Jubileo Teresiano 2017-2018

Mons. Manuel Herrero          La Santa Sede Apostólica ha concedido a la Iglesia de Dios que peregrinan en Ávila el privilegio de poder celebrar para siempre un AÑO JUBILAR TERESIANO, siempre que la fiesta de Santa Teresa de Jesús, el 15 de octubre, coincida con domingo. Este año será el primero y, por tanto, comienza hoy; terminará el 15 de octubre de 2018. Es “un año de gracia tras las huellas de la Santa tanto para los fieles de Ávila como para visitantes”, en frase del Obispo de Ávila, D. Jesús García Burillo.

“Tras las huellas de la Santa”. Los cristianos somos invitados a seguir siempre y en todo lugar a Jesucristo, el que es Camino, Verdad y Vida. El mismo es el Camino para llegar a meta, la Verdad y la vida. Tenemos que seguirle en la alegría y en la pena, en la salud y en la enfermedad, y así responder a su amor. Seguirle es imitarle; es tener sus mismas actitudes, sentimientos y obras; es pensar como él, amar como él, hablar como él, obrar como él, como pedía San Pedro Poveda, fundador de la Institución Teresiana.

En Teresa de Jesús, la Santa castellana por antonomasia, tenemos un ejemple perfecto de seguimiento a Jesús. Ella, queriendo seguir a Jesús, lo encontró hasta poder decir él: “Soy Jesús de Teresa”.

Teresa es mujer, es religiosa carmelita, es reformadora, es poeta, es escritora, es doctora, es santa. Es verdad que es de otro tiempo, pero sus enseñanzas siguen siendo perennes y actuales. En esta hora en la que vivimos subrayaría unas enseñanzas.

1. Búsqueda de Dios. Querámoslo o no el ser humano siempre está inquieto, insatisfecho, en perpetua búsqueda. Es nuestra condición. El secreto es dar con aquella realidad que nos llene de satisfacción y felicidad auténticas y plenas. No es el dinero, que colabora a ser felices, porque lo necesitamos para comer, vestirnos, etc., pero que no llena el corazón, incluso lo metaliza y lo seca cuando no se comparte. No es poder que puede satisfacer nuestro orgullo, y que hoy es mañana no es. No es la fama, el aplauso, que son efímeros y tornadizos. No la droga, ni el alcohol, que engañan, porque pueden dar euforia, pero es pasajera, deshacen el cuerpo y la mente, destrozan las relaciones familiares y las amistades verdaderas. Solo Dios basta. Sólo él llena el corazón humano.

2. Teresa nos enseña que el mejor modo de encontrarnos con Dios es encontrarnos con Jesucristo, con Cristo, Hijo de Dios y hermano nuestro, con su carne, con sus llagas, presente en Palabra, en la Eucaristía, en los otros sacramentos, y en la persona que sufre.

3. La oración. Teresa es maestra de oración. No enseña doctrinas ajenas, sino vivencias propias. Y nos recordará que orar es “hablar de amistad con aquel que sabemos nos quiere”, de tú a tú, en silencio, escuchándole y sabiendo que siempre nos escucha.

4. Todo ello en la comunidad cristiana, en la Iglesia grande o en sus “palomarcicos” de monjas, hermanas en Cristo. Vivir en comunidad es vivir unidos, teniendo una sola alma y un solo corazón hacia Dios

5. Discípula misionera. Ella fundadora de muchos conventos, reformadora de los mismos; ella, la que llevo adelante la misión con cartas. Así nos lo dice el papa Francisco a todos los cristianos.

Nosotros, los palentinos, no podemos dejar pasar este año sin pena ni gloria. Nuestra ciudad está muy vinculada a la Santa de Ávila. En ella hizo una de sus fundaciones y así lo narra, llamando al convento palentino “el palomarcico de su consuelo”. Entró por la Puerta del Mercado, procedente de Valladolid. Primero fundó en una casa alquilada en el Barrio de la Puebla y, posteriormente, trasladar la casa junto a la Ermita de la Virgen de la Calle, en la calle de Nuestra Señora, actualmente de San Bernardo. Contó la ayuda del Obispo D. Álvaro de Mendoza (1578-1586), su amigo, y con la de mucha gente de la ciudad, pobre y humilde y también rica y poderosa. De aquí partió para la fundación de Soria. En el correr de los tiempos, volvió dos veces a Palencia, una en 1582, ya enferma, residiendo unos diez días hasta partir para Burgos, y otra, a finales de junio de 1982, ya muy enferma y muy cansada; de aquí partió el 25 de agosto hacia Valladolid, falleciendo en Alba de Tormes el 4 de octubre de ese mismo año. De los palentinos de entonces diría que era “gente noble y de buena masa”.

Con estas letras invito y animo a todos los cristianos de Palencia a acudir con alegría y júbilo a los lugares teresianos de Palencia y Ávila, a visitar y orar en los Carmelos de Palencia y de Carrión de los Condes, donde están sus hijas, pero, y es lo importante, a leer sus obras, aprender de ella y seguir su ejemplo.

+ Manuel Herrero, OSA

Obispo de Palencia

Mons. Manuel Herrero Fernández
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Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA, nació el 17 de enero de 1947 en Serdio-Val de San Vicente, (Cantabria). Ingresó en el Seminario Menor “San Agustín” de Palencia. Estudió Filosofía y Teología en el Monasterio Agustino de “Santa María de la Vid” (Burgos), en el “Estudio Teológico Agustiniano” de Valladolid y en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Obtuvo el Bachillerato en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid) y la Licenciatura en Teología Pastoral por la Universidad Pontificia de Salamanca, sede de Madrid. Hizo Profesión Solemne el 25 de octubre de 1967, siendo miembro de la Orden Agustina, Provincia del “Santísimo Nombre de Jesús de España”. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1970, por el entonces Obispo de Palencia, Mons. Anastasio Granados. Ha desempeñado los siguientes cargos: • Formador en el Colegio Seminario Agustino de Palencia. • En Madrid: Director Espiritual del “Colegio Nuestra Sra. del Buen Consejo”; Párroco de “Ntra. Sra. de la Esperanza”; Delegado del Vicario de Religiosas; Prior de la Comunidad de “Santa Ana y La Esperanza”; Arcipreste de “Ntra. Sra. de la Merced”; Profesor de Pastoral en los Centros Teológicos agustinos de El Escorial y de Los Negrales; Vicario Parroquial de “San Manuel y San Benito”. • En Santander: Primer Párroco de “San Agustín”; Delegado Episcopal de “Caritas y Acción Social”; Profesor del Seminario Diocesano de Monte Corbán; Delegado Episcopal de Vida Consagrada; Vicario General de Pastoral; Párroco de “San Agustín”; del 22 de diciembre de 2014 hasta el 30 de mayo de 2015 Administrador Diocesano de Santander durante la sede vacante; Profesor del Instituto Teológico de Monte Corbán, Vicario General y Moderador de la curia de la diócesis desde 2002, y párroco de “Ntra. Sra. del Carmen” desde 2014. El 26 de abril de 2016 fue nombrado Obispo de Palencia por el Papa Francisco y el 18 de junio del mismo año fue ordenado Obispo e inició su Ministerio Episcopal en la Sede palentina.