Somos una gran familia contigo

Mons. José Luis Retana          Por lo general, las mejores experiencias que nos han configurado como personas están ligadas a nuestra propia familia. En ella hemos comprendido y vivido lo que significa la generosidad sin límites, hemos experimentado lo que es el amor sin condiciones, hemos vivido la fraternidad entre los hermanos, hemos sentido la alegría del perdón… Son actitudes que hemos aprendido en el seno de nuestras familias pero que afloran desde nuestro interior porque han configurado nuestra propia forma de ser.

Nuestra familia nos llevó a la Iglesia para recibir el bautismo por el que nos hicimos Hijos de Dios y nos integramos en una familia mucho más grande. Al hacernos cristianos recibimos junto a una serie de verdades acreer, a una serie de relaciones a favorecer. Es la parroquia quien nos ayuda a mantener la relación filial con Dios y la relación fraternal con los demás. Al vivir en la familia la conciencia de ser hijo y hermano nos abrió a una Paternidad más universal y a una Fraternidad que llega hasta las personas más alejadas de nosotros por eso formamos parte de la gran familia que es la Iglesia.

Esa relación que vivimos con Dios también se traduce en responsabilidad. Somos responsables de que la familia que formamos en nuestra parroquia cuente con
las personas necesarias para continuar su misión… el Señor decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí: Heme aquí; envíame a mí. (Is.6, 8) Todo bautizado tiene algo que ofrecer –parte de nuestro tiempo, nuestros dones personales…– para que la parroquia sea la casa de la familia que formamos todos.

“Que cada uno ponga al servicio de los demás la gracia que ha recibido, como buenos administradores de las diversas gracias de Dios “(1ª P.4, 10). La parroquia es la comunidad en la que todos debemos poner a disposición de todos el don que gratuitamente hemos recibido de Dios. Cuando nuestro don, nuestro carisma, el compromiso de nuestra fe, lo ponemos al servicio de la comunidad estamos
cumpliendo aquellas palabras del Señor Jesús: “gratis lo recibisteis, dadlo gratis” (Mt 10,8).

“Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta”, decía san Agustín. Los miembros de una la familia no solo reciben sino que también comparten unos con
otros. La generosidad no es solo recibir sino también colaborar en las necesidades de la propia familia. Como bautizados que hemos recibido la fe en nuestra parroquia
debemos colaborar económicamente, en la medida de muestras posibilidades, para ayudar en su sostenimiento económico.

La Iglesia necesita contar con los medios necesarios para continuar anunciando el evangelio, celebrar los sacramentos y ejercitar la caridad con los más necesitados.

Somos una gran familia pero contigo. Al igual que nos sucede en las reuniones familiares que si nos falta un hermano nos falta todo, también en la parroquia,
donde se reúne la familia de los Hijos de Dios, si nos faltas tú, nos falta lo más importante.

+ José Luis Retana Gozalo
Obispo de Plasencia

Mons. José Luis Retana Gozalo
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José Luis Retana nació en Pedro Bernardo (Ávila) el 12 de marzo de 1953. Ingresó en el seminario menor de Ávila en 1964 para ingresar después, en 1968, en el seminario mayor. En 1971 entró en el Teologado que la diócesis de Ávila tiene abierto en Salamanca, para realizar los estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca (1971-76), donde se graduó en Bachiller de Teología el año 1977. Posteriormente marchó a Friburgo (Suiza) para ampliar sus estudios de licenciatura (1976-78). En 1979 obtuvo la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1979. En la actualidad es vicario episcopal para las instituciones de enseñanza de la diócesis de Ávila (desde 2012). Es deán de la catedral de Ávila (desde 2015) y adjunto a la dirección de Patrimonio (desde 2002); director del centro de educación especial Santa Teresa de Martiherrero para enfermos psíquicos y consiliario del Movimiento Comunión y Liberación (desde 2002); párroco de San Pedro Bautista de Ávila y arcipreste del arciprestazgo de la ciudad de Ávila (desde 2012). Es miembro del colegio de consultores y del consejo presbiteral (desde 1998). En su ministerio sacerdotal, desarrollado en la diócesis de Ávila, ha desempeñado, entre otros, los siguientes cargos: formador y profesor en el colegio diocesano “Asunción de Nuestra Señora” (1979-1993); rector del seminario diocesano de Ávila en Salamanca (1993-1999/2003-2012); vicario parroquial en la parroquia del Inmaculado Corazón de María en la ciudad de Ávila (1999-2003) y vicario episcopal para las relaciones con las instituciones diocesanas de Enseñanza y secretaría particular del obispo (1997-2006). También durante su ministerio sacerdotal ha atendido las comunidades cristianas de Albornos, Muñomer, Narros de Saldueña, Villanueva de Ávila, Aldeaseca, Tornadizos de Arévalo y Donvidas