Extremadura, entre las regiones con menos rupturas familiares

Según datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INI), el año pasado se produjeron un total de 101.294 casos de nulidad, separación y divorcio, un descenso del 0,1% respecto al año anterior. Esto supone una tasa de 2,2 por cada 1.000 habitantes. En Extremadura, 1.891 en el año 2016.

El número de divorcios aumentó un 0,3%, mientras el de separaciones disminuyó un 6,4% y el de nulidades un 18,8%. Extremadura, junto a Castilla y León, presentan las menores tasas de nulidades, separaciones y divorcios, 1,7 por cada 1.000 habitantes. En el polo opuesto está la ciudad autónoma de Ceuta (2,7).

Las mismas fuentes destacan que el 76,6% de los divorcios en España fueron de mutuo acuerdo, mientras que el 23,4% fueron contenciosos. En el caso de las separaciones, el 85,1% lo fueron de mutuo acuerdo y el 14,9% contenciosas.

La custodia compartida de los hijos fue otorgada en el 28,3% de los casos de divorcio y separación.

Centro Diocesano de Orientación Familiar

Para ayudar a las familias, en la Archidiócesis de Mérida-Badajoz se creó en el año 2014 el Centro Diocesano de Orientación Familiar (CDOF), que ha atendido a medio centenar de personas. Se trata de un servicio especializado de atención integral a los problemas familiares en todas sus dimensiones para atender a las familias desde los ámbitos más variados: psicológico, médicos, jurídicos, sociales, moral, etc. Para ello cuenta con un equipo de profesionales de los distintos ámbitos.

Según el Subdirector del Centro Diocesano de Orientación Familiar, Manuel Caballero, la mayoría de las personas que van al CDOF, lo hacen por falta de entendimiento en sus relaciones de pareja y acuden buscando ayuda. La solución es más sencilla si se intervine en los primeros escalones de las dificultades.

Tras contactar con el centro, los orientadores familiares establecen terapias periódicas de pareja. En la mayoría de los casos se producen progresos “porque lo que necesitan es una ayuda para vencer esas dificultades normales de cada día que se plantean en todos los matrimonios”, afirma Caballero, que asegura que en general, los problemas que se plantean se derivan de “no pasar por alto pequeñas dificultades en el matrimonio, recriminarse, no saber disculpar, no perdonar, no empezar cada día de nuevo… En ocasiones hacemos un mundo de cosas ordinarias, la famosa bola de nieve”.

En cuanto al perfil de los usuarios del CDOF, la edad media está entre 35 y 45 años. Son personas que llevan unos años casados. “Hay casos raros, de dos o tres años de matrimonio, pero la media está entre los 5 y 10 años de matrimonio”, dice el Subdirector del Centro Diocesano de Orientación Familiar, que completa esta información afirmando que “el primer grado de dificultad está en estas cosas de ordinaria administración que no saben manejar y que creen que les ocurre solamente a ellos, cuando nos ocurre en todos los matrimonios.

El segundo grado es cuando esa situación ha creado ya un poso y se ha convertido en rencor al ver que no se consigue que cambie la otra persona. En esos casos la solución es más difícil. Cuando te dicen: ´Es que esto yo ya no lo perdono´, porque se han sentido heridos en la dignidad. Es muy propio de la condición humana utilizar a la otra persona y hacer que esta, cuando se da cuenta, se sienta herida. Esto hay que evitarlo porque las soluciones son difíciles. El matrimonio cuenta con todas las condiciones para producir mucha alegría y mucha felicidad, pero todo lo que vale cuesta, y el esfuerzo es fundamental. El esfuerzo está en ceder, en ponerse en lugar de otra persona, en respetar la dignidad del otro… Cuando eso no se tiene en cuenta hay una ruptura fuerte porque una de las partes no se siente amada”, concluye.

Problemas con los hijos

Manuel Caballero pone de manifiesto que “en los casos de este tipo que he tratado, he observado que en matrimonios que no han manejado bien la convivencia y que tienen hijos con más de siete u ocho años, estos se ponen de parte de uno o del otro y esto empeora la situación. A veces muchas parejas no se dan cuenta de que los hijos son los que nos juzgan con mayor severidad. Por ello hay que evitar ciertas afirmaciones, ciertas riñas. Evidentemente, en el matrimonio se discute, eso es normal porque somos personas distintas, pero hay que evitar que los hijos participen de esas discusiones, y si se producen delante de ellos, debemos aclararlo a continuación porque si nosotros no le quitamos hierro a eso, ellos le dan la importancia que no tiene y toman partid”.

Disolución a los 16,3 años

En cuanto a los matrimonios disueltos, llama la atención de que la duración media de los matrimonios hasta la fecha de la resolución fue de 16,3 años, cifra ligeramente superior a la de 2015.

Los matrimonios disueltos por divorcio tuvieron una duración media de 16,1 años, mientras que la de los matrimonios separados fue de 21,6 años. Por su parte, el tiempo medio transcurrido entre el matrimonio y la declaración de nulidad fue de 7,7 años.

El mayor número de divorcios y separaciones en 2016 tuvo lugar en la franja de edad entre 40 y 49 años, tanto en hombres como en mujeres. La edad media de las mujeres fue de 44,4 años (44,2 años en los divorcios, 48,6 en las separaciones y 40,9 en las nulidades). En el caso de los hombres, la edad media fue de 46,8 años (46,7 años en los divorcios, 51,2 en las separaciones y 42 en las nulidades). Estas edades medias fueron similares a las registradas en 2015.

El 43,% de los matrimonios correspondientes a las resoluciones de separación o divorcio no tenían hijos (menores o mayores dependientes). Este porcentaje fue similar al del año anterior.

El 47,2% tenían solo hijos menores de edad, el 4,6% solo hijos mayores de edad dependientes económicamente y el 5,2% hijos menores de edad y mayores dependientes. El 26,3% tenía un solo hijo (menor o mayor dependiente).

Centro Diocesano de Orientación Familiar Sede: Badajoz. C/ Juan Carlos I, nº 7, 2º B. Teléfonos: 924 031 070 y 607 555 110

(Archidiócesis de Mérida-Badajoz)

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