Estudiar la Doctrina Social de la Iglesia y suscitar un cambio de mentalidad

Mons. Rafael Zornoza           En una sociedad sin Dios y del descarte en las relaciones humanas, habiendo celebrado este Domingo la Jornada Mundial de los Pobres, recordamos la necesidad de asumir la doctrina social de la Iglesia recogida en el Compendio de Doctrina Social: “la doctrina social es parte integrante del ministerio de evangelización de la iglesia. Todo lo que atañe a la comunidad de los hombres –situaciones y problemas relacionados con la justicia, la liberación, el desarrollo, las relaciones entre los pueblos, la paz— no es ajeno a la evangelización. Esta no sería completa si no tuviese en cuenta la mutua conexión que se presenta constantemente ante el Evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre” (Compendio de la DSI, 66). Cuando nos dedicamos a transmitir el evangelio y comprobamos la belleza del apostolado y sus dificultades comprobamos el valor de la Doctrina Social de la Iglesia, que debemos conocer más y mejor, pues nos orienta a actuar como cristianos en el mundo laboral, económico, socio-político y familiar.

Se ha puesto de manifiesto que “en el origen de la actual crisis económica hay una crisis previa: la negación de la primacía del ser humano. Esta negación es consecuencia de negar la primacía de Dios en la vida personal y social” (Iglesia, servidora de los pobres, 15). Hemos de ser, por tanto, motores de un cambio de mentalidad. En una sociedad que parece querer comportarse como si Dios no existiese es necesario vivir en conciencia y dialogar con la increencia, pero también mostrar el valor del don gratuito, la compasión sin límites, la hospitalidad y el perdón. Ante la indiferencia debemos huir de la superficialidad y plantear sin miedo los interrogantes del sentido de la vida que es la llave que abre la puerta a la fe. El verdadero encuentro con los pobres compartir nuestros bienes ha de convertirse en un estilo de vida.

Hemos de dar gracias a Dios por las muchas organizaciones que se preocupan de atender y cuidar a los pobres, y a los cristianos sensibles que las asisten, y a cuantos colaboran con buena voluntad. He de mencionar, sobre todo, a Cáritas, que actúa eficazmente de modo inmediato en cada lugar a través de las parroquias, en íntimamente unidos a Cáritas Diocesana. Gracias a la colaboración de los benefactores y voluntarios puede llegar hasta los últimos rincones y hacer llegar a todos la caridad, que es manifestación del amor de Cristo.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.