Lo que importa es amar

Mons. Francisco Cerro         Me he encontrado con un libro viejo, pero como el vino añejo cuando pasa el tiempo sabe mejor, del Hermano Carlos Carretto, que desde su experiencia en el desierto del Sahara se titula “Lo que importa es amar”. Tiene la validez de todas las cosas auténticas, de volver a lo esencial, a todo lo perenne, que vivido de verdad, no pierden ninguna novedad.

El libro es un canto a orar con la Biblia, con la Palabra de Dios. A vivir la caridad, el amor, como en aquello que vamos a ser juzgados. Cuenta Carretto:

“Una tarde encontré en el desierto a un anciano que temblaba de frío. Parece extraño hablar de frío en el desierto, pero era así, tanto que la definición del Sahara es:

“País frío donde hace mucho calor cuando hay sol”.

Y el sol se había puesto y el anciano temblaba. Yo tenía dos mantas, las mías, las indispensables para pasar la noche. Dárselas quería decir que sería yo el que temblaría. Tuve miedo y me quedé con las dos mantas para mí. Durante la noche no temblé de frío, pero al día siguiente temblé por el juicio de Dios.

Efectivamente, soñé que había muerto en un accidente, aplastado por una roca, al pie de la cual  había quedado dormido.

Con el cuerpo inmovilizado, bajo toneladas de granito, pero con el alma viva –y qué viva estaba– fui juzgado. La materia del juicio fueron las dos mantas. Fui juzgado inmaduro para el Reino de los cielos. Y la cosa era evidente. Yo, que había negado una manta a mi hermano por miedo al frío de la noche, había faltado al mandamiento de Dios: ‘Amarás al prójimo como a ti mismo’. En realidad, había amado a mi piel más que a la suya”.

San Agustín habla de la caridad como lo que verdaderamente debe vivir cada cristiano y que es el aterrizaje de nuestra fe y de nuestra esperanza. Es verdad lo que decía San Juan de la Cruz, que vamos a ser juzgados en el amor. Un amor que se hace concreto, diario, cotidiano en los que tenemos alrededor y que nos lanza a poner en el centro de nuestra vida a Jesús y que él nos lanza a vivir amando y entregando la vida por amor especialmente a los más pobres y necesitados. Es la labor tan inmensa que hace la institución de la Iglesia que es Cáritas, también Manos Unidas. En nuestra diócesis las residencias de ancianos, la Hospitalidad de Lourdes, Proyecto Hombre, el Centro de Escucha… y tantos carismas en la Iglesia como ACISJF, Vicencianos, Conferencias de San Vicente de Paul, el Cottolengo, las Casas de Misericordia, religiosos y religiosas que viven volcados en el mundo de los pobres…

La última vez, vine impresionado de Tierra Santa, de Belén, cuando una tarde, los primeros días de este año visité un hogar para niños que desde todas sus necesidades, han encontrado verdaderas madres en aquellas mujeres con una entrega que va mucho más allá a veces de nuestra mediocridad y de nuestra falta de fe. No nos quedaremos cruzados de brazos, porque lo importante es amar, es la caridad, es el servicio a los más pobres de los pobres.

Siempre he pensado que los cristianos siempre tenemos que vivir y que amar. No podemos permanecer ni un minuto pensando en las musarañas. Cuando menos lo pensemos nos bajamos del tren de la vida y tendremos que comparecer delante de un Dios Bueno que nos va a preguntar: ¿Has amado?, ¿Has vivido de verdad? ¡Qué pena que nos pasemos, lo corta que es una vida, sin vivir nada, sin hacer nada! y lo más general guardando en el sótano de nuestras amarguras tantas cosas, sin dejar que llegue la cobertura de Dios que nos dice que lo importante es amar como Jesús hasta el final.

Me convenzo cada vez más de que lo único que hace inmensamente feliz al corazón humano es amar al Dios del amor, al Dios de la vida y a los que viven a nuestro lado.

† Francisco Cerro Chaves,

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.