Ángelus del Papa en la I Jornada Mundial de los Pobres

El Papa Francisco, en la cita para el rezo del Ángelus de este domingo 19 de noviembre invocó la ayuda de la Madre de Dios, «para que permanezcamos fieles a la voluntad de Dios haciendo fructificar los talentos con los que nos ha dotado»

El Obispo de Roma hizo hincapié en que «Jesús nos muestra la generosidad y el cuidado premuroso del Padre de tantas formas: con su palabra, con sus gestos, con su acogida hacia todos, en especial hacia los pecadores, los pequeños y los pobres – como hoy nos recuerda la I Jornada Mundial de los Pobres – pero también con sus advertencias, que revelan su interés para que nosotros no desperdiciemos inútilmente nuestra vida».

En la celebración de la Jornada que él ha querido ofrecer a la Iglesia universal para «que en todo el mundo las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados», el Papa reiteró que Dios tiene un gran aprecio por nosotros y alentó a confiar en Él, a no tener miedo de Dios, pues el miedo nos inmoviliza y autodestruye.

Destacó que «esta conciencia nos ayuda a ser personas responsables en toda acción nuestra», como nos recuerda la parábola de los talentos, que nos invita a «una responsabilidad personal y una fidelidad que se vuelve también capacidad de volvernos a poner en camino por sendas nuevas, sin ‘enterrar el talento’, es decir los dones que Dios nos ha confiado y sobre los cuales nos pedirá cuentas».

(CdM)

Texto completo de las palabras del Papa antes del rezo del Ángelus

«¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!

En este penúltimo domingo del año litúrgico, el Evangelio nos presenta la parábola de los talentos (cfr Mt 25,14-30). Un hombre, antes de salir de viaje, entrega a sus siervos algunos talentos, que en ese tiempo eran monedas de gran valor: a un siervo, cinco talentos, a otro dos, a otro uno, según las capacidades de cada uno. El siervo que ha recibido cinco talentos es emprendedor y hace que fructifiquen, ganando  otros cinco. Lo mismo hace el que recibió dos y gana otros dos. En cambio, el siervo que ha recibido uno, escava un hueco en el terreno y esconde la moneda de su señor.

Es este mismo siervo el que le explica al señor, cuando vuelve, el motivo de su gesto diciendo: «Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra» (24-25). Este siervo no tiene una relación de confianza con su señor, sino que le tiene miedo  y eso lo bloquea. El miedo inmoviliza siempre y a menudo hace cumplir opciones equivocadas. El miedo desalienta el tomar iniciativas, induce a refugiarse en soluciones seguras y garantizadas, y así se acaba con no realizar nada bueno. Para ir adelante y crecer en el camino de la vida, no hay que tener miedo, hay que tener confianza.

Esta parábola nos hace comprender cuán importante es tener una idea verdadera de Dios. No debemos pensar que Él es un patrón malo, exigente y severo que quiere castigarnos. Si dentro de nosotros tenemos esta imagen equivocada de Dios, entonces nuestra vida no podrá ser fecunda, porque viviremos en el miedo y no nos llevará a nada constructivo. Aún más, el miedo nos paraliza, nos autodestruye. Estamos llamados a reflexionar para descubrir cuál es verdaderamente nuestra idea de Dios. Ya en el Antiguo Testamento, Él se ha revelado como «Dios misericordioso y compasivo, lento para enojarse y pródigo en amor y fidelidad» (Ex 34,6) y Jesús nos ha mostrado siempre que Dios no es un patrón severo e intolerante, sino un padre lleno de amor, de ternura, un padre lleno de bondad. Por lo tanto podemos y debemos tener una confianza inmensa en Él.

Jesús nos muestra la generosidad y el cuidado premuroso del Padre de tantas formas: con su palabra, con sus gestos, con su acogida hacia todos, en especial hacia los pecadores, los pequeños y los pobres – como hoy nos recuerda la I Jornada Mundial de los Pobres – pero también con sus advertencias, que revelan su interés para que nosotros no desperdiciemos inútilmente nuestra vida. En efecto, es signo de que Dios tiene un gran aprecio por nosotros: esta conciencia nos ayuda a ser personas responsables en toda acción nuestra.  Por lo tanto, la parábola de los talentos nos recuerda una responsabilidad personal y una fidelidad que se vuelve también capacidad de volvernos a poner en camino por sendas nuevas, sin ‘enterrar el talento’, es decir los dones que Dios nos ha confiado y sobre los cuales nos pedirá cuentas.

Que la Virgen Santa interceda por nosotros, para que permanezcamos fieles a la voluntad de Dios haciendo fructificar los talentos con los que nos ha dotado. Así seremos útiles a los demás y, en el último día, seremos acogidos por el Señor, que nos invitará a participar de su alegría».

(Traducción del italiano: Cecilia de Malak)

Apremiante llamamiento del Papa

Al final del rezo del Ángelus el Papa Francisco volvió a referirse a la Jornada Mundial de los Pobres y a sus múltiples iniciativas en Roma y en las diócesis de todo el mundo. “Que los pobres estén en el centro de nuestras comunidades no solo en momentos como este, sino siempre; porque ellos están en el corazón del Evangelio, en ellos encontramos a Jesús que nos habla y nos interpela a través de sus sufrimientos y sus necesidades”, auguró, recordando especialmente a las poblaciones que viven una dolorosa pobreza a causa de la guerra y de los conflictos.

Con este motivo el Papa renovó a la comunidad internacional un apremiante llamamiento “a comprometer todo esfuerzo posible” para favorecer la paz, en particular en Oriente Medio. Francisco dirigió un pensamiento especial al “querido pueblo libanés” y sus oraciones por la estabilidad de ese País, “para que -aseguró-  pueda continuar siendo un ‘mensaje’ de respeto y convivencia para toda la Región y para el mundo entero”.

En sus palabras el Papa recordó también la reciente beatificación en Detroit del capuchino Francisco Solano, a la tripulación del submarino militar argentino, por la cual elevó sus oraciones, y la Jornada del recuerdo por las víctimas de accidentes de tráfico. El Obispo de Roma alentó “a la prudencia y al respeto de las reglas”.

Finalmente Francisco saludó a los numerosos fieles y peregrinos de Italia y de todo el mundo, especialmente a los de la República Dominicana, y a la comunidad ecuatoriana residente en Roma, que está festejando a la Virgen de El Quinche.

Palabras del Papa después del Ángelus

Queridos  hermanos y hermanas,

ayer, en Detroit, Estados Unidos de América, ha sido proclamado Beato Francisco Solano, sacerdote de los Frailes Menores Capuchinos. Humilde y fiel discípulo de Cristo, se distinguió por un incansable servicio a los pobres. Su testimonio ayude a sacerdotes, religiosos y laicos a vivir con alegría el lazo entre anuncio del Evangelio y amor a los pobres.

Es lo que hemos querido recordar con la Jornada Mundial de los Pobres de hoy, que en Roma y en las diócesis del mundo se expresa en muchas iniciativas de oración y de compartir. Auspicio que los pobres estén en el centro de nuestras comunidades no solo en momentos como este, sino siempre; porque ellos están en el corazón del Evangelio, en ellos encontramos a Jesús que nos habla nos interpela a través de sus sufrimientos y sus necesidades.

Quiero hoy recordar de manera particular a las poblaciones que viven una dolorosa pobreza a causa de la guerra y de los conflictos. Por eso renuevo a la comunidad internacional un apremiante llamamiento a comprometer todo esfuerzo posible para favorecer la paz, en particular en Oriente Medio. Dirijo un pensamiento especial al querido pueblo libanés y rezo por la estabilidad del País, para que pueda continuar siendo un “mensaje” de respeto y convivencia para toda la Región y para el mundo entero.

Rezo también por la tripulación del submarino militar argentino con el que se ha perdido contacto.

Hoy recurre también el Día mundial en recuerdo de las víctimas de accidentes de tráfico, instituida por la ONU. Aliento a las instituciones públicas en el compromiso de la prevención, y exhorto a los automovilistas a la prudencia y al respeto de las reglas, como primera forma de tutela de sí mismos y de los demás.

Saludo a todos ustedes, familias, parroquias, asociaciones y fieles individuales, que han venido de Italia y de tantas partes del mundo. En particular, saludo a los peregrinos de la República Dominicana; a los participantes en la carrera de solidaridad de Košice (Eslovaquia) en Roma; y a la comunidad ecuatoriana residente en Roma, que festeja a la Virgen de El Quinche. Saludo a las fraternidades de la Orden seglar Trinitaria Italiana, a los fieles de Civitanova Marche, Sanzeno, Termoli, Capua y Nola, y a los jóvenes confirmandos de Mestrino (Padua).

Deseo a todos un buen domingo. Y por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y ¡hasta la vista!

Raúl Cabrera – SPC

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