¡Bienvenido Señor!

Mons. Francisco Conesa            Queridos diocesanos: En una de sus homilías sobre el Adviento, San Bernardo explica que existen tres venidas del Señor. La primera fue su venida en carne y debilidad (Belén); la última será su venida en espíritu y poder (final de los tiempos). Pero entre una y otra hay una venida intermedia (adventus medius) que el Señor realiza “espiritualmente, manifestando la fuerza de su gracia”. Se trata de la presencia del Señor en nuestra vida, que anticipa y prepara su venida al final de los tiempos. “Esta venida intermedia -explica
San Bernardo- es como una senda por la que se pasa de la primera a la última: en la primera, Cristo fue nuestra redención; en la última, aparecerá como nuestra vida; en ésta, es nuestro descanso y nuestro consuelo” (Discurso 5 sobre el Adviento, 1).

En el Evangelio de san Juan se habla con frecuencia de esta venida. En Jn 14, 23 dice Jesús: “El que me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él”.Escuchar la Palabra y alimentarse de ella es una manera de recibir la visita de Jesucristo. Pero hay otras múltiples maneras en las que Él viene. Viene en los sacramentos, y muy especialmente en la Eucaristía; viene a mi vida mediante palabras y acontecimientos. El Señor viene todos los días para ir preparando el tiempo definitivo. Uno de los prefacios que usa la liturgia en este tiempo dice con exactitud: “El mismo Señor que se nos mostrará entonces lleno de gloria, viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de la espera dichosa de su reino”.

Es importante, sin embargo, estar atentos y vigilantes, porque su venida podría pasar desapercibida. Puede presentarse con el rostro del inmigrante o del enfermo. Suele acercarse a nosotros cuando escuchamos o leemos la Escritura. En ocasiones llega por sorpresa y nos habla a través de nuestra vida. La mayor parte de las veces se presenta cuando no lo imaginamos, rompiendo nuestros esquemas y nuestras seguridades. Es preciso, por ello, llevar con nosotros la lámpara de la fe, para
poder reconocer a Cristo, y tener el corazón a punto para que el amor nos encienda en el deseo de buscar su rostro.

Nuestra actitud ha de ser de acogida del huésped, que está a la puerta llamando (cf. Ap 3, 20). Acoger a Cristo que viene espiritualmente a nuestra vida es la mejor manera de recordar su venida en Navidad y de preparar su última venida.

Jesucristo es alguien que está vivo y que viene continuamente a nuestras vidas. “El Señorviene”.

¡Sé bienvenido, Señor!

† Francesc Conesa Ferrer
Obispo de Menorca

Mons. Francisco Conesa Ferrer
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Rector de la Basílica de Santa María de Elche desde 2014 Francisco Simón Conesa Ferrer nació en Elche el 25 de agosto de 1961. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario diocesano y fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1985. Es doctor en Teología (1994) y en Filosofía (1995) por la Universidad de Navarra. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Orihuela-Alicante, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de la parroquia ilicitana de Nuestra Señora del Carmen (1985-1987), de la Inmaculada de San Vicente del Raspeig (1994-1996) y de Nuestra Señora de Gracia de Alicante (1997). Desde 1998 al 2014 fue el vicario general de la diócesis. En la actualidad es profesor del seminario diocesano, donde imparte Filosofía del Lenguaje y Teología Fundamental, desde 1992; profesor asociado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, desde 1994; canónigo magistral de la Catedral de Orihuela, desde 2001; y rector de la Basílica de Santa María de Elche, desde 2014. Fue nombrado prelado de honor de su Santidad en el año 2012.