«¡Los presos también son Iglesia!»

Mons. Ángel Pérez Pueyo             Hace justamente un año os hacía cómplices de una iniciativa pastoral que me sugirieron los capellanes de la cárcel de Zuera: ofrecer como regalo de Navidad una tarjeta telefónica por valor de cinco euros a los presos que carecieran de recursos en las cárceles de Aragón para que pudieran  llamar a sus familias en estos días tan entrañables.
¡No os sintáis obligados! Entiendo los recelos que algunos podáis tener. Con este gesto sencillo, los capellanes, la delegada regional, los voluntarios y delegados de la pastoral penitenciaria pretenden prolongar la sexta obra de misericordia corporal, «visitar a los presos»; propiciar en los propios reclusos el reconocimiento de su culpa; predisponerlos a pedir perdón a las víctimas y restituir los posibles daños ocasionados; ayudarles a recobrar su dignidad como hijos que sólo Dios puede ofrecer a cada ser humano… Se trata humildemente de tener un gesto de ternura que propicie su reinserción social. Hacerles entender que «no todo está perdido».
Sólo quien realmente «ha tocado fondo» en su vida o ha experimentado en carne propia el «infierno», como les dijo el Papa Francisco a los reclusos de Ciudad Juárez (México) en febrero de 2016, puede convertirse en profeta del «cielo». Y tratar de recrear en el módulo que vive un verdadero «microclima» de respeto, de dignidad, de libertad interior…
Las cárceles, aseguraba el Papa, son un síntoma de cómo estamos en la sociedad. La reinserción no comienza en estas rejas sino «afuera», en las calles de la ciudad. Creando un sistema de salud social, es decir, evitando contaminar las relaciones en el barrio, en las escuelas, en las plazas, en las calles, en los hogares, en todo el espectro social. A veces pareciera que las cárceles se propusieran incapacitar a las personas a seguir cometiendo delitos más que promover los procesos de reinserción que permitan atender los problemas sociales, psicológicos y familiares que llevaron a la persona a una determinada actitud. El problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando.
Los presos, aunque pueda sorprendernos, son personas como tú y como yo. Tienen corazón. Tienen familia… Son también Iglesia. Si no puedo quererlos por los errores que hayan podido cometer, sí debo hacerlo como cristiano por lo que son (criatura divina) en el corazón de Aquel que los creó por amor, como a ti y como a mí. Y les dotó, igual que a nosotros, de todas las cualidades para que pudieran ser felices. La vida, que no siempre hace justicia con todos, a veces, nos ha alejado de aquel sueño que Dios tenía sobre cada uno. Nuestro humilde servicio pastoral se torna ahora en un proyecto apasionante. Ellos, que en la tierra ya han sido juzgados y condenados, se convierten en objeto de nuestra predilección. En nuestro corazón, tocado por la «ternura de Dios», seguirán teniendo cabida y trataremos de entreabrirles al menos las puertas del cielo.
«Sólo los que estamos aquí, me confesaba un recluso de Zuera, sabemos lo que representa una tarjeta de teléfono en el Centro Penitenciario. Algunos no tienen problema para conseguir cuantas quieran porque tienen el apoyo de su familia que les ayuda, pero otros no tenemos de dónde sacarlas, a menos que alguna vez un compañero te deje hacer una llamada con la suya. Sin tarjeta no hay llamadas a la familia, ni al abogado, ni a quien te pueda solventar algún problema en un momento determinado… Es tu conexión con el mundo. Parece mentira pero después de la libertad, tal vez sea el mejor regalo que podemos hacer a un preso. Se puede vivir sin muchas cosas; pero pasar la vida sin sentir nunca la voz y el cariño de los tuyos hace las cosas más difíciles. Y en estos días de Navidad, qué duro se nos hace no poder estar con nuestras familias… Y ni siquiera poder hablar con ellos y demostrarles que, a pesar de todo, les recordamos y les queremos».
Quien pueda y quiera libremente os ofrezco tres posibles formas de colaborar:
a) comprando la tarjeta telefónica en un estanco y entregarla en tu parroquia. Como no resulta fácil conseguirlas porque han desaparecido las cabinas telefónicas del mobiliario urbano… os sugiero dos opciones más;
b) haciendo una trasferencia bancaria al siguiente número de cuenta: ES 47 – 2085 – 0138 – 38 – 03 – 30342277; 
c) depositando un sobre en tu parroquia con el importe del número de tarjetas que desees regalar. En la trasferencia o en el sobre indicad: Regalo de Navidad para los presos de Aragón.
Concluyo con el WhatsApp que recibí de una jurista: «Acabo de enterarme de la iniciativa de las tarjetas. ¡Cuánto puede ayudar a los presos! Estuve unos años como abogada en el turno de oficio penal y ha sido una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido. Defendiendo a esas personas conocí vidas muy duras y conocí un Barbastro distinto del que salta a nuestra vista hoy. Sin olvidar cuál era mi labor profesional, siempre tuve claro que eran mis hermanos. Familia, como muy bien dice usted. El turno de oficio me hizo ver la vida de otra manera. Por eso comprendo lo que puede significar para muchos de ellos estas tarjetas telefónicas».
¡No te quedes «preso» del pasado, ayúdales a abrir la puerta de su futuro! No hay nada tan gratificante como regalar esperanza.
Gracias en nombre de ellos. Con mi afecto y bendición
+ Ángel Pérez Pueyo
Obispo de Barbastro-Monzón
Animador y Coordinador de la Pastoral Penitenciaria en las Diócesis de Aragón.
Mons. Ángel Pérez Pueyo
Acerca de Mons. Ángel Pérez Pueyo 130 Articles
- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.