«El creyente vive la vida terrena en plenitud y responde con valentía a sus desafíos»

El Papa Francisco introdujo el rezo del Ángelus del domingo 22 de octubre invocando la ayuda de la Virgen María para «vivir siempre en conformidad con la imagen de Dios que llevamos en nosotros, dando también nuestra contribución a la construcción de la ciudad terrena».

Con el Evangelio de XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, (Mt 22,15-21) el Santo Padre reflexionó sobre las palabras de Jesús respondiendo a los fariseos, que le habían tendido una trampa: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?

«El Maestro responde con calma y aprovecha la pregunta maliciosa para dar una enseñanza importante, elevándose por encima de la polémica y de los bandos opuestos». … Con la imagen de la moneda Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». (cfr 19-21).

El Señor declara que pagar el impuesto no es un acto de idolatría, sino un acto debido a la autoridad terrena y al mismo tiempo «da un ‘golpe de ala’ y  recordando la primacía de Dios, pide darle lo que le corresponde en cuanto Señor de la vida del hombre y de la historia».

«Pero ante todo – nos recuerda Jesús – tú perteneces a Dios. Es Él el que te ha dado todo lo que eres y tienes. Y por lo tanto, nuestra vida, día tras día, podemos y debemos vivirla en el re-conocimiento de esta nuestra pertenencia fundamental y en el re-conocimiento del corazón hacia nuestro Padre, que crea a cada uno de nosotros singularmente, irrepetible, pero siempre según la imagen de su Hijo amado, Jesús. Es un misterio estupendo».

«El cristiano está llamado a comprometerse concretamente en las realidades humanas y sociales sin contraponer a ‘Dios’ y a ‘César’, sino iluminando las realidades terrenas con la luz que viene de Dios», hizo hincapié el Santo Padre, destacando que «la consagración prioritaria a Dios y la esperanza en Él no conllevan una fuga de la realidad, sino aún más un restituir operosamente a Dios lo que le pertenece. Es por ello que el creyente mira a la realidad futura, la de Dios, para vivir la vida terrena en plenitud y responder con valentía a sus desafíos».

Palabras del Papa antes del rezo del Ángelus

«El Evangelio de este domingo (Mt 22,15-21) nos presenta un nuevo careo entre Jesús y sus opositores. El tema afrontado es el del impuesto a César: una cuestión espinosa sobre lo lícito o no de pagar el impuesto al emperador de Roma, al cual  estaba sometida Palestina en el tiempo de Jesús. Las posiciones eran distintas. Por lo tanto, la pregunta dirigida por los fariseos: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? (v17) es una trampa para el Maestro. En efecto, se le iba a acusar, según cómo respondiera, si estaba a favor o en contra de Roma.

Pero Jesús, también en este caso, responde con calma y aprovecha la pregunta maliciosa para dar una enseñanza importante, elevándose por encima de la polémica y de los bandos opuestos. Les dice a los fariseos: «Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto». Ellos le presentan un denario y Jesús, observando la moneda, pregunta: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César». Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios». (cfr 19-21).

Por una parte, instando a restituir al emperador lo que le pertenece, Jesús declara que pagar el impuesto no es un acto de idolatría, sino un acto debido a la autoridad terrena; por otra – y aquí Jesús da un ‘golpe de ala’ – recordando la primacía de Dios, pide darle lo que le corresponde en cuanto Señor de la vida del hombre y de la historia.

La referencia a la imagen de César, grabada en la moneda dice que es justo sentirse  ciudadanos de pleno derecho del Estado; pero simbólicamente hace pensar en la otra imagen que está grabada en cada hombre: la imagen de Dios. Él es el Señor de todo y nosotros, que hemos sido creados ‘a su imagen’ le pertenecemos ante todo a Él. Jesús extrae, de la pregunta planteada por los fariseos, un interrogativo más radical y vital para cada uno de nosotros, un interrogativo que podemos plantearnos: ¿a quién pertenezco? ¿A la familia, a la ciudad, a los amigos, a la escuela, al trabajo, a la política, al Estado? Sí, es cierto. Pero ante todo – nos recuerda Jesús – tú perteneces a Dios. Ésta es la pertenencia fundamental. Es Él el que te ha dado todo lo que eres y tienes. Y por lo tanto, nuestra vida, día tras día, podemos y debemos vivirla en el re-conocimiento de esta nuestra pertenencia fundamental y en el re-conocimiento del corazón hacia nuestro Padre, que crea a cada uno de nosotros singularmente, irrepetible, pero siempre según la imagen de su Hijo amado, Jesús. Es un misterio estupendo.

