La Virgen Blanca y los catequistas

Mons. Salvador Giménez           Las referencias a la Virgen María resultan tener a veces un efecto contradictorio. A algunos les parece reiterativo al hablar, dicen, constantemente de esta central figura de la Historia de la Salvación. Otros muchos afirman que prodigamos poco la importancia de la devoción a la Madre del cielo. Siempre hemos de buscar el equilibrio (nos lo recuerda el Concilio Vaticano II, LG, 67) para que su figura no difumine el fundamento de nuestra fe, Cristo su Hijo.

Sin embargo constatamos que muchos de nuestros ciudadanos (y algunos cristianos) desconocen el patronazgo de la Virgen sobre nuestra ciudad y tampoco conocen siquiera el aspecto de la imagen que se venera en el oratorio de la Academia Mariana. Volvemos a insistir en ello invitándoos a los actos que se celebran en honor de la Virgen Blanca de la Academia (2 de octubre) durante el primer fin de semana de este mes y a aumentar vuestra devoción y cercanía a la Madre de Dios. Todo pueblo cristiano que pone en el centro de su vida a la Virgen María tiene prácticamente asegurada la manera, llena de ternura y fidelidad, de encontrarse con Cristo. Es la sublime actitud de la Madre que nos enseña la alabanza constante a Dios y a un auténtico comportamiento de hijos que, al descubrir la intensidad del amor divino, lo transmiten, como hermanos, a todos los que les rodean y acompañan por el camino de la vida.

Desde mediados del siglo XIX (1862) los ilerdenses veneramos de una manera entrañable esta advocación y cada año la Pontificia y Real Academia Mariana se encarga de festejar dignamente su memoria. Además de las celebraciones litúrgicas, la Academia organiza un Certamen literario para cantar y contar las glorias de la Virgen; desde hace unos años se ha introducido en el certamen el campo audiovisual. Se pretende fomentar la participación de los escolares en el mismo, aumentar su devoción para que así sean testimonios de su amor en la Iglesia del futuro.

Con motivo del centenario de las apariciones de Fátima (1917), el Certamen este año tiene como centro de nuestra reflexión la intervención de María en aquella aldea portuguesa. Estará con nosotros una imagen muy querida en la diócesis de Solsona: la Mare de Déu de Fàtima que se venera en el santuario de Tàrrega. Agradecemos el entusiasmo que manifiestan los diocesanos de Solsona en colaborar con nuestra Academia.

A la patrona de Lleida le quiero elevar otra petición, aparte de la que hacemos ordinariamente por todas las familias e instituciones de nuestra ciudad, que consiste en poner en sus manos toda la actividad de las catequesis parroquiales y diocesana. Que Ella cuide a los padres y abuelos, a los catequistas y a los niños/jóvenes de nuestras catequesis, para que, orientados por los sacerdotes, se preparen y se acerquen con dignidad cristiana al encuentro con Cristo en los sacramentos.

Deseo concretar la petición en un punto: los catequistas, su formación, su misión y la propia vida cristiana. Su palabra y su testimonio son esenciales para la transmisión de la fe. Siempre tendrán mi agradecimiento, el de toda la diócesis, por su dedicación y esfuerzo a lo largo de los años. Orad por ellos, para que no se cansen nunca de su gran misión. Ahora quisiera poner el acento en la importancia de la formación. Para ello, la Delegación Diocesana de Catequesis ha preparado un curso muy interesante que os permitirá fortalecer vuestros conocimientos y actitudes para vuestra excelente labor catequética. Os invito a que formalicéis vuestra inscripción. El curso tiene cuatro grandes apartados: la Palabra de Dios, fuente de la vida y la misión; la profesión de la fe, el Credo; la celebración de la fe y, por último, la vida cristiana. Se trata de actualizar los aspectos básicos de las verdades de nuestra fe. Estos apartados se desglosan en otros epígrafes complementarios para hacer más asequible la explicación. Os invito a participar en este curso.

+ Salvador Giménez

Obispo de Lérida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.