Alegraos: Dios es la verdadera felicidad

Card. Antonio Cañizares                Este próximo domingo, tercero de Adviento, es un estallido de alegría, porque se acerca la llegada del Señor. Escucharemos: “Estad alegres, os lo repito, estad alegres”. “Desbordo de gozo con mi Dios”. “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador”. “Estad siempre alegres en el Señor”. “El Señor es fiel, y sus promesas se cumplirán”, promesas que suscitan gozo, esperanza, felicidad, dicha, alegría, porque Dios está con nosotros, viene, llega, el “Emmanuel”.

Por eso, de nuevo, un año más, cantamos la misericordia del Señor. Desbordamos de gozo en el Señor. Este es el verdadero y dichoso mensaje de la revelación: Dios es nuestra felicidad. Dios es el gozo, la bienaventuranza, la plenitud de la vida. Dios se ha revelado en el amor, ha escuchado nuestro clamor. Dios ha tenido corazón para toda deficiencia, para nuestra cautividad, para nuestro pecado. Se ha ofrecido a nosotros como misericordia, como gracia como salvación, como sorpresa regocijante y gloriosa. Debemos repetir el anuncio del ángel en Navidad. “No temáis, porque os anuncio una gran alegría para todo el pueblo”.

Nuestra religión es una religión de salvación, de alegría. Entre nosotros resuenan aquellas palabras de Pablo: “Alegraos, os lo digo de nuevo, alegraos, estad siempre alegres en el Señor, os lo repito, estad siempre alegres”.

Ésta es la verdadera religión: el gozo de Dios. Este es el regalo que nos trae Cristo al nacer en el mundo la alegría, el gozo, la paz de Dios.

¿Seremos capaces de hacer comprender a los hombres de nuestro tiempo este mensaje Dios es la alegría, nuestra alegría y nuestra dicha? ¿Quién nos escucha? ¿Quién nos cree verdaderamente? Tal vez no tengamos éxito en este anuncio. Es el mensaje constante del Papa, sus palabras y sus gestos proclaman el “Evangelio de la alegría”, “la alegría del amor”. No podemos ser cristianos tristones, la alegría es la expresión de que uno se siente amado. Donde no hay amor, no hay alegría. Y nosotros, en Jesús, recibimos tanto amor, todo el amor, sin límite alguno. Los primeros cristianos admiraban por su alegría. Eso es ser cristianos, vivir en alegría y ser portadores de la alegría.

No nos creen frecuentemente los hombres del pensamiento, enfrascados en la duda y en los problemas. No nos creen los hombres de acción fascinados en el esfuerzo por conquistar la tierra. No nos creen los jóvenes, arrastrados por la civilización del disfrute a toda costa. Es la suerte del Evangelio en la humanidad, el cual significa precisamente anuncio dichoso, anuncio feliz, “Evangelio de la alegría”.

La fe cristiana, el acontecimiento cristiano ha ofrecido como pleno y último don esta verdad, esta espiritualidad: la felicidad es alcanzable por el hombre en Dios, por Cristo, en el Espíritu Santo.
Permanece esta certeza impávida: Dios es la verdadera, la suprema felicidad del hombre, la verdadera alegría para el hombre. Permanece esta pedagogía para enseñar a los niños y los jóvenes: Sí, en efecto, la fe es misterio, Cristo lleva la cruz, la vida es deber, pero sobre todo Dios es la alegría y la dicha, la felicidad.

Para vosotros, pobres, para vosotros, afligidos, para vosotros, hambrientos de justicia y de paz, para todos los que sufrís y lloráis es el Reino de Dios. El Reino de Dios es para vosotros y es el Reino de la felicidad y alegría que conforta, que compensa, que da consistencia y verdad a la esperanza.

Cristo os habla en el corazón de felicidad y de paz. Y con este don Él no aplaca, en la vida presente, vuestra búsqueda, vuestra sed. Hoy su felicidad no es más que un anticipo, una prenda, un comienzo, la plenitud de la vida vendrá después de esta vida terrena, vendrá mañana después de esta jornada, vendrá cuando la felicidad misma de Dios sea abierta a aquellos que hoy la han buscado y pregustado. Dios es alegría. ¡No tengáis miedo! ¡Acercaos a Él, que Él está muy cerca!

+ Antonio Cañizares Llovera
Cardenal Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014