Jornada del Domund

Mons. José Luis Retana            Queridos diocesanos:       Como cada año por estas fechas del mes de octubre, toda la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Misiones. En el año 1926 el Papa Pio XI, estableció que el penúltimo domingo de octubre, fuera el Domingo Mundial de las Misiones, a favor de la Obra Pontificia de la Propagación de la fe, que sirviera a todos los católicos para conocer y animar la tarea misionera de la Iglesia. En nuestro país será a partir de 1943 cuando esta fiesta empiece a conocerse como Domund (“Domingo Mundial”).

En qué consiste esta Jornada Mundial? Es un día para que toda los que formamos la Iglesia, apoyemos a los misioneros en su labor evangelizadora, desarrollada habitualmente en los países más pobres y necesitados. Es una llamada y un acicate para no menospreciar la responsabilidad misionera de todos los cristianos en el anuncio del Evangelio. Se nos ofrece una invitación especial a valorar y contribuir a la causa misionera, especialmente en aquellos lugares donde el Evangelio de Jesucristo está comenzando a expandirse.

Esta tarea se concreta y desarrolla a través de pequeños gestos de amor y caridad a los que cada uno de nosotros somos invitados a sumarnos. Celebrar el día del Domund, es hacerlo en comunión y fraternidad con toda la Iglesia, para vivir la dimensión universal de la fe, la esperanza y la caridad, especialmente con los más pobres. Se nos propone participar en la celebración dominical de la Eucaristía en cada una de nuestras parroquias y comunidades, orando para que Dios siga suscitando personas valientes para la misión, y sostenga a aquellos que han entregado su vida a la evangelización. Por último, somos exhortados a la promoción de una corriente fraterna y solidaria de colaboración económica con las necesidades materiales de los misioneros y de las misiones.

El Domund 2017 tiene como lema «Se valiente. La misión te espera». El Papa Francisco, especialmente a partir de su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del año 2013, nos llama a todos a salir de nosotros mismos para anunciar a Jesucristo: «en virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero (cf. Mt 28,19). Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador […]. La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados. Esta convicción se convierte en una llamada dirigida a cada cristiano, para que nadie postergue su compromiso con la evangelización, pues si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den muchos cursos o largas instrucciones. Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos «discípulos» y «misioneros», sino que somos siempre «discípulos misioneros» (EG 120).

Se nos llama a tener coraje, valentía, fuerza, para salir de nosotros mismos y gastar nuestra vida por los demás y por el Reino. Es hora de tener espíritu generoso y abierto a formar parte de verdad en la actividad misionera de la Iglesia. La misión es una tarea que nos espera. Todos los bautizados somos llamados a ella, nadie está excluido. El anunciar a Jesucristo, con obras y palabras, debe ser un elemento vital en la vida de un cristiano: quien no conoce al Señor en su vida, no puede ser un verdadero discípulo misionero como nos pide el Papa Francisco.

Os animo a vivir con ilusión y entrega generosa esta jornada misionera con una oración especial por los 61 misioneros diocesanos que en distintas partes del mundo están anunciando a Jesucristo, y a ser generosos para que las obras Misionales Pontificias puedan llevar a cabo sus proyectos para con los más necesitados.

+ José Luis Retana Gozalo
Obispo de Plasencia

Mons. José Luis Retana Gozalo
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José Luis Retana nació en Pedro Bernardo (Ávila) el 12 de marzo de 1953. Ingresó en el seminario menor de Ávila en 1964 para ingresar después, en 1968, en el seminario mayor. En 1971 entró en el Teologado que la diócesis de Ávila tiene abierto en Salamanca, para realizar los estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca (1971-76), donde se graduó en Bachiller de Teología el año 1977. Posteriormente marchó a Friburgo (Suiza) para ampliar sus estudios de licenciatura (1976-78). En 1979 obtuvo la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1979. En la actualidad es vicario episcopal para las instituciones de enseñanza de la diócesis de Ávila (desde 2012). Es deán de la catedral de Ávila (desde 2015) y adjunto a la dirección de Patrimonio (desde 2002); director del centro de educación especial Santa Teresa de Martiherrero para enfermos psíquicos y consiliario del Movimiento Comunión y Liberación (desde 2002); párroco de San Pedro Bautista de Ávila y arcipreste del arciprestazgo de la ciudad de Ávila (desde 2012). Es miembro del colegio de consultores y del consejo presbiteral (desde 1998). En su ministerio sacerdotal, desarrollado en la diócesis de Ávila, ha desempeñado, entre otros, los siguientes cargos: formador y profesor en el colegio diocesano “Asunción de Nuestra Señora” (1979-1993); rector del seminario diocesano de Ávila en Salamanca (1993-1999/2003-2012); vicario parroquial en la parroquia del Inmaculado Corazón de María en la ciudad de Ávila (1999-2003) y vicario episcopal para las relaciones con las instituciones diocesanas de Enseñanza y secretaría particular del obispo (1997-2006). También durante su ministerio sacerdotal ha atendido las comunidades cristianas de Albornos, Muñomer, Narros de Saldueña, Villanueva de Ávila, Aldeaseca, Tornadizos de Arévalo y Donvidas