Otoño vivo e intenso

Mons. Demetrio Fernández         El comienzo del nuevo curso nos trae acontecimientos intensos que muestran la vitalidad de la Iglesia en nuestra diócesis de Córdoba. Sobresale entre todos el Encuentro Diocesano de Laicos el pasado 7 de octubre, que ha dejado huella en la experiencia eclesial de muchas personas y en la conciencia colectiva de nuestra diócesis. Ojalá que todos entendamos cada vez más la importancia de los laicos en la vida de la Iglesia y tengan cada vez parte más activa en la corresponsabilidad de las decisiones.

Otro acontecimiento ha sido la visita a Roma (del 11 al 14 octubre) del Coro y Orquesta de la S. I. Catedral de Córdoba, su presentación ante el Papa Francisco y sus distintas intervenciones en varios lugares emblemáticos de la ciudad eterna. Un centenar de jóvenes con sus instrumentos y sus voces se han consolidado en su aventura cultural de embellecer la liturgia con su música sacra en la Catedral de Córdoba.

La Peregrinación diocesana a Tierra Santa (del 16 al 24 octubre) es siempre un punto de referencia para nuestra fe cristiana al visitar los Santos Lugares, donde nació, vivió, murió y resucitó nuestro Señor Jesucristo. Es el «quinto Evangelio», donde hasta las piedras nos hablan de los acontecimientos de nuestra salvación.

Coincidiendo en las fechas, hemos tenido la XXII Peregrinación diocesana de jóvenes a Guadalupe (del 20 al 22 octubre) con más de 800 jóvenes de tantas parroquias, grupos, asociaciones de nuestra diócesis. Una experiencia fuerte de fe y de Iglesia para muchos que acuden por primera vez y para tantos otros que repiten. Cuantos jóvenes en estos años han descubierto o afianzado su vocación seglar, consagrada o sacerdotal, protegidos por la Madre que nos enseña mejor que nadie a seguir a Jesus. La Iglesia tiene futuro en todos estos jóvenes y en otros muchísimos que viven su fe cristiana con toda la frescura y la novedad de generaciones nuevas.

Nuestra diócesis de Córdoba tiene el honor de reunir a más de mil jóvenes cofrades de toda España en nuestra ciudad, del 26 al 29 octubre. Vienen para aprender, para compartir, para convivir, para llenar de alegría y juventud nuestras calles en son de paz. El espíritu cofrade alienta a muchos jóvenes a vivir su fe, que es mucho más que un sentimiento. Los sagrados Titulares de cada cofradía son mucho más que una imagen, son representación de una fe y compañía  en el camino de la vida por parte del Señor y su Madre bendita.

Solo en el mes de octubre se han movido miles y miles de personas por motivos religiosos. La religión, y más concretamente la religión cristiana en el seguimiento de Cristo, es algo más que un reducto del pasado. Ningún movimiento cultural, ni político, ni social mueve tanta gente como mueve hoy Jesucristo: niños, jóvenes y adultos de toda clase y condición social. Cultos, modernos, preocupados por los problemas de su tiempo, comprometidos en construir un mundo nuevo, más justo, más humano, más fraterno. El hombre de hoy y del futuro encuentra en Jesucristo su esperanza y su razón de vivir.

La diócesis de Córdoba es testigo de esta vitalidad y al mismo tiempo asume el reto y el compromiso de seguir anunciando a Jesucristo, el único que puede dar sentido pleno a la vida de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

 

Con mi afecto y bendición:

+ Demetrio Fernández

Obispo de Córdoba

Mons. Demetrio Fernández
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Nació el 15 de febrero de 1950 en Puente del Arzobispo (Toledo) en el seno de una familia cristiana. Sintió la llamada de Dios al sacerdocio en edad temprana. Estudió en los Seminarios de Talavera de la Reina (Toledo), Toledo y Palencia. Es maestro de Enseñanza Primaria (1969). Licenciado en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana. Estudios de Derecho Canónico en Roma y Salamanca. Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma con el tema: “Cristocentrismo de Juan Pablo II”. Recibió la ordenación sacerdotal el 22 de diciembre de 1974 en Toledo, de manos del cardenal Marcelo González Martín, arzobispo de Toledo. Profesor de Cristología y Soteriología en el Seminario de Toledo (1980-2005); Consiliario diocesano de MAC -Mujeres de Acción Católica- y de “Manos Unidas” (1983-1996); Vicerrector y Rector del Seminario Mayor “Santa Leocadia” para vocaciones de adultos (1983-1992); Pro-Vicario General (1992-1996); Delegado Episcopal para la Vida Consagrada (1996-1998); Párroco de “Santo Tomé”, de Toledo (1996-2004). Nombrado Obispo de Tarazona el 9 de diciembre de 2004, recibió la ordenación episcopal el 9 de enero de 2005 en el Monasterio de Veruela-Tarazona. El día 18 de febrero de 2010 fue nombrado por el Santo Padre Benedicto XVI Obispo de Córdoba. Inició su ministerio episcopal en la Sede de Osio el día 20 de marzo de 2010.