Los derechos de los trabajadores

Mons. Jaume Pujol          Los derechos de los trabajadores son derechos originales, pero han tenido que ser conquistados a lo largo de la historia frente a abusos de los empleadores, que en ocasiones han dado prioridad al capital, al negocio, en vez de darla a las personas.

Sobre todo a partir de la revolución industrial del siglo XIX se ha puesto de manifiesto la fragilidad del elemento humano en los esquemas de producción y competitividad. La ley de la oferta y la demanda parecía ser la única medida reguladora del trabajo y del mercado, en un mundo dominado por el capitalismo salvaje.

Los trabajadores se fueron organizando en sindicatos y lograron que poco a poco fueron aprobadas leyes de salario mínimo, que se iniciaron en Australia y Nueva Zelanda y fueron extendiéndose a comienzos del siglo XX por Europa y Estados Unidos.

También la fijación de un horario máximo, la prohibición de la explotación infantil y el derecho de huelga fueron conquistas sociales que iluminaron un mundo laboral en tinieblas.

La Iglesia ha acompañado estos logros, como hemos recordado en anteriores reflexiones, y de ello es buena muestra su Compendio de Doctrina Social, que en su punto 301 dice, entre otras cosas: «Los derechos de los trabajadores, como todos los demás derechos se basan en la naturaleza de la persona humana y en su dignidad trascendente». Así «el derecho a una justa remuneración, el derecho al descanso, el derecho a ambientes de trabajo y procesos productivos que no perjudiquen la salud…, el derecho a que no sean conculcadas la propia conciencia o la propia dignidad…, subsidios a los trabadores desocupados y a sus familias, derecho a la pensión, seguridad social para la vejez, la enfermedad y casos de accidente…, derechos a prestaciones vinculadas a la maternidad…».

Asimismo reconoce el derecho de huelga que declara legítima «cuando constituye un recurso inevitable, si no necesario para obtener un beneficio proporcionado, después de haber constatado la ineficacia de las demás modalidades para superar los conflictos».

La idea básica es que todas las personas tienen derecho a un trabajo digno que les permita sustentar a su familia, el acceso a una vivienda, a la cesta de la compra y a los gastos mínimos necesarios para el vestido, la educación de los hijos, etc.

Estas conquistas deben ser fruto del diálogo, de los convenios colectivos y de una conciencia solidaria que evite la lucha de clases, que históricamente se ha revelado como negativa para los derechos de los mismos trabajadores.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.