Crecer en comunión (III)

Mons. Enrique Benavent           Uno de los retos más importantes que tenemos en el momento actual es encontrar caminos para fortalecer los procesos de transmisión de la fe a las generaciones futuras. Es cierto que todavía hoy muchos padres piden los sacramentos de iniciación cristiana para sus hijos, y que un número considerable de adolescentes y jóvenes reciben el sacramento de la confirmación. Pero no podemos cerrar los ojos ante una realidad que es preocupante: el interés en recibir los sacramentos muchas veces no va acompañado por un interés en que se inicien en la vivencia de la fe, con lo que la continuidad en los procesos catequéticos, una vez se han recibido los sacramentos, es muy débil. Esto afecta también a la pastoral juvenil: existen realidades en nuestra diócesis y hay grupos de jóvenes que participan regularmente en distintas acciones eclesiales, pero sería conveniente un mayor conocimiento mutuo.

Ante esta situación, en las orientaciones pastorales para los próximos tres años se nos invita a revisar tres ámbitos de la vida eclesial: en primer lugar en la pastoral familiar. Los primeros que tienen la misión de transmitir la fe a los hijos, como consecuencia del compromiso que adquirieron cuando los presentaron a la Iglesia para que recibieran el bautismo, son los padres. Es urgente que en los procesos de preparación al matrimonio y en los movimientos de pastoral familiar se reflexione y se acompañe a las familias para que puedan realizar mejor esta misión. Hoy la familia cristiana se está convirtiendo en una realidad minoritaria. Es necesario reforzar su identidad para que vivan la fe con alegría y sin ningún tipo de complejos.

Los catequistas son fundamentales en la transmisión de la fe. Para muchos cristianos han sido quienes de hecho les han introducido en el conocimiento de Cristo y en la vida de la Iglesia. Para que puedan cumplir bien su misión han de comprender la fe que transmiten y deben ser un referente para los niños y jóvenes, por su vinculación a la parroquia y por su vida espiritual. La necesidad de catequistas no debe llevarnos a descuidar su formación. La fe común se expresa en un lenguaje común que se encuentra en nuestros catecismos. Animar a los catequistas a que cuiden su formación y acompañarles en la vivencia de la fe ha de ser una prioridad fundamental en nuestras parroquias y comunidades cristianas. Al mismo tiempo que les agradecezco el servicio a la Iglesia que están haciendo, les quiero animar a que no dejen de prepararse para tranmitir mejor la fe.

A lo largo del año tenemos en nuestra diócesis momentos de encuentro de las distintas realidades de pastoral de infancia y juventud. Además, en Pentecostés del año 2018 acogeremos la celebración de L’Aplec de l’Esperit. Son momentos de comunión que hacen un gran bien a los jóvenes que participan en ellos, porque experimentan que no están solos en su deseo de seguir a Jesús. Es importante que durante este curso animemos a todos a participar en estos encuentros y que los preparemos bien. Pueden ser una oportunidad para ayudar a tantos jóvenes a avanzar en el seguimiento de Cristo.

Con mi bendición y afecto.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.