Primera Jornada Mundial de los Pobres

Mons. Francesc Pardo i Artigas           Este domingo coincide con la I Jornada Mundial de los Pobres, instituida por el papa Francisco, quien ha publicado un mensaje titulado: “No amemos de palabra sino con obras”. Es por ello que ofrezco un resumen que nos ayude a comprender y vivir el sentido de la jornada.

¿Qué reflexión y objetivos propone el Papa?

*  Que en todo el mundo las comunidades cristianas sean, cada vez más y mejor, un signo concreto del amor de Cristo para con los últimos, para con los necesitados. Las otras jornadas son una tradición, pero ésta ha de mostrar la opción evangélica de la predilección de Jesús por los pobres.

* También tiene como objetivo estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura de la exclusión y asuman la cultura del “encuentro”.

*   Al mismo tiempo, es una invitación a compartir con los pobres, por medio de cualquier acción, signos concretos de fraternidad. Urge pensar en los pobres, no sólo como destinatarios  de un voluntariado semanal, y menos aún con algún gesto para tranquilizar nuestra conciencia. Tales experiencias son válidas para sensibilizarnos antes las injusticias que sufren muchos de nuestros hermanos pero nos han de servir de ayuda para un auténtico “encuentro” con los pobres y para “compartir”, una opción que sea un verdadero estilo de vida.

*  Estamos llamados a extender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarles a los ojos, a abrazarlos para que sientan el calor del amor que rompe el círculo de la soledad. Al mismo tiempo, su mano extendida es también una llamada a salir de nuestras certezas y comodidades que nos permita reconocer el valor de la pobreza.

*  La pobreza, para los discípulos de Cristo, es una vocación a seguir a Jesús pobre. Pobreza significa un corazón humilde para aceptar la propia condición de criatura limitada y pecadora y para superar la tentación de la omnipotencia.

La pobreza como actitud del corazón que nos impide considerar el dinero y el lujo como objetivos de la vida y condición para ser felices. La pobreza hace posible que asumamos nuestras responsabilidades personales y sociales, pese a nuestras limitaciones. Permite valorar un uso adecuado de los bienes materiales.

*  Redescubrir las caras de la pobreza.

La pobreza nos desafía cada día con sus muchas caras marcadas por el dolor, la marginación, la opresión, la violencia, la tortura, el apresamiento, la guerra, la privación de libertad y de la dignidad, la ignorancia y el analfabetismo, la emergencia sanitaria, la falta de trabajo, el tráfico de personas, la esclavitud, el exilio, la miseria, la emigración forzada. La pobreza tiene el rostro de mujeres, hombres y niños explotados por viles intereses, pisoteados por la lógica perversa del poder y del dinero. Que lista inacabable y cruel resulta cuando consideramos la pobreza como fruto de la injusticia social, la miseria moral, la codicia de unos pocos y la indiferencia generalizada.

*   Si realmente queremos hallar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por medio de la caridad en el rostro de los hermanos y hermanas más débiles.

* La plegaria será, el mismo tiempo, el fundamento de diversas iniciativas concretas, momento de encuentro, amistad, solidaridad, acogida y ayuda. Y no olvidemos que la plegaria de los pobres es el Padrenuestro.

Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.