Carta a los jóvenes de confirmación

Mons. Julián Ruiz Martorell          Queridos jóvenes: Os deseo gracia y paz. En algunas ocasiones, recibo cartas en las que los jóvenes que os preparáis para la Confirmación os expresáis de este modo: “Deseo recibir el sacramento de la Confirmación para poder estar más cerca de Dios y continuar mi vida cristiana por el buen camino”. También compartís vuestra ilusión: “me hace ilusión recibir la fuerza para vivir como hijo de Dios”. Y manifestáis vuestra esperanza: “Espero que el Espíritu Santo aporte gran cantidad de cosas en nuestra vida, como encontrar nuestra personalidad cristiana”.

Valoráis el grupo en el que os habéis conocido más a fondo y en el que convivís a gusto. Y también sentís la necesidad de personas de referencia que sean “cercanas, creíbles, coherentes y honestas”. Buscáis sintonía, apoyo, estímulo, ayuda, consejo.

Sois conscientes de que vivís en un mundo distinto al que vivieron vuestros padres y educadores. La relación con vuestros padres y familiares se vuelve problemática. Percibís que se subestiman vuestras potencialidades, que se destacan excesivamente vuestras fragilidades y que no se entienden vuestras propuestas. A veces se bloquea el proceso de vuestras decisiones.

Os expresáis con libertad y espontaneidad. No os gustan los razonamientos retorcidos. Os movéis con soltura en las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. De hecho, se os denomina “nativos digitales” porque, desde niños, estáis en contacto con los recursos tecnológicos.

Sabemos que estáis disponibles para participar en acciones concretas y que os cuestan más los compromisos prolongados. Os preocupa la propia imagen y seguís con interés los criterios de la moda a la hora de vestir o de consumir determinados productos comerciales. Algunos de vosotros practicáis habitualmente deportes y participáis en competiciones con regularidad.

La catequesis de Confirmación es una oportunidad para encontrarnos con vosotros, para acompañaros en vuestro camino, para ofreceros ayuda y consejo, y para compartir con cada uno el tesoro más valioso de la historia: la persona de Jesucristo.

Tened en cuenta que Jesucristo y el anuncio que Él proclama os fascinarán. Cuando escuchéis su palabra, cuando conozcáis sus milagros, cuando os detengáis a pensar en cómo trata a las personas, cuando os situéis en su radio de acción para responderle de tú a tú, os sentiréis identificados con la actitud de quienes tuvieron la ocasión y la oportunidad de compartir sus vidas con Él. Y veréis cómo os resultarán familiares las respuestas de los discípulos de Jesús. Lo que dicen en los evangelios Pedro y Tomás, o Felipe y Juan, tiene una enorme actualidad. Son palabras llenas de intensidad y de vida.

La fe os ayuda a participar en el modo de ver de Jesús. Creer quiere decir ponerse a la escucha del Espíritu y en diálogo con Jesucristo, que es “camino, verdad y vida”, con vuestra inteligencia y vuestros sentimientos, aprender a confiar y a vivir con gozo cada día, en las circunstancias tristes y en los momentos de alegría.

Hace casi 52 años el Concilio Vaticano II dirigió unos “Mensajes a la humanidad” y decía a los jóvenes: “La Iglesia os mira con confianza y amor. (…) Posee lo que hace la fuerza y el encanto de la juventud: la facultad de alegrarse con lo que comienza, de darse sin recompensa, de renovarse y de partir de nuevo para nuevas conquistas. Miradla y veréis en ella el rostro de Cristo, el héroe verdadero, humilde y sabio, el Profeta de la verdad y del amor, el compañero y amigo de los jóvenes”.

Recibid un cordial saludo.

+  Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Huesca y de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.