Sed felices viviendo la fe con vuestros hijos

Mons. Gerardo Melgar       Hoy me dirijo especialmente a vosotros los padres, para que seáis capaces de respetar, apoyar y promover el encuentro de Jesús con vuestros hijos y les ayudéis a entregarse al Señor y a lo que el Señor les pida.

Los padres siempre queréis lo mejor para vuestros hijos, eso es una realidad innegable. Trabajáis, os ilusionáis, os esforzáis y sois capaces de hacer lo que sea para que vuestros hijos sean realmente felices.Para hacerlos felices pensáis en multitud de sueños y cosas reales, en  vacaciones estupendas, en carreras con salida, en la cultura del bienestar de la que puedan disfrutar plenamente, en tantas y tantas cosas. Mezcla de sueños y realidad, que solo con pensarlo os hace sentir como padres realmente contentos y satisfechos, por lo felices que van a poder ser vuestros hijos.Algo que casi seguro no ha entrado en vuestras perspectivas ni cálculos de felicidad para vuestros hijos es que la fe, el descubrimiento de Jesucristo por parte de ellos, va a ser el dato más importante de su vida. Por el que esos hijos van a encontrar la estabilidad emocional, la alegría más sana, la vida con verdadero sentido, la paz del corazón, la plenitud de vida dejando la vaciedad del ambiente social y juvenil en el que tantas veces se mueven y que os preocupa.Ha sido la realidad de vuestro propio hijo o hija, la que os ha llevado a admitirlo, contemplando el comportamiento, la manera de situarse de vuestro hijo desde el encuentro con aquel cura o aquel cristiano y el comienzo de su asistencia a aquellas reuniones de formación cristiana. Desde aquel momento en que decidió hacerse sacerdote o religiosa. Vuestro hijo estaba muy cambiado, se le veía mucho más contento, hablaba de su fe con pleno convencimiento, había encontrado verdadero sentido a la vida y era realmente feliz, tratando de responder a lo que Jesucristo le pedía en su vida y para su vida.Aquel día en que hablabais con él de esto no pudisteis resistiros a preguntarle: ¿Qué es lo que te ha hecho cambiar tanto y que es lo que te ha ayudado a encontrar esa felicidad que vemos que tienes ahora?Y su respuesta fue totalmente espontánea y sincera: había sido la fe y el encuentro con Jesucristo. Aquello, en un primer momento, no lograsteis entenderlo, porque vosotros de fe, más bien lo justo o casi nada, aunque poco a poco fuisteis comprendiéndolo.Y lo más curioso es que estabais convencidos de que nadie le «había comido el coco», no, le veías convencido y consecuente, cada vez mejor hijo, que cada vez os quería más a vosotros como padres, os respetaba más, os obedecía mejor, ayudaba en casa y era eso: vuestro orgullo como padres.Otro día seguisteis aquella conversación sobre su cambio y su felicidad. Vuestro hijo os explicó que había descubierto a Jesús como una persona fascinante, que Él le ha devuelto la ilusión de vivir, que le estaba dando auténtico sentido a su vida,  que le hacía ver y valorar las cosas y a las personas de otra forma.Y con la misma paz con la que os explicó cómo Dios había sido quien había cambiado su vida, os hizo entender que no solo debíais respetarlo, sino que debíais apoyarlo.Desde entonces, vosotros comenzasteis a valorar la fe de vuestro hijo, gracias a la cual era feliz y empezasteis a valorar a Dios como el autor de la felicidad de vuestro hijo y a valorar lo que hasta ahora no habíais valorado porque veíais que eso, su fe, ese encuentro con Jesús lo estaba haciendo feliz realmente.Animad a vuestros hijos e hijas por este camino. Dios sale a su encuentro y a veces no se sabe ni como ni a través de qué ni de quién, pero tiene mucho interés por vosotros y por vuestros hijos.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.