El cristiano está llamado a comprometerse concretamente en las realidades humanas y sociales sin contraponer a ‘Dios’ y a ‘César’: contraponer a Dios y al César sería una actitud fundamentalista. El cristiano está llamado a comprometerse concretamente en las realidades terrenas, pero iluminando las realidades terrenas con la luz que viene de Dios. La consagración prioritaria a Dios y la esperanza en Él no conllevan una fuga de la realidad, sino aún más un restituir operosamente a Dios lo que le pertenece. Es por ello que el creyente mira a la realidad futura, la de Dios, para vivir la vida terrena en plenitud y responder con valentía a sus desafíos.

Que la Virgen María nos ayude a vivir siempre en conformidad con la imagen de Dios que llevamos en nosotros, dando también nuestra contribución a la construcción de la ciudad terrena»

(Traducción del italiano: Cecilia de Malak)

Saludos y anuncio del Papa tras el Ángelus

Después de rezar el Ángelus el Papa Francisco saludó a los romanos y peregrinos de diversas regiones y países que se habían dado cita en la Plaza de San Pedro. El Obispo de Roma mencionó la beatificación en Barcelona de un grupo de mártires pertenecientes a los Claretianos, asesinados por odio a la fe durante la guerra civil española. Que su heroico ejemplo e intercesión apoyen a los cristianos que actualmente sufren discriminaciones y persecuciones, fue el auspicio del Papa, quien recordó también la celebración, en la fecha, de la Jornada Misionera Mundial. “Vivir la alegría de la misión testimoniando el Evangelio en los ambientes en los que cada uno vive y obra”, fue la invitación del Pontífice.

El Santo Padre anunció su intención de promover un Mes Misionero Extraordinario en octubre de 2019, para alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia ad gentes. “En el día en el que recordamos la memoria litúrgica de San Juan Pablo IIPapa misionero, confiamos a su intercesión la misión de la Iglesia en el mundo”, puntualizó Francisco.

Pensando especialmente en Kenia, “para que sepa enfrentar sus actuales dificultades en un clima de diálogo constructivo”, el Papa rezó por la paz en el mundo. Por último, el Santo Padre saludó a la Hermandad del Señor de los Milagros de Roma que, como cada año al final de octubre, llevan en procesión hasta el Vaticano una copia de la imagen venerada en Lima.

Palabras del Papa Francisco al final del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

ayer, en Barcelona, han sido beatificados Mateo Casals, Teófilo Casajús, Fernando Saperas y 106 compañeros mártires, pertenecientes a la Congregación religiosa de los Claretianos y asesinados por odio a la fe durante la guerra civil española. Su heroico ejemplo y su intercesión apoyen a los cristianos que también en nuestros días, en diversas partes del mundo, sufren discriminaciones y persecuciones.

Hoy se celebra la Jornada Misionera Mundial, con el tema “La misión en el corazón de la Iglesia”. Exhorto a todos a vivir la alegría de la misión testimoniando el Evangelio en los ambientes en los que cada uno vive y obra. Al mismo tiempo, estamos llamados a apoyar con el afecto, la ayuda concreta y la oración a los misioneros que han partido para anunciar a Cristo a aquellos que todavía no lo conocen.

Recuerdo también que es mi intención promover un Mes Misionero Extraordinario en octubre de 2019, con el propósito de alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia ad gentes. En el día en el que recordamos la memoria litúrgica de San Juan Pablo II, Papa misionero, confiamos a su intercesión la misión de la Iglesia en el mundo.

Les pido unirse a mi oración por la paz en el mundo. En estos días sigo con particular atención a Kenia, que visité en 2015, y por el que rezo para que todo el País sepa enfrentar las actuales dificultades en un clima de diálogo constructivo, teniendo en el corazón la búsqueda del bien común.

Y ahora saludo a todos ustedes, peregrinos provenientes de Italia y de varios Países. En particular, a los fieles de Luxemburgo y a aquellos de Ibiza, al Movimiento Familia del Corazón Inmaculado de María del Brasil, a las Hermanas de la Santísima Madre de los Dolores. Saludo y bendigo con afecto a la comunidad peruana de Roma, aquí reunida con la sagrada Imagen del Señor de los Milagros.

Saludo a los grupos de fieles de muchas parroquias italianas, y los aliento a continuar con alegría su camino de fe. A todos les deseo un buen domingo. Y por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!

(Traducción del italiano, Raúl Cabrera)

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