“Redescubrir nuestra responsabilidad en el drama de la historia y la vida de la Iglesia”

Mons. Rafael Zornoza         En Cristo, Señor de la historia, confluyen pasado, presente y futuro hacia la eternidad. Cristo es el Señor de la historia. A menudo vemos como el pasar del hombre por el mundo, la historia que acontece, nos desconcierta, sobre todo a los creyentes que lo esperamos todo de Cristo. Decía San Buenaventura que las obras de Cristo no van hacia detrás, no disminuyen ni desaparecen, sino que progresan: opera Christi non deficiunt sed proficiunt. Unas palabras un tanto inquietantes pero reveladoras y consoladoras aparecen en la Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, posiblemente de los primeros escritos antes que los Evangelios, y que por tanto gozan de la frescura de la primera vida de la Iglesia, ayudándonos a comprender nuestra participación en la historia y en su sentido. San Pablo dice (Cf. 2Tes 2, 7s): “por lo que se refiere a la Venida del Señor no os alarméis ni os alteréis, porque el misterio de la iniquidad está actuando; nosotros debemos dar gracias a Dios en todo tiempo porque Dios no ha escogido desde el principio para la salvación mediante la acción santificadora del Espíritu”. Este misterio de la iniquidad a veces se ha considerado como lo opuesto al misterio de la gracia que santifica.

Toda acción nuestra lleva impreso este drama de la historia. O dicho de otra forma, la historia como misterio nos hace recordar que vivimos en una tensión escatológica donde Jesús nos ha mostrado el camino para el ahora y para el mañana con su doctrina y el apoyo de su gracia, pero la historia sigue siendo un misterio, un drama, en el que siempre hay un conflicto en curso, pero donde nuestras acciones importan: Él cuenta con nuestra responsabilidad. Por tanto, abundando en este criterio de San Pablo, creo que en este Año Jubilar en el que recordamos nuestra historia, la de la diócesis de Cádiz y Ceuta, deberíamos redescubrir hoy nuestra responsabilidad en el drama de la historia y en la participación de la vida de la Iglesia, siempre apoyados en la gracia y en el auxilio de Dios que nos acompaña, porque Cristo es el Señor de la historia y Cabeza de su Iglesia. Termina el párrafo San Pablo, y yo lo destaco en esta ocasión también, “que Cristo y Dios nuestro Padre consuele nuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena.”

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.