Una gran familia

Mons. Jaume Pujol             Cada uno de nosotros pertenece a una familia, formada por abuelos, padres, esposos, hijos, hermanos, nietos, primos, sobrinos, etc. Pero además de esta familia natural, tenemos otra de tipo espiritual que se reúne en la parroquia o en la comunidad cristiana que frecuentamos.

Cuando participamos, por ejemplo, en la misa del domingo, los fieles no practicamos una devoción privada, ni somos individualidades puestas una al lado de otra en los bancos, sino que somos el pueblo de Dios, hermanos en la fe que rezamos utilizando el plural, y cumpliendo con aquella enseñanza del Señor: «Donde dos o tres se reúnen en mi nombre yo estoy en medio de ellos» (Mt 18, 20).

Los fieles, aparte de la asistencia a las funciones religiosas, en las que pueden ayudar en la liturgia, pueden participar en las parroquias de muchas maneras: en las visitas a enfermos, en el reparto de ropa o alimentos que hace Cáritas, en la catequesis, en las actividades para jóvenes, en la animación misionera…

También es necesario que participen ayudando a la economía parroquial y diocesana aportando los medios económicos para el sostenimiento del culto, sus edificios y actividades. El Día de la Iglesia Diocesana, que celebramos este domingo, tiene por lema «Contigo somos una gran familia».

A los sacerdotes, y a mí mismo, no es lo que más nos gusta tener que pedir recursos económicos; sin embargo son indispensables porque siempre hay necesidades perentorias que afrontar y que precisan de estos medios que los fieles pueden aportar marcando una cruz en la casilla de la Iglesia Católica en su declaración de la renta, pero también –pues con ello no es suficiente– con la participación en la colecta parroquial o comprometiéndose a aportaciones periódicas.

Recordemos que esta actitud participativa y solidaria tiene sabor de primitiva cristiandad. En los Hechos de los Apóstoles se lee: «Todos los fieles gozaban de gran estima. […] No había entre ellos indigentes, pues cuando eran dueños de haciendas o casas las vendían y llevaban el precio de lo vendido y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y a cada uno se le repartía según su necesidad».

Soy muy consciente de que las familias tienen hoy muchos gastos que atender. Es lógico que deban establecer prioridades, comenzando por la propia familia de sangre. Conviene tener presente también a esta familia espiritual que es la diócesis y sus estructuras básicas, las parroquias, desde las que se facilita la atención espiritual y material de todos con especial dedicación a los más necesitados.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.