El “Año Pastoral Diocesano Vocacional”

Mons. Julián López           Queridos diocesanos:     En mi carta anterior os anunciaba la apertura de un “Año pastoral diocesano vocacional” que se abriría al concluir la XVI Semana de Pastoral, recientemente celebrada. Apenas comenzado en nuestra Iglesia local el nuevo curso que va a estar dedicado de manera muy especial a estimular en todos los fieles diocesanos, pero especialmente en los sacerdotes, diáconos, consagrados/as y laicos más comprometidos, la oración por las vocaciones y la acción pastoral vocacional, quiero explicar qué se pretende con esta iniciativa.

 

Antes debo aclarar que no se trata de un Año jubilar como, por ejemplo, los años santos, ordinarios o extraordinarios, vinculados a centros eclesiales como Roma, Santiago de Compostela, etc., y que se celebran mediante grandes convocatorias, peregrinaciones y otros actos enriquecidos con indulgencias plenarias o parciales. Tampoco es un Año conmemorativo de algún acontecimiento. El Año que he convocado es más sencillo y pretende, como indica cada calificativo, en primer lugar, ser “pastoral”, si cabe más intensamente que los cursos que venimos inaugurando desde hace quince años al término de la correspondiente “Semana de Pastoral” de preparación y de lanzamiento y animación de determinadas actividades relacionadas con la difusión de la palabra de Dios, la liturgia, la acción social, el apostolado seglar, la familia, la catequesis y la enseñanza, la pastoral obrera, etc. “Pastoral” no quiere decir pura y simplemente “práctico” o “ejecutivo”, para no reducirlo a determinados actos sin apenas trasfondo de ideas y de motivaciones. Todo lo contrario, este “Año pastoral” se basa en la teología de la vocación a fin de estimular las posibles respuestas a la llamada del Señor.

Será un “Año diocesano” en referencia a nuestra “Iglesia local” de León, a nuestros sacerdotes, seminarios, vida consagrada, laicado, parroquias, comunidades y grupos eclesiales, en comunión con el Papa Francisco y en sintonía con las Iglesias locales hermanas de nuestro entorno. Recordar este aspecto nos ayudará a valorar lo que somos y a estimularnos en aquello que debemos ser y hacer como discípulos de Cristo. Nos apoyaremos en la  “pastoral vocacional” o de las distintas vocaciones en la Iglesia. Estas expresiones aluden, en primer término, a la condición común de todos los bautizados como hijos de Dios y llamados a ser en la sociedad luz, sal y levadura como quería el Señor.  Pero también a las personas consagradas, los religiosos y religiosas y otras formas de consagración. Y, por supuesto, al ministerio ordenado que atañe a los sacerdotes  y a los diáconos, sean o no permanentes.

Y será un “Año vocacional” para fomentar todas las “vocaciones”, orar por quienes son llamados a seguirlas, contribuir a su conocimiento, etc. Se procurará así mismo que el “año” tenga una incidencia especial en la pastoral de las vocaciones al sacerdocio, dada la urgencia y necesidad que tenemos, cada día mayor, de presbíteros que cuiden de nuestras parroquias y comunidades y atiendan no pocos campos en los que el ministerio sacerdotal es absolutamente imprescindible. Por ahora os invito ya, con confianza y gratitud anticipada, a tomar conciencia de este problema, a informaros de la situación y rezar por el fruto de la actividad pastoral del nuevo curso. Confiamos desde ahora el nuevo curso pastoral a la Santísima Virgen del Camino y a nuestros santos Patronos.

 

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella