Negociad mientras vuelvo

Mons. Gerardo Melgar          El evangelio de este do­mingo nos habla de aquel hombre rico que se fue a un país lejano y dejó a sus criados y les repartió sus bienes y les dijo: Negociad con ellos hasta que yo vuelva.

El dueño rico es Dios que ha de­jado en manos de los seres humanos una misión importante, la misma que Cristo trajo a la tierra, ofrecer a todos los hombres la salvación.

El negocio que el Señor ha dejado en nuestras manos para que trabaje­mos por conseguir su rendimiento es la evangelización del mundo.

De lo que consigamos con nues­tro trabajo y nuestro esfuerzo, unido con la gracia de Dios, se nos pedirán cuentas.

Frente a este encargo de Dios, des­cubrimos que hay dos actitudes:

  • La de los dos primeros:
  • Han recibido su onza, han trabajado lo que han podido y han rendido según su capacidad, según sus cualidades, y el Señor premia sus esfuerzos.
  • La actitud del tercero:
  • Se ha asustado pensando en un Señor que es exigente, que recla­ma lo que no presta y siega lo que no siembra, la ha escondido en el pañue­lo y no ha producido nada.

Dos actitudes que reflejan las dos actitudes que podemos a veces tener y encarnar entre nosotros:

  1. La de quien recibe el encargo de Jesús de evangelizar y de traba­jar en la tarea para llevar el mensa­je salvador de Cristo al mundo: este acepta el encargo, lleno de amor y agradecimiento por la confianza del Señor con él, sabiendo que hay difi­cultades, pero se apoya en el Señor, al que une sus propios esfuerzos, lucha, trabaja, busca, ofrece y produce más o menos, pero produce sus frutos de evangelización.
  2. La de quien recibe el encargo de Cristo, lo acepta, pero se llena de miedos: llena su cabeza de con­fusión, no ve, lo mire por donde lo mire, nada más que dificultades, lo complicado que esto se ha puesto, percibe un mundo totalmente en contra, y un ambiente que no quiere saber de Dios.

Este se queda paralizado: critica, se lamenta, no está de acuerdo con nada, pierde ilusión y eso no le per­mite trabajar con ganas, se llena de miedos y se queda paralizado.

Un día el Señor nos llamará a ren­dir cuentas y su actitud con cada uno será la que tuvo con aquellos emplea­dos:

  • Alabar y premiar a quienes han trabajado y han producido sus fru­tos, cada uno según sus capacidades
  • Reprender y castigar a quienes no hayan trabajado y el Señor les dirá: ¿Por qué no te apoyaste mucho más en mí en vez de asustarte y pa­ralizarte? ¿Por qué quisiste luchar solo y te llenaste de miedo? ¿Por qué no dejaste que otros hicieran lo que tú no eras capaz?

El Señor nos sigue dando la opor­tunidad de rect i f icar en nues­tra vida y cumplir de verdad con su encargo.

Dificultades claro que las hay. Precisamente porque el mundo está como está, la evangelización es mu­cho más urgente, hemos de emplear­nos con más ardor, con más entusias­mo, con más unión con Él, buscar nuevas manera de llegar a los aleja­dos.

Para ello no luchamos solos, el Se­ñor está con nosotros y si Dios está con nosotros, ¿quién puede estar contra nosotros?

Es san Pablo el que nos dice: «¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? En todo vencemos por aquel que nos ha amado» (Rom 8, 35)

  • «Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo».
  • «Sin mi no podéis hacer nada» (Jn 15, 5)
  • No os preocupéis, «el Espíritu hablara por vosotros» (Mt 10, 20).

Hemos de luchar todos con áni­mo renovado para lograr la evange­lización del mundo que el Señor ha dejado en nuestras manos, pero asis­tiéndonos siempre con su gracia. No estamos solos, Él nos ha prometido que estará siempre con nosotros y, donde y a lo que no lleguemos no­sotros, Él será el que nos ayudara a lograrlo.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

 

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.