Cisneros, arquetipo de Virtudes, Espejo de Prelados

El próximo miércoles, 8 de noviembre, será inaugurada la exposición promovida por el Cabildo de la Catedral Primada de Toledo, que reunirá cerca de 350 piezas de pintura, escultura, orfebrería, textiles y documentos relacionados con el pontificado del Cardenal Cisneros y con su época, en el V Centenario de su muerte.

Dentro de los actos del centenario promovidos por la Archidiócesis de Toledo y el Cabildo Primado, el Arzobispo Mons. Braulio Rodríguez , presidía en la Catedral este domingo, a las 12 de la mañana, una eucaristía en acción de gracias, ya que el Cardenal Cisneros tiene abierto su proceso de canonización.

La exposición, que lleva por título «Cisneros, arquetipo de virtudes, espejo de prelados», será inaugurada en la tarde del próximo 8 de noviembre y permanecerá abierta hasta el 18 febrero de 2018. Su comisario, don Juan Pedro Sánchez Gamero, ha explicado que «ocupa todo el trascoro de la catedral, pero también ofrece un recorrido temático a lo largo y ancho de toda ella, pues el legado de Cisneros en esta Catedral fue muy grande y lo encontramos por todo el espacio de la misma».

Al cumplirse el quinto centenario de la muerte del Cardenal Cisneros, el Cabildo de la Catedral Primada quiere rendirle merecido homenaje mediante el montaje de una gran exposición que nos aproxime a su época, nos haga conocer a los grandes arzobispos que le precedieron (Carrillo y Mendoza) y dibuje un retrato que refleje lo más fielmente posible aquella gran figura y aquel gran carácter, y nos acerque lo más posible a conocer al Gran Cardenal en todas sus proporciones verdaderamente gigantescas.

Con esta exposición, el Cabildo de la Catedral quiere acercar al visitante al alma del Cardenal, a sus proyectos, a cómo se diseña un Estado y su funcionamiento, o al perfeccionamiento de la vida religiosa, que entonces no solo salvaba almas, sino que cuidaba de los cuerpos, en definitiva, en ella veremos cómo se forjó, actuó y dejó huella un hombre de Estado, no un político.

En la exposición se habla de Reyes haciendo política, de herejía e inquisición, de la expedición a Orán y su ambiente, del ideario del Cardenal. Y se podrá apreciar cómo Cisneros siendo un hombre de su tiempo no era un antisemita; como denostaba la religión de Mahoma, pero también, cómo respetaba la Medicina y la ciencia árabes…

La exposición será inaugurada en la tarde del próximo 8 de noviembre y permanecerá abierta hasta el 18 febrero de 2018. Ocupa todo el trascoro de la catedral. Pero también ofrece un recorrido temático a lo largo y ancho de toda ella, pues el legado de Cisneros en esta Catedral fue muy grande y lo encontramos por todo el espacio de la misma.

Cerca de 350 piezas componen la gran selección de obras que se podrán contemplar y que incluyen pintura, orfebrería, textiles y documentos que provienen de distintas colecciones privadas y públicas, museos, iglesias, y conventos de toda España y de la propia Catedral de Toledo.

Algunos personajes

De la larga Historia de España todo el mundo coincide en destacar como el periodo más fructífero, y que es recibido con mayor simpatía y entusiasmo, el reinado de los Reyes Cató licos. En este tiempo se unen Castilla y Aragón, se da fin a la Reconquista, se incorpora Navarra a nuestros dominios y vienen como a fundirse y cristalizarse en la gran monarquía española aquellos varios y divididos reinos.

En este tiempo, España no cabe dentro de la Península y se expande por Europa; el genio de Colón, adivinado por el genio de Isabel la Católica descubre un Nuevo Mundo… Este es el Siglo de Oro de nuestra historia y en él brillan y destacan con luz propia algunos personajes. En el pasado, los hombres de Estado que dejaban un nombre a la posteridad estaban oscurecidos y eclipsados por la majestad y omnipotencia de los reyes, de modo que aquellos grandes ministros de las monarquías absolutas, necesitan revestir los contornos de un gigante. Así aparecen, entre otros, Richelieu en Francia, Wolsei en Inglaterra y Cisneros en Castilla.

Es difícil decidir cuál de estos tres cardenales influyó más en la política de su país y época, pero lo que es indiscutible es que solo a Cisneros le corresponde el honor y la responsabilidad de haber dirigido personalmente los destinos de una nación. Fue un gran estadista, un pragmático economista, un hábil diplomático… y eclesiástico, una de las figuras más significativas de un momento crucial de la Historia de España.

Un hombre moderno

Cisneros en algo más de veinte años, desde su promoción a arzobispo de Toledo (1495), siguiendo por su nombramiento como cardenal e inquisidor general (1507) y su desempeño como gobernador de Castilla (en 1506-1507 y 1516-1517) hasta su muerte en Roa cuando andaba en demanda del rey y futuro emperador Carlos V, hizo sentir su autoridad en todo el reino, donde fue el verdadero «hombre fuerte» de la política y de la Iglesia, y donde realizó las principales obras que le han valido el reconocimiento de la posteridad.

Pierre Vilar dijo que su trayectoria vital lo había convertido en un hombre moderno, «quizás el más perspicaz y progresista» de la Europa de su tiempo. Un hombre del que cabe destacar la pulcritud de su vida privada, su ejemplaridad en la práctica de la ascesis cristiana, sobre todo como eclesiástico reformador y como estadista en tiempos difíciles.

