Alerta ante un Proyecto de Ley

Mons. Manuel Herrero          Sí, desde esta tribuna quiero manifestar mi preocupación ante un proyecto de ley que está a punto de debatirse en las Cortes y que, si sigue el proceso normal y si no lo impedimos, será una ley que afectará al ejercicio de nuestra libertad.

Me estoy refiriendo al “Proyecto de Ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de las lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales”, presentado en el Congreso de los Diputados el pasado 12 de mayo de 2017 por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea.

El Proyecto de Ley -en adelante PL- es largo y se pude ver en internet, en la página del Boletín Oficial de las Cortes. Primero tiene una exposición de motivos con referencia al marco normativo internacional y europeo, una exposición en la que enmarca el PL en el marco de la igualdad real, y, posteriormente, presenta XIX capítulos en los que toca todos los capítulos de la vida social y política (educación, justicia, deporte, tiempo libre, salud, ámbito familiar, de la infancia y la juventud, laboral, asilo, medios de comunicación, cultura, orden público, privación de libertad, Fuerzas Armadas, Administración Pública, etc.), y unas disposiciones adicionales, derogatorias y finales.

Como es lógico yo no puedo hacer un análisis de todo el PL. Desde mi punto de vista se trata de un PL que intenta, por la vía del constructivismo, el relativismo y el nihilismo, establecer la ideología de género en todos los ámbitos sociales como objetivo fundamental.

El PL, ya en el título, señala que su objetivo es combatir la discriminación, sin señalar si está justificada o no, si es buena o mala.

Cuando habla de género, no entiende género masculino y femenino, que viene determinado en la igualdad de la condición humana por la naturaleza física, psicológica y espiritual, ya que todos nacemos como varón o mujer, sino una categoría en la que, negando el valor de la naturaleza, cada uno puede ser, según su voluntad y el momento cultural, hombre o mujer, etc. Supone una nueva antropología, una nueva forma de concebir al hombre y la polaridad sexual y tiene repercusiones en todos los ámbitos de la vida humana, la familia, la educación, libertad ideológica y religiosa, etc.

El PL dice que la categoría de género es una categoría humana que puede estar en constante evolución y como tal, tiene que ser percibida como una experiencia vital, un recorrido diverso en tiempos y forma. Por ello, incluye aquellas personas que, acorde con la diversidad e identidad y de la orientación de género, se identifican con categorías dinámicas y no binarias que reflejan su identidad o expresión no normativas: travestis, cross dressers, drag queens, queers, gender queer, agénero, entre otras.

La “identidad de género” viene definida en el artículo 3, y dice que es “la vivencia interna e individual del género tal como cada persona se siente, incluyendo la vivencia personal del cuerpo y otras expresiones de género como la vestimenta, el modo de hablar y los modales”. Por referirme al campo de la educación de los hijos este PL establece un plan integral. Incluye cursos de sensibilización y capacitación en los centros de la formación permanente del profesorado para todo el personal docente, el cual deberá incorporar la perspectiva de género y la denominada “diversidad familiar” dentro de sus programas de estudio de manera regular (Art. 40, 3). Será materia evaluable para los profesores. También los padres y los alumnos deben ser sensibilizados. Los textos y materiales, así como los recursos en las bibliotecas escolares, incluirán transversalmente los contenidos de la ideología de género. Las subvenciones y la concertación de los centros dependerán de que hayan incorporado estas medidas, no del derecho de los padres y el derecho a la libertad de educación que supone la neutralidad de la administración.

¿Qué valoración se puede hacer del PL? Cada uno puede y debe hacer la suya. Invito a leer el PL, formarse una opinión y actuar en consecuencia haciendo llegar a los Diputados y Senadores la postura de cada uno. Desde mi opinión, este PL que choca con una antropología sólida, y más en concreto, con la moral católica en los temas de la antropología del amor, de la sexualidad, de la pareja humana, de la fecundidad, de su proyección interpersonal y social.

+ Manuel Herrero Fernández, OSA.

Obispo de Palencia

 

Mi valoración es que es un proyecto que excede lo que dice en el objetivo de combatir la discriminación y fomentar la igualdad. Y trata de dar una vuelta al modelo antropológico vigente en todos los campos desde la ideología de género. Es un PL ideológico.

 

Esta PL reconoce como un “nuevo derecho humano” la autodeterminación de la identidad de género. Es verdad que la conciencia y el sentimiento subjetivo de la propia identidad con componentes de la identidad real, pero no componentes aislados del sexo ni preponderantes sobre el mismo, sino subalternos. Y establece que la ideología de género es la única concepción antropológica, afectando a libertades constitucionales como la libertad religiosa e ideológica, de expresión, de prensa, de cátedra, de enseñanza, pudiendo llegar a una verdadera censura. Es adoctrinadora.

 

Se implica a la Administración y a los poderes públicos en la promoción de esta ideología, negando su neutralidad. Además, es totalitaria porque abarca todas las esferas de la vida personal y pública, excluyendo cualquier interpretación. Es discriminatoria porque da ventajas a las asociaciones que defienden la ideología de género. Es estatalista, creando una nueva Agencia Estatal con amplias atribuciones desconocidas en legislaciones de nuestro entorno. Y -en mi opinión- invade la libertad de conciencia y de pensamiento.

 

Aprovecho la ocasión para invitar a todos a formarnos más en nuestra fe cristiana y sus consecuencias prácticas. Tenemos que saber dar razón de nuestra fe, esperanza y caridad.

Mons. Manuel Herrero Fernández
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Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA, nació el 17 de enero de 1947 en Serdio-Val de San Vicente, (Cantabria). Ingresó en el Seminario Menor “San Agustín” de Palencia. Estudió Filosofía y Teología en el Monasterio Agustino de “Santa María de la Vid” (Burgos), en el “Estudio Teológico Agustiniano” de Valladolid y en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Obtuvo el Bachillerato en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid) y la Licenciatura en Teología Pastoral por la Universidad Pontificia de Salamanca, sede de Madrid. Hizo Profesión Solemne el 25 de octubre de 1967, siendo miembro de la Orden Agustina, Provincia del “Santísimo Nombre de Jesús de España”. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1970, por el entonces Obispo de Palencia, Mons. Anastasio Granados. Ha desempeñado los siguientes cargos: • Formador en el Colegio Seminario Agustino de Palencia. • En Madrid: Director Espiritual del “Colegio Nuestra Sra. del Buen Consejo”; Párroco de “Ntra. Sra. de la Esperanza”; Delegado del Vicario de Religiosas; Prior de la Comunidad de “Santa Ana y La Esperanza”; Arcipreste de “Ntra. Sra. de la Merced”; Profesor de Pastoral en los Centros Teológicos agustinos de El Escorial y de Los Negrales; Vicario Parroquial de “San Manuel y San Benito”. • En Santander: Primer Párroco de “San Agustín”; Delegado Episcopal de “Caritas y Acción Social”; Profesor del Seminario Diocesano de Monte Corbán; Delegado Episcopal de Vida Consagrada; Vicario General de Pastoral; Párroco de “San Agustín”; del 22 de diciembre de 2014 hasta el 30 de mayo de 2015 Administrador Diocesano de Santander durante la sede vacante; Profesor del Instituto Teológico de Monte Corbán, Vicario General y Moderador de la curia de la diócesis desde 2002, y párroco de “Ntra. Sra. del Carmen” desde 2014. El 26 de abril de 2016 fue nombrado Obispo de Palencia por el Papa Francisco y el 18 de junio del mismo año fue ordenado Obispo e inició su Ministerio Episcopal en la Sede palentina.