Jesucristo, rey del Universo

Mons Gerardo Melgar           Después de todas las fiestas en honor de Cristo, la Iglesia cele­bra como colofón de todas ellas la fiesta de Cristo, Rey del Universo.

Cristo quiere reinar en el cora­zón de cada hombre por medio de su amor, porque el reinado de Cristo no es un reinado de poder sino de amor. Toda su vida no es sino la manifesta­ción del amor que Dios tiene al hom­bre.

La gran novedad de la revelación de Cristo es precisamente esta: co­municar a cada ser humano la gran noticia del amor de Dios; Dios te ama y se interesa por ti.

La nueva evangelización que esta­mos llevando a cabo en este momen­to histórico de la iglesia no consiste en otra cosa que hacer resonar en los oídos y en el corazón del hombre ac­tual el anuncio de la verdad del amor de Dios al ser humano.

El hombre de nuestro tiempo, lle­no de laceraciones y de heridas, —la pobreza, la enfermedad, el paro, las drogas, las tragedias dolorosas vivi­das por parejas separadas, el sufri­miento de los hijos de padres sepa­rados, etc.— está necesitando sentir muy dentro de él esta verdad funda­mental: Dios te ama y se preocupa de ti.

Esta fue la verdad que cambió el corazón de san Pablo y le convirtió de perseguidor en evangelizador. «Me amó y se entregó por mí» (Gal 2, 20). La comprensión y la vivencia del amor de Dios es lo que le impulsa a comunicar su experiencia de en­cuentro con el Señor, de tal manera que se identifica con él: «Ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí» (Gal 2, 20-21) y por eso no puede menos que anunciar el evangelio (1 Cor 9, 17).

Hoy nos encontramos en nuestra sociedad a tantas personas a quienes el reinado de Cristo les resbala, no les dice nada. El único reinado que ellos reconocen y quieren es el del dinero en sus vidas, para quedar al final in­satisfechos y tristes.

Los creyentes estamos llamados a encarnar los valores del reinado de Cristo en nosotros, a través de una vida de seguimiento auténtico de Je­sús. Cristo será nuestro Rey si noso­tros le honramos como tal en nuestra vida, viviendo desde los criterios del Reino de Dios; viviendo desde la ver­dad, la justicia, la santidad, el amor y la paz. Si encarnamos en nosotros el estilo de vida de Cristo Él estará siendo nuestro Rey. Y si ayudamos con nuestra palabra y nuestro testi­monio a que otros abran su corazón a Cristo y su mensaje, estaremos traba­jando y cumpliendo nuestra misión como cristianos en el reino de Cristo, esto será la prueba de que el Reino de Dios ha llegado a nosotros.

Cuando nosotros, los creyentes en Jesús, con nuestro testimonio de vida suscitemos la fe en los demás, nos preocupe­mos de que los demás le acepten en sus vi­das y acerquemos a Dios a los hom­bres y a los hombres a Dios, entonces podemos decir que el Reino de Dios está en medio de nosotros.

Cristo quiere seguir reinando en el corazón de todos los hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos de nuestra sociedad actual. Quiere reinar en la vida de los que le recono­cen como Dios y tratan de ser fieles a las exigencias de su fe; en los que un día le tuvieron como Rey de sus vidas, pero hoy, por desgracia, viven desde otros valores distintos e inclu­so contrarios a los del Reino de Cris­to. Quiere reinar en todos porque, por todos y por la salvación de todos, entregó su vida en la cruz, para que todos pudiéramos entrar a formar parte de su reino.

Dejemos que Cristo reine en nues­tros corazones y en nuestra vida, ajustando nuestra manera de vivir a lo que Él nos pida y anunciemos el reino a los demás a través de nuestro testimonio de una vida cristiana vi­vida con toda su exigencia.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.