¿»Vives o vegetas»?

Mons. Ángel Pérez Pueyo           ¿Qué estás haciendo con tu vida? Desenmascara los «tópicos» que pueden deshumanizarte. No te dejes engañar. Sé sincero, al menos contigo mismo: ¿«vives» o «vegetas»?, ¿«cueces» o «enriqueces»?, ¿«ardes» o «te quemas»?

Hoy el Señor te ayuda a descubrir los «talentos» con que te adornó. Te invita a hacerlos fructificar. No dejes que te vendan bienestar por felicidad. El bienestar es la excitación emocional que te ofrecen fugazmente las cosas al satisfacer tus deseos o necesidades. La felicidad, en cambio, emerge de tu interior. No es fruto de algo concreto sino la convicción de saberse amado y sostenido por Aquel que nos creó. Acontece como un DON, como una GRACIA inmerecida e inesperada. Como TAREA, basta acogerla, disfrutarla y compartirla con los demás.

Te brindo la oportunidad de que seas feliz sirviendo a los demás, implicándote en la transformación de nuestra Diócesis… ofreciéndote un modo nuevo de mirar, gustar, tocar, oler, escuchar, es decir, de saborear a Dios en todo lo que haces. Disfrutar con hondura los encuentros, las miradas, los rostros, la belleza… mirar más el lado bueno, positivo y gozoso de las personas y los acontecimientos… porque quien tiene a Dios en sus labios en todo encontrará gusto a Él.

Es lo que la parábola de los talentos, enmarcada dentro del discurso escatológico de Jesús, pretende hacernos descubrir. El Señor tarda pero su regreso es tan seguro como imprevisible. De ahí nuestra llamada a la responsabilidad personal. Las sumas entregadas y las ganancias obtenidas son muy considerables ya que un talento equivalía a diez mil denarios, el sueldo de seis mil jornadas de trabajo. Más allá de esto, lo que se destaca es la productividad de los dos primeros siervos. El tercero, en cambio, trata de conservar, a buen recaudo un depósito que consideraba cerrado. Actúa con aparente honestidad. No malgasta su talento. No hace nada malo… sin embargo es reprobado por su pasividad. Esta sociedad del bienestar ha logrado anestesiar nuestros pecados de omisión. El abstencionismo y la apatía, la pereza y la comodidad, el egoísmo y el miedo al qué dirán son fruto de una psicosis de seguridad colectiva. Dios nos pide hoy una fidelidad productiva, de lo contrario, también quedaremos descalificados.

Los talentos que recibimos por parte de Dios son, en primer lugar, las riquezas de su Reino, es decir, la salvación, la fe, su amor, su amistad (la vida de Gracia)… En segundo lugar, los dones naturales como la vida y la salud, la inteligencia y la voluntad, la familia y la educación… La fe, sin embargo, es el gran talento que resume todos los demás.

Estos talentos no son para uso privado y exclusivo. Dios no nos ha creado como «floreros». Tampoco nos ha constituido en propietarios, tan solo en administradores. Nuestro dilema insoslayable es explotarlos al servicio de Dios y de los hermanos o bien enterrarlos para no complicarnos más la vida ni ser tachados como retrógrados.

¡Cuántos hombres y mujeres viven instalados, desilusionados o fosilizados como el empleado haragán que efectivamente no malgasta su talento pero lo entierra, contentándose con mantenerlo intacto e infecundo! Los dos primeros fueron elogiados por la lealtad con la que se hicieron cargo de lo “poco”. El tercero, además de acusar al dueño, confiesa que ha sido el temor lo que le ha inspirado su manera de actuar. El Señor, que no le reprocha sus palabras injustas, desenmascara sin embargo su pasividad, su indolencia y su pereza. No ha querido correr riesgos. Al final, se desvelan las motivaciones reales de cada uno.

Lo que se exige siempre es “poco” en comparación con lo mucho que se ha recibido. El diverso comportamiento refleja las distintas maneras que cada uno tiene de enfocar la vida y la fe. Los hay que conscientes de lo mucho que han recibido por parte de Dios lo ponen todo al común, al servicio de su Proyecto salvífico. Otros, en cambio, viven con miedo, sintiéndose atenazados por el qué dirán  y logran enterrar todas sus potencialidades.

Lo importante no es la cantidad que cada uno produzca sino si responde al tanto por ciento de sus propias capacidades, actitudes o aptitudes. Dios no exige sin antes habernos dado con abundancia. Personalmente lo que más me conmueve es la confianza que el Señor ha depositado en nosotros. El nos impulsa a aprovechar cada día que sigamos «enganchados» a lo suyo.

Gracias, Señor, porque confiaste en nosotros, entregándonos los talentos y la responsabilidad de tu Reino. Gracias, Señor, porque desenmascaraste nuestra mediocridad y nos hiciste descubrir nuestros pecados de omisión. Ayúdanos, Señor, a redituar nuestros talentos para servir mejor a los demás.

Con mi afecto y bendición

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
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- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.