“Acoger, proteger, promover, integrar a los emigrantes”

Mons. Rafael Zornoza           El papa Francisco recibió recientemente a los directores nacionales de la pastoral para los migrantes transmitiéndoles un importante mensaje. Después de agradecerles sus esfuerzos a favor de tantos hermanos y hermanas migrantes y refugiados que llaman a las puertas de Europa en busca de un lugar más seguro y una vida más digna, les recordó que la misión de Jesús es estar cerca de los más indefensos y que los flujos migratorios contemporáneos constituyen una ocasión privilegiada para anunciar a Jesucristo y su Evangelio sin moverse del propio ambiente y de dar un  testimonio concreto de la fe cristiana en la caridad  y en el profundo respeto por otras expresiones religiosas.

Ante los flujos migratorios masivos, complejos y variados, que han puesto en crisis las políticas migratorias adoptadas hasta ahora y los medios de protección sancionados por los convenios internacionales, la Iglesia tiene la intención de permanecer fiel a su misión: la de `amar a Jesucristo, adorarlo y amarlo, especialmente en los más pobres y desamparados; entre éstos, están ciertamente los emigrantes y los refugiados´ (Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2015: Enseñanzas II, 2 [2014], 200).

El amor maternal de la Iglesia para estos hermanos pide manifestarse concretamente en todas las fases de la experiencia migratoria desde la salida hasta el viaje, desde la llegada hasta el regreso, de manera que todos los órganos de las iglesias locales situados a lo largo de la ruta sean protagonistas de  la única misión, cada uno según sus propias posibilidades. Reconocer y servir al Señor en estos miembros de su “pueblo en el camino” es una responsabilidad compartida por todas las Iglesias particulares en la profusión de un esfuerzo constante, coordinado y eficaz. El Papa no ocultó su preocupación por los signos de intolerancia,  discriminación y xenofobia que existen en diferentes regiones de Europa, fruto de la desconfianza y el miedo hacia el otro, al diferente, al extranjero, a veces también entre los cristianos.

La iglesia comprende a los emigrantes, pues se ha extendido a todos los continentes gracias a la “migración” de los misioneros que estaban convencidos de la universalidad del mensaje de salvación de Jesucristo, destinado a los hombres y mujeres de todas las culturas. El Espíritu Santo nos ayuda a mantener una actitud de apertura confiada para superar  cualquier dificultad, en la lógica de la centralidad de la persona humana creada por Dios, única e irrepetible. Además, la llegada de tantos hermanos y hermanas a las iglesias en Europa son una nueva oportunidad de realizar plenamente su catolicidad, un elemento constitutivo de la Iglesia que confesamos en el Credo cada domingo. Muchas Iglesias locales en Europa se han enriquecido con la presencia de inmigrantes católicos, que han traído sus devociones y su entusiasmo litúrgico y apostólico.

Desde una perspectiva misionera, la emigración es una ocasión privilegiada para anunciar a Jesucristo y su Evangelio sin moverse del propio ambiente, y de dar un testimonio concreto de la fe cristiana en la caridad  y en el profundo respeto por otras expresiones religiosas. El encuentro con los migrantes y refugiados de otras confesiones y religiones es un terreno fértil para el desarrollo de un diálogo ecuménico e irreligioso sincero y enriquecedor. Por todo ello deberíamos acoger, proteger, promover, integrar a los emigrantes. Como sabéis, en nuestra diócesis hacemos un gran esfuerzo por atenderles e integrarles de múltiples maneras. No perdamos esta sensibilidad en la que ha de transparentarse nuestra caridad y fraternidad cristiana.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.