Octubre, mes del Santo Rosario

 Mons. Gerardo Melgar       Una de las devociones a María que a través de los años ha tenido una preponderancia espe­cial en la iglesia y en las familia ha sido el rezo del rosa­rio, el ejercicio piadoso por excelen­cia en honor de la Virgen María, Ma­dre de Dios.

El beato Juan de Palafox, obispo de la Diócesis de Osma, fue un gran amante y devoto de la Virgen Ma­ría y tuvo un verdadero interés en extender y propagar entre sus fieles el rezo del santo rosario, tanto en las iglesias, como en el seno de las fami­lias.

Decía que el rosario tenía tres fi­nes que se consiguen cuando se reza: «El primero alabar a la Virgen Santí­sima, digna de toda alabanza. El se­gundo: valerse de su amparo y obrar, en todo, como digno siervo suyo. El tercero: meditar y tener presentes los misterios de la vida y muerte del Se­ñor y de su Madre Santísima y procu­rar, hasta la muerte, vivir con obras, pensamientos, y palabras de virtud y atención de reconocer y servir bene­ficios tan inmensos».

Con esta forma de hablar el Bea­to Palafox de las excelencias del rezo del santo rosario, debería bastarnos para valorarlo y hacer de esta prác­tica algo importante en nuestra vida como cristianos

El enunciado de cada uno de los misterios nos recuerdan alguno de los principales misterios de la vida de Cristo y antes de las diez avema­rías que lo componen, rezamos la oración que Jesús nos enseñó: el Pa­drenuestro. En él pedimos que nos enseñe a santificar su nombre, a ha­cer de nuestra vida un instrumento al servicio del Reino de Dios, a ser ver­daderos cumplidores de su voluntad y a pedir al Señor que nos otorgue cuanto necesitamos para mejor ser­virle, que se compadezca de nuestras faltas y pecados y nos enseñe a per­donar a quienes nos ofenden, y que nunca caigamos en las tentaciones a las que nos vemos llamados, sino que salgamos a flote de ellas y nos libre del mal.

Cada misterio además de por el Padrenuestro, está constituido por diez avemarías.

Por diez veces le decimos toda una serie de piropos a María: le de­cimos que ella es la «llena de gracia», que el Señor está con ella, que Dios la ha bendecido entre todas las mu­jeres, porque ha dado a luz al Santo de los Santos. Por diez veces en cada misterio le decimos que sea nues­tra intercesora, porque ella es la Ma­dre de Dios y es nuestra madre, que nos sentimos pecadores, que ruegue siempre por nosotros, pero especial­mente en la hora de nuestra muerte.

¿No es verdaderamente hermoso rezar cada día el rosario, cuando so­mos conscientes de que estamos pi­ropeando continua­mente a nuestra Ma­dre la Vir­gen y que constantemente le estemos pidiendo su ayuda e intercesión?

Puede que a veces nos distraiga­mos, que incluso no nos demos de­masiada cuenta de lo que decimos, pero cuando tenemos el pleno con­vencimiento de que estamos lanzan­do piropos constantes a nuestra Ma­dre la Virgen y que constantemente solicitamos su ayuda, con ello y solo por ello, merece la pena rezarlo cada día.

Que este mes de octubre que como «mes del rosario» nos actualiza la importancia de rezarlo, nos esfor­cemos en rezarlo cada día, bien sea individual y personalmente o acom­pañados de otros hijos de María que quieran honrarla y ponerse bajo su protección. Ella, seguro que se senti­rá orgullosa de nosotros y nos ayu­dará con su intercesión en todo cuan­to podamos necesitar.

Honremos a María con el rezo del rosario y pidámosle por todas nues­tras necesidades, por las necesidades de los nuestros y por las de todo el mundo especialmente por la paz, a ella que es la Reina de la paz. ¡Feliz mes del rosario!

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia.Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976.A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional.Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993).En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia.El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana.Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar.De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010).El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.