“Iglesia Misionera”

Mons. José Vilaplana          Queridos hermanos y hermanas:   La próxima celebración del domund, en el penúltimo domingo de octubre, vuelve a ser una llamada a la Iglesia que, en el camino del seguimiento de Cristo, celebra sus misterios a lo largo del Año litúrgico. La Jornada Mundial de las Misiones quiere ayudar a la comunidad cristiana a espolear su conciencia misionera, porque, no lo olvidemos, una Iglesia que no es misionera, que no anuncia a Jesucristo con sus palabras y con sus obras, estaría haciendo dejación de su misión, desoyendo el envío del Señor (cf. Mc 16, 15).

El domund, como nos recuerda el Santo Padre, “es una ocasión favorable para que el corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del testimonio de vida y de la comunión de bienes, en la respuesta a las graves y vastas necesidades de la evangelización” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2017, nº 9).

Es el momento, pues, que nuestra Iglesia diocesana de Huelva reflexione sobre estas tres peticiones del Papa:

      1. La oración.

Con razón ha dicho el Papa Francisco que la oración: “Es la fuerza más grande de la Iglesia, que nunca debemos dejar, porque la Iglesia da frutos si hace como la Virgen y los Apóstoles, que «perseveraban unidos en la oración» (Hch 1,14), cuando esperaban el Espíritu Santo. Perseverantes y firmes en la oración. De lo contrario, se corre el riesgo de apoyarse donde sea: en los medios, el dinero, el poder; y luego la evangelización desvanece y la alegría se apaga y el corazón se hace aburrido” (Audiencia General 6-II-2016).

Por eso la misión está tan unida a la oración. Así lo entendieron muchos miembros de la Iglesia, como por ejemplo Santa Teresa del Niño Jesús, carmelita contemplativa que, sin salir de su convento, convirtió su preciosa vida en ofrenda por las misiones, de las que hoy es Patrona.

   2. El testimonio de vida.

Aquí estriba uno de los elementos esenciales de la misión, por el poder de cambiarnos que tiene el Evangelio. Es decir, como recuerda el Papa, que la misión está fundamentada “sobre la fuerza transformadora del Evangelio”. Así, el testimonio de vida es el que “prueba” que el encuentro del seguidor de Jesús es con una Persona: el Señor, y que ese encuentro cambia la vida. El testimonio de los cristianos ha hecho siempre avanzar a la Iglesia. El testimonio de los cristianos ha hecho nacer muchas vocaciones misioneras, el testimonio de la vida siempre es misionero: “el Evangelio ayuda a superar la cerrazón, los conflictos, el racismo, el tribalismo, promoviendo en todas partes y entre todos la reconciliación, la fraternidad y el saber compartir” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2017, nº 5). Porque, a través del Evangelio vivido, Jesucristo “se hace continuamente carne en cada situación humana” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2017, nº 2).

       3. La comunión de bienes.

Quizá uno de los testimonios de vida más acuciantes en nuestra sociedad sea la comunión cristiana de bienes, que se fundamenta en la primacía de Dios sobre los “dioses” que nos esclavizan, entre ellos el dinero. Es también la concreción en obras, las obras de Cristo que sigue actuando, de la comunión de los santos expresada en la oración.

Tantos proyectos, tantas iniciativas misioneras: desde la construcción de una iglesia, a la de una escuela o un dispensario, la apertura de un pozo, el mantenimiento de un seminario en un país de misión, los medios para la catequesis de adultos y de niños, los proyectos de evangelización, caridad y liturgia de las iglesias jóvenes, etc…pueden y deben ser sostenidos por nuestras comunidades, como la mejor expresión de la universalidad y catolicidad de la Iglesia, de nuestra preocupación por los miembros de Cristo que están recibiendo en muchos casos el primer anuncio de la fe. Es decir, abriendo nuestro horizonte, ampliando nuestra mirada a la Iglesia presente en todos los rincones del mundo, sintiéndonos copartícipes de la misión de anunciar el nombre de Cristo a todos los pueblos.

Que María, Reina de las Misiones, nos ayude a todos a ser misioneros con la oración, el testimonio de vida y la comunión de bienes.

Con mi afecto y bendición.

 

+ José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva

Huelva, 1 de octubre de 2017, memoria litúrgica de Santa Teresa del Niño Jesús

Mons. José Vilaplana Blasco
Acerca de Mons. José Vilaplana Blasco 34 Articles
Nació en Benimarfull, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia, el 5 de diciembre de 1944. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario metropolitano de Valencia, recibiendo la ordenación sacerdotal el 25 de mayo de 1972. Durante el curso 1980-1981 realizó estudios de Teología Espiritual en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Tras su ordenación sacerdotal desarrolló su ministerio, de 1972 a 1974, como coadjutor en la parroquia Cristo Rey de Gandía (Valencia). Desde ese año y hasta 1980 fue Rector del Seminario menor de Játiva y Responsable del Instituto de BUP de la misma población. Fue Vicario Episcopal de la zona de Alcoy-Onteniente y párroco de Penáguilla, Benifallim y Alcolecha entre 1981 y 1984. En 1984 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante). El 20 de noviembre de 1984 fue nombrado obispo auxiliar de Valencia y recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. El 23 de agosto de 1991 fue trasladado a la sede episcopal de Santander. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión Episcopal del Clero. Con fecha 17 de julio de 2006, fue nombrado por S.S. el Papa, Benedicto XVI, Obispo de Huelva, sede de la que toma posesión el día 23 de septiembre de 2006.