“Sé valiente: la misión te espera”

Mons. Jesús Murgui Soriano, Obispo de Orihuela-Alicante        Queridos diocesanos: “Jesús nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo”.

Con este recordatorio comienza papa Francisco el mensaje que nos dirige con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones 2017. Una Jornada que os pido que, en toda nuestra Diócesis de Orihuela-Alicante, se celebre y se viva con intensidad: para renovar la conciencia de que el Señor nos sigue enviando a todos los bautizados a la misión; para suplicar a Dios, en todas nuestras comunidades, que siga enviando obreros a su mies y sostenga en fidelidad a quienes han tenido la valentía de entregar su vida al servicio de la misión; y para seguir promoviendo una corriente fraterna y solidaria de colaboración económica con las necesidades materiales de los misioneros y de las misiones, por medio de la colecta de esta Jornada y nuestra continua ayuda a través de las Obras Misionales Pontificias.

Esta Jornada nos recuerda, con intensidad y apertura de miras al mundo entero, aquello en lo que estamos especialmente centrados estos años en nuestro Plan Diocesano de Pastoral: que estamos llamados a ser “discípulos misioneros”; a edificar juntos una Iglesia “en salida”, misionera, a configurar una vida cristiana que en el encuentro con el Señor halla el origen, el camino y la fuerza para la misión, haciéndonos ver que esto vale, no solo para sentirlo profundamente mirando a nuestras gentes y a nuestra tierra, sino para que lo sintamos como miembros de la gran Iglesia de Dios enviada a todos los hombres del mundo entero. Como nos dice papa Francisco en su mensaje: “Esta Jornada nos invita a reflexionar de nuevo sobre la misión en el corazón de la fe cristiana. De hecho, la Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería solo una asociación entre muchas otras, que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo”.

El lema del Domund de este año es sumamente sugerente en las dos afirmaciones que contiene. Así en el primer: “Sé valiente…”; dos palabras que evocan el estimulante magisterio de papa Francisco y que, en el escrito en el que nos convoca a esta Jornada, nos recuerda que la misión de la Iglesia inspira una espiritualidad de éxodo continuo, peregrinación y exilio. Constantemente nos llama el Papa, en su magisterio, a tener la valentía de retomar y ofrecer la frescura y la audacia del Evangelio. Coraje para salir de nosotros mismos, para resistir la tentación de la incredulidad, para gastarnos por los demás y por el Reino, para soñar con llegar al más apartado rincón de la tierra; coraje para, como nos dice en Evangelii Gaudium, “salir de la propia comodidad, y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (n20). Es la hora de tener valor para tomar parte, de todos los modos posibles, en la actividad misionera de la Iglesia.

Y en la segunda afirmación: “…la misión te espera”. Hasta el último confín, sin límites de fronteras. Tampoco hay en ella acepción de personas. Todos estamos llamados a la misión y somos enviados a todos los hombres de nuestro entorno y de la tierra entera. El anuncio del Evangelio forma parte consustancial del ser creyente, y debe experimentarse como una necesidad del creyente: es como la respiración. La mayoría de los bautizados viven la misión en el lugar donde habitan, algunos son enviados por la Iglesia a otros ámbitos geográficos; pero todos tenemos la necesidad de transformar nuestra existencia en un compromiso misionero; todos estamos llamados a transmitir, a entregar generosamente y de diversas maneras, la fe recibida.

Con ocasión del Domund, que resuene la llamada de Jesús a todos nosotros “a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre”, una llamada que nos despierte de ensoñaciones, que nos levante de la tibieza y comodidad que nos paralizan, que nos haga salir de nuestro pequeño mundo, configurado para servir a nuestros cortos intereses y a los que son de los nuestros; una llamada que nos haga ver que urge recuperar la frescura del Evangelio y la ilusión y audacia de transmitirlo, aunque esto suponga superar nuestros límites, ir contra corriente, y complicaciones e incomodidades de todo tipo, como desea papa Francisco en Evangelii Gaudium, prefiriendo “una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades” (n.49).

Que Santa María, nuestra Señora, sea nuestro modelo de disponibilidad y prontitud ante la urgencia de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús en nuestro tiempo tan lleno de necesidades: que Ella, “estrella de la Nueva Evangelización”, tal como gustaba llamarla S. Juan Pablo II a quien, precisamente, celebra la Iglesia el 22 de octubre, nos llene del valor de decir “sí” a Dios para la misión.

En esta Jornada del Domund, sea especial nuestra bendición y el afecto de toda la Diócesis hacia nuestros misioneros, hijos e hijas de esta querida tierra de Orihuela-Alicante, y hacia quienes cuidan la encomiable labor del Secretariado Diocesano de Misiones, manteniendo viva la conciencia en nuestras Parroquias y Comunidades de que Jesús constantemente nos llama a la misión.

+ Jesús Murgui Soriano.

Obispo de Orihuela-Alicante.

Mons. Jesús Murgui Soriano
Acerca de Mons. Jesús Murgui Soriano 168 Articles
Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979. Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca. El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.