“DOMUND 2017”Un lema para todos: sé valiente, la misión te espera

Mons. Amadeo Rodríguez Magro        Queridos diocesanos:  El mes de octubre, aunque está cargado de actividades, porque es el tiempo de poner en marcha la vida pastoral de nuestra Diócesis,  seguirá siendo siempre en la Iglesia el mes del DOMUND. Aunque a lo largo del Año Litúrgico vendrán otras llamadas a tener en cuenta la actividad misionera de la Iglesia, ésta de octubre es la más especial, porque nos pone a todos en marcha en la oración y en la colaboración con la misión y con los misioneros. Se nos recuerda, de un modo especial, que la misión ad gentes es de todos y para todos: toda la Iglesia para todo el mundo. Se puede muy bien decir que en el DOMUND todos nos ponemos al mismo tiempo y unidos en “estado permanente de misión” y abrimos nuestra mirada al anuncio de la alegría del Evangelio, a todos los hombres de cualquier lugar del planeta, y de este mundo cada vez más global, al tiempo que cercano a todos nosotros.

 

Este año, la llamada es a salir en misión, en sintonía con la Iglesia “en salida” que el Papa Francisco nos invita a ser. Para la gran mayoría de nosotros será, sobre todo, una salida en ardor misionero solidario; porque la Iglesia en salida real a la misión es la de los miles y miles de misioneros y misioneras, laicos, consagrados y sacerdotes. Ellos son los enviados, son la Iglesia misionera sobre el terreno, están repartidos por esos territorios de misión; sin embargo, no están solos, en el envío llevan el apoyo de la conciencia y la sensibilidad misionera de todos nosotros, los que desde aquí, en nuestro caso desde la Diócesis del Santo Reino, cooperamos espiritual y económicamente con lo que los misioneros hacen.

Por eso, insisto en que es de todos, porque la misión es el corazón de la fe cristiana. Así lo recuerda el Papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de las misiones de este año 2017: «La mayoría de los bautizados viven la misión en su vida diaria, algunos son enviados por la Iglesia como misioneros; pero todos sienten la necesidad de transformar su existencia en un compromiso misionero. Se trata de “salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 20).

La salida misionera no se puede hacer sin una actitud fundamental, la que recoge el lema del DOMUND de este año: “Sé valiente, la misión te espera”. La audacia y la valentía son necesarias para el compromiso misionero de la Iglesia. Sólo con la valentía se rompe al cerco que en ocasiones ponemos a nuestro alrededor, ese que nos impide ver más allá de nosotros mismos. Cada cristiano ha de romper fronteras en su fe para poder asumir el sueño misionero de llegar a todos, el sueño de dilatar poco a poco y día a día las calles del Reino de Dios, ese proyecto de hombre y de mundo que mostró el corazón de Cristo y que ha de asentarse en el nuestro. La valentía de salir, por tanto, es una cualidad imprescindible para la misión de todos.

Es posible que el lema nos lleve a mirar en exclusividad a los misioneros y misioneras. Pero no es así, el impulso de la misión es de toda la Iglesia, es de todos nosotros, es de todo el pueblo santo de Dios. Eso es lo que nos recuerdan este año las Obras Misionales Pontificias, que desde la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, llama nuestra atención y nos invita a implicarnos en esta misión esencial de la Iglesia Católica.

A nosotros, la valentía de la misión nos tiene que llevar al deseo de estar al lado de nuestros misioneros en cualquier rincón del mundo por muy recóndito que sea, y colaborando con las obras y labores increíbles que ellos realizan al servicio de la fe y de la dignidad de las personas. Os invito, por tanto, a decir en esta Jornada del DOMUND 2017: yo fui valiente, yo estuve allí, yo he apoyado económica y espiritualmente a los misioneros y misioneras en los servicios que prestan y estuve al lado de estos hombres y mujeres de fe que creen en Jesucristo y ven su rostro en el de los pobres.

Ánimo, seamos valientes y tomemos parte en la misión con nuestra ayuda económica y nuestra oración.

Con mi afecto y bendición.

+ Amadeo Rodríguez Magro

Obispo de Jaén

 

Mons. Amadeo Rodríguez
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Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.