Si por algo destacó Fray Francisco Ximénez de Cisneros fue por su humildad que no estaba reñida con la energía en la toma de decisiones. Siempre quiso apartarse del mundanal ruido, de las intrigas de la corte, de la política y de los problemas sucesorios, para dedicarse exclusivamente a su vocación religiosa y a satisfacer su insaciable curiosidad intelectual. Pero si ese era su deseo, jamás lo consiguió.

Desde que, en contra de su parecer, fue elegido confesor por la reina Isabel de Castilla Cisneros sabía que una nueva vida se presentaba ante su humilde condición. Ni siquiera el hecho de ser elegido arzobispo de Toledo, la más alta dignidad eclesiástica de España, impidió que siguiera llevando los humildes hábitos franciscanos. Su honestidad y la invariabilidad de su carácter fueron su bandera, siempre mantuvo la entereza. El Papa tuvo que pedirle compostura y vestir como correspondía a su dignidad, y así lo hizo, pero manteniendo los hábitos bajo la pomposa vestimenta arzobispal.

Hombre de Estado

En los últimos años de su vida, Cisneros aparece como un verdadero hombre de Estado, al ser Regente de Castilla. Conoció, sufrió y supo dar sólida respuesta a todos los obstáculos que se le presentaron, que fueron muchos. No puede exagerarse el significado de su actuación en el ojo del huracán de una época especialmente agitada, con una nobleza acostumbrada a luchar por sus intereses personales, jalonada por la muerte de la reina Isabel, el ascenso al trono de su hija Juana, una reina incapacitada para regir los destinos de su nación casada con Felipe el Hermoso, un rey en la sombra, que queriendo asumir el papel de rey, siendo consorte de la verdadera sucesora de Isabel, nunca mantuvo buenas relaciones con Cisneros. Y tras la muerte de este último, la incapacidad de su viuda, la injerencia del rey Fernando de Aragón en los asuntos castellanos, la muerte de Fernando, más problemas con la antojadiza y egoísta nobleza, inmersa en intrigas para conseguir los favores del futuro Carlos I, que desde Flandes, sin pisar España, no fue tampoco un gran aliado del cardenal y su infructuosa cabalgata para salir al encuentro del nuevo monarca. Cisneros dijo: «de haber podido educar a Carlos I, el curso de la Historia de España habría sido otro»; pero no fue así, Desgraciadamente para España.

Una orientación puesta de manifiesto en su comportamiento durante su estancia en el reino de Granada, y también presente en el espíritu de cruzada que impulsó toda su política norteafricana, con los resultados efectivos de la toma de Mazalquivir, Orán, Bugía y Trípoli, ya que el objetivo final avizorado era la reconquista del África que había sido cristiana bajo san Agustín y, naturalmente, la ocupación de Tierra Santa.

Sobre todo, cabe destacar su sentido, más que de servicio al rey, de servicio al reino, más que de lealtad dinástica, de lealtad a los súbditos. La política estaba «destinada principalmente a la defensa del bien común, de la justicia y del orden pú- blico, situándose siempre por encima de las facciones y de los partidos». Y los políticos debían huir ante todo del monstruo de la corrupción, pues, como decía el cardenal, «él sabía que muchos habían venido a la casa real con muy poca hacienda y que, puestos en oficios, desde cuatro o cinco años, labraban grandes casas, compraban haciendas y hacían mayorazgos (…) de manera que (…) o lo robaban al rey o al reino, y que era gran cargo de conciencia del príncipe consentirlo».

En fin, gobernó Castilla, más por obligación que por devoción, trasformó la orden religiosa de los franciscanos, supo manejar las siempre incontrolables vanidades de los monarcas y parar los pies a los caprichosos grandes de Castilla; falleció en la localidad burgalesa de Roa en 1517, descansó tras una vida sacrificada en la que muy probablemente su mayor disfrute fue ver hecha realidad su Biblia Políglota, una obra cumbre de las letras y el arte que pudo ver terminada gracias a lo que nunca le faltó, perseverancia y sentido del deber.

La reforma de la Iglesia

Hombre muy religioso, Cisneros fue un creyente imbuido por ideales contemplativos, pero también marcado por la necesidad de enseñar, de que el pueblo a menudo aprendiera de todo lo que le fuere provechoso, sin duda, con todo lo que ello supone para bien o para mal.

En el plano de la reforma de la Iglesia, cabe destacar los esfuerzos de Cisneros por culturizar tanto al clero como al pueblo en la interpretación de las escrituras sagradas, ampliar los recursos bibliográficos de la Iglesia, exigir al clero una vida digna alejada de las corruptelas especialmente en su diócesis toledana, donde trató de imponer una conducta ejemplar tanto a los canónigos de la catedral como a los sacerdotes dedicados a la cura de almas (atacando la relajación de las costumbres, la práctica del concubinato, el absentismo generalizado, el abandono de la catequesis y demás deberes de su ministerio).

Universidad en Alcalá de Henares

Al esfuerzo por la reforma de la Iglesia y la formación del clero y del pueblo está de alguna manera vinculada su mayor creación en el terreno cultural, la Universidad de Alcalá de Henares y su producción más emblemática, la Biblia Políglota Complutense con la que se materializó su devota y apasionada inquietud. Tanto el prestigioso centro universitario como su emblemática realización fueron un instrumento puesto al servicio de la formación del clero y de la mejor comprensión de la Biblia y de la teología positiva, el logro de un verdadero humanista.

Esta orientación emana de la inspiración fundamental que subyace en la obra del cardenal Cisneros, muy cercana a las corrientes del mesianismo de la observancia franciscana, del misticismo de Ramon Llull y del milenarismo de Girolamo Savonarola.

(Padre Nuestro – Archidiócesis de Toledo)

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