Por su propio peso

Mons. Antonio Gómez          Cuando el director de cine francés Xavier Beauvois presentó en el año 2010 su película “De dioses y hombres”, volvió a conmocionar a Europa, al despertarnos la memoria dormida de aquel martirio de los siete monjes trapenses, de nacionalidad francesa, del monasterio de Nuestra Señora del Atlas en Tibhirine, Argelia. Fueron secuestrados la noche del 26 al 27 de marzo de 1996, por una veintena de hombres, capitaneados por Djamel Zitouni, jefe de los Grupos Islámicos Armados (GIA), para intercambiarlos por prisioneros de las cárceles francesas. El gobierno de Francia guardó silencio, y el 21 de mayo un escueto comunicado de los criminales corroboró una muerte anunciada: “Hemos cortado las gargantas a los monjes”. Sus cuerpos aparecieron nueve días después.

Quien haya visto la película, y alguna foto de los verdaderos monjes, verán que eligieron actores mimetizados en los parecidos físicos de aquellos mártires, de tal forma, que sentías adentrarte, como en medio de un documental, a la vida entregada de aquella comunidad que de una manera silenciosa testimoniaban su fe en Cristo desde la oración y el servicio gratuito a aquella comunidad rural. Nuestros siete monjes, orando, en las tareas agrícolas y ayudando a la gente, querían mostrar que el Amor de Dios se ofrece a todos y abre caminos que hacen posible la fraternidad entre pueblos, razas, culturas y religiones diferentes. “El amor es nuestro verdadero destino –decía el también trapense Thomas Merton– y no encontramos el sentido de la vida por nuestra cuenta, sino que siempre lo encontramos junto a alguien”.

Parece que la vida se nos llena de mártires. He participado ya en varias beatificaciones: Tarragona, Santander, Burgos… Monjes, sacerdotes, religiosos y religiosas, jóvenes, padres de familia… El 21 de octubre, en Barcelona, entre los 109 mártires claretianos, beatificaron a Francisco Marco de Odón y a Casto Navarro de Guadalaviar. Y el 11 de noviembre en Madrid, serán beatificados 60 mártires de la familia vicenciana, entre ellos Roque Guillén de Sarrión, Roque Catalán de Aldehuela y Pedro Pascual García de Monteagudo. Más mártires, y nuestra tierra se va salpicando de su testimonio y de su sangre.

El padre Christian-Marie Chergé, prior del monasterio de Argelia, que le gustaba decir a su comunidad: “somos orantes en medio de un pueblo de orantes”, refiriéndose al islam, escribió unos días antes de morir: “desearía que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, recordaran que mi vida estaba entregada a Dios y a este país. Que aceptaran que el único Señor de toda vida no podría permanecer ajeno a esta partida brutal. Que oraran por mí: ¿cómo podría ser hallado digno de tal ofrenda? Que supieran asociar esta muerte a tantas otras igualmente violentas, relegadas a la indiferencia del anonimato.”

Carlos Boyero, haciendo la crítica “De dioses y hombres”, el 14 de enero de 2011, confesaba que “de entrada, no me apetece ver retratos de gente ataviada con sotanas… En cualquier caso, estos personajes ejemplares fueron exterminados por la barbarie fundamentalista, el odio ciego que practican los ortodoxos salvapatrias. Palabra de agnóstico”. Pues eso, que a nuestros mártires también les pasó lo mismo, lo que pasa que se nos hace un nudo en la garganta y se nos encoje el corazón, porque tanto los asesinos como los asesinados son de los nuestros.

¡Ánimo y adelante!

+ Antonio Gómez Cantero
Obispo de Teruel y Albarracín

 

Mons. Antonio Gómez Cantero
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Antonio Gómez Cantero nació en Quijas (Cantabria) el 31 de mayo de 1956. Cursó estudios de bachillerato en el seminario menor de Carrión de los Condes y eclesiásticos en el seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 17 de mayo de 1981. Obtuvo la licenciatura en Teología Sistemática-Bíblica en el Instituto Católico de París, en 1995. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Palencia, donde ha desempeñado distintos cargos pastorales: en 1982 fue nombrado vicario parroquial de San Lázaro y vocal del Consejo Presbiteral por consiliarios; además de consiliario diocesano del Movimiento Junior A.C. y coordinador de consiliarios de Castilla y León. En 1983 fue nombrado delegado diocesano de Pastoral Juvenil y Vocacional; en 1984, párroco solidario de San Lázaro; en 1985, formador del seminario mayor de Palencia; en 1986, delegado para el acompañamiento vocacional para el presbiterado; en 1990, delegado de Pastoral Juvenil-Vocacional y miembro del Consejo de Consultores; en 1992, consiliario internacional del MIDADEN (Acción Católica de Niños) en París, cargo que ocupó hasta 1995; en 1995, vice-rector y profesor del seminario menor; en 1996, rector del seminario menor y delegado diocesano de Pastoral de Vocaciones; en 1998, rector del seminario mayor, en el que permaneció hasta 2004; en el 2000, profesor extraordinario del Instituto Teológico del seminario mayor de Palencia y miembro del consejo de consultores; en 2001, administrador del seminario mayor y de la casa sacerdotal, y desde 2008 miembro del Colegio de Consultores. Desde el año 2004 es párroco de San Lázaro de Palencia y desde 2008 el vicario general y moderador de curia. Del 8 de mayo de 2015 hasta el 18 de junio de 2016 fue el administrador diocesano de Palencia. El 21 de enero de 2017, se celebró su Ordenación Episcopal y toma de posesión de Don Antonio Gómez Cantero como Obispo de la Diócesis de Teruel y Albarracín.