacimiento “se ha manifestado la gracia de Dios que trae la salvación para todos los hombres” (Tit 2, 11). Esta gracia no es otra cosa que  “la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor al hombre” (Tit 3, 4). Esa bondad y ese amor brillan en toda su grandeza en el misterio de Navidad, porque se dirigen a una humanidad que se había alejado de Él y lo había rechazado. La ley del actuar de Dios en la historia de la Salvación es la ley de la gracia: cuando el hombre más se aleja de Él, más se esfuerza Dios en mostrarle con más claridad su amor. El envío del Hijo al mundo es la mayor manifestación de su bondad y de su amor al hombre: Dios no ha dejado de amarle, a pesar de su pecado.

Estamos ante un amor totalmente gratuito e inmerecido: “no se debe a las obras de justicia que hubiéramos hecho nosotros“, sino a “su propia misericordia” (Tit 3, 5). San Agustín, cuando se sitúa ante este misterio de amor, no puede más que expresar su admiración: “¿Pues qué gracia de Dios pudo brillar más intensamente para nosotros que ésta: teniendo un Hijo unigénito, hacerlo hijo del hombre, para, a su vez, hacer al hijo del hombre hijo de Dios? Busca méritos, busca justicia, busca motivos; y a ver si encuentras algo que no sea gracia” (Sermón 185).

Quien contempla con ojos de fe esta bondad de Dios y su amor al hombre, que se nos revela en el nacimiento de Cristo, descubre que esa gracia encierra una fuerza capaz de transformar el mundo, no con armas ni con el poder, sino por el camino del amor. El Papa Benedicto XVI, en una homilía de Navidad nos decía: “En el establo de Belén aparece la gran luz que el mundo espera. Esta luz nunca se ha apagado. Ha iluminado a hombres y mujeres a lo largo de los siglos, porque donde ha brotado la fe en aquel Niño, ha florecido también la caridad: la bondad hacia los demás, la atención a los débiles y a los que sufren, la gracia del perdón. Que esta luz de amor y de verdad llene la historia de nuestro mundo“.

Feliz y Santa Navidad para todos.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.