Dios llama a todos a todas las horas

Mons. Eusebio Hernández           Queridos hermanos y amigos: Las lecturas que hemos escuchado en las Misas de estos domingos del mes de septiembre, como las que hoy se proclaman, creo que son muy apropiadas para reflexionar sobre el curso pastoral que estamos comenzando en nuestra diócesis.

Hoy el Evangelio (Mateo 20,1-16) no puede ser más oportuno, Dios llama a todos y llama a todas las horas, no se cansa nunca de llamar. Al comienzo de nuestros trabajos pastorales, los que somos responsables de la “viña del Señor”, debemos imitar al propietario de