Voces que gritan al hombre actual

Mons. Gerardo Melgar            Queridos diocesanos:           Nos encontramos en un momento de nues­tra historia en el que estamos escuchando diversas voces que gritan a nuestros oídos y a nuestra conciencia mensajes tantas veces contradictorios, que nos hacen estar continuamente en vela para saber hacer un discernimiento, y poder de­cidirnos acertadamente por las que están de acuerdo con nuestros prin­cipios más profundos y personales y con las creencias más arraigadas en nosotros.

Voces que gritan mensajes mate­rialistas, que ponen en lo material el mayor, e incluso el único, de los valo­res por los que luchar; modelos exis­tenciales para quienes lo único, o al menos lo más importante, es lo mate­rial, tener más, el enriquecimiento fá­cil, aunque sea a costa de lo que sea.

Voces que tratan de orientar nues­tra vida hacia el más radical de los in­dividualismos y de los egoísmos.

Nos aturden las voces de un mundo sin Dios, que infravalora y desprecia todo cuanto se refiera a Dios, a la fe, a la trascendencia, a la otra vida, etc.

Voces que embotan nuestra men­te y nuestra vida con la llamada al placer, a pasarlo bien a costa de lo que sea, incluso a pasar por encima de todos los demás valores, a pasar por encima de los derechos y el res­peto que debemos a los demás, con tal de que nosotros logremos nuestra comodidad, unos pocos momentos de felicidad, de placer, aunque luego el vacío que deja en nuestro corazón sea mucho mayor que la felicidad y el placer del que hemos disfrutado.

Voces y voces, gritos y gritos que se han empeñado en hacer olvidar al hombre su origen y su destino; hacer olvidar al ser humano que viene de Dios que le ha creado, le ha redimido y sigue ofreciéndole su amor, a pesar de sus infidelidades y pecados.

Pero junto a estas voces proceden­tes de un mundo y de una sociedad indiferente a Dios y a la fe en Él, reci­bimos también, aunque sea en medio de la espesura de un bosque mun­dano que las reduce y las hace sonar con menos potencia e intensidad, las voces que nos vienen del Evangelio, la voz del que grita en el desierto: «Preparad el camino al Señor» (Mc 1, 1–2); la voz que nos llega de la Iglesia que nos llama a dejar entrar a Dios en nuestra vida personal, familiar y social.

Es la voz de tantos mártires actua­les que defienden su fe frente a quie­nes quieren acallarla o llevarlos por otros caminos, que gritan al corazón del hombre al que solo el encuentro con Jesús les ha dado sentido a su vida y no están dispuestos a renun­ciar a Él por nada ni por nadie.

Es la voz de tan­tos cristianos actuales, silenciosos, que, junto a nosotros, gritan con su testimonio de vida que su fe en Cris­to es lo más importante para ellos.

Es el grito de todas esas personas que luchan por la defensa de la vida, por la justicia en medo de un mundo injusto, por la honradez en medio de un mundo de trapicheos, por la au­tenticidad en medio de un mundo de corrupción.

Todo este cúmulo de gritos que percibimos de un lado y de otro, que provienen de las más variadas situa­ciones de la vida, nos hacen a noso­tros como cristianos una llamada a discernir dónde estamos nosotros y dónde queremos estar. Si queremos vivir una Navidad tan pagana como la vive gran parte de nuestro mundo, o queremos obedecer la voz de quien nos invita a preparar el camino al Señor que quiere venir a nosotros. Si queremos que Dios nazca en nuestro corazón o siga siendo el gran ausente de nuestra vida, porque nuestro co­razón está lleno de otras cosas que no dejan cabida a Dios ni a nuestra fe en Él.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.