El obispo , al servicio de la unidad

Mons. Francesc Conesa      Benvolguts diocesans:   El último principio constitutivo de la Diócesis es el obispo, que es el Pastor principal de esa “porción del Pueblo de Dios”, a la que apacienta con la cooperación de los presbíteros.

Según la eclesiología del Concilio Vaticano II es equivocado pensar que el Obispo es un delegado del Papa, una especie de representante o un vicario suyo. Cada Obispo tiene la plenitud del sacramento del orden, que le capacita para hacer presente a Jesucristo en medio de sus fieles y obrar en su nombre (cf. LG 21). A través del ministerio del Obispo, Cristo enseña, santifica y rige a su Iglesia.

En su Diócesis, el obispo es “el principio y fundamento visible de la unidad” (LG 23). El Obispo no es, por tanto, sólo un coordinador de la pastoral diocesana o un moderador de la vida de la Diócesis. Es principio de comunión, de manera que cuando una comunidad se reúne en torno a su Obispo, allí está verdaderamente presente la Iglesia de Cristo. Por eso, dijo el Concilio que “los fieles deben estar
unidos a su Obispo como la Iglesia lo está respecto de Cristo y como Cristo lo está con el Padre, para que todas las cosas se armonicen en la unidad” (LG 27). El Obispo es servidor de la comunión. A él le corresponde favorecer que los diversos dones y ministerios contribuyan a la edificación de todo el Cuerpo de Cristo. El Obispo es responsable de que exista una verdadera comunión en la diversidad de
carismas y servicios que el Espíritu suscita en la Diócesis. En esta misión es importante contar con la colaboración de todos, porque todos los bautizados están llamados a ser piedras vivas de la Iglesia (cf. 1 Pe 2,5) y a anunciar el Evangelio.

Por otra parte, el Obispo lo es para toda la Iglesia y en su corazón está como en el de San Pablo- “la preocupación por todas las Iglesias” (2 Cor 11,28). En cuanto sucesor de los Apóstoles, es responsable no sólo de su Diócesis, sino de toda la Iglesia, junto con los demás obispos. Todos ellos forman el “colegio episcopal”, presidido por el Obispo de Roma. Por esto, el Obispo fundamenta y hace visible también la vinculación de la Diócesis con la Iglesia universal.

Queridos diocesanos: escribo estas líneas con temor y temblor, porque al advertir la grandeza del ministerio del Obispo, veo con mucha más claridad mi propia indignidad. Por eso, no puedo acabar estas líneas sin pediros que no me olvidéis nunca en vuestras plegarias, para que la gracia del Espíritu Santo recibida por la imposición de las manos supla mis deficiencias. Cuento con vuestra oración.

+ Francesc Conesa Ferrer
Obispo de Menorca

Mons. Francisco Conesa Ferrer
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Rector de la Basílica de Santa María de Elche desde 2014 Francisco Simón Conesa Ferrer nació en Elche el 25 de agosto de 1961. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario diocesano y fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1985. Es doctor en Teología (1994) y en Filosofía (1995) por la Universidad de Navarra. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Orihuela-Alicante, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de la parroquia ilicitana de Nuestra Señora del Carmen (1985-1987), de la Inmaculada de San Vicente del Raspeig (1994-1996) y de Nuestra Señora de Gracia de Alicante (1997). Desde 1998 al 2014 fue el vicario general de la diócesis. En la actualidad es profesor del seminario diocesano, donde imparte Filosofía del Lenguaje y Teología Fundamental, desde 1992; profesor asociado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, desde 1994; canónigo magistral de la Catedral de Orihuela, desde 2001; y rector de la Basílica de Santa María de Elche, desde 2014. Fue nombrado prelado de honor de su Santidad en el año 2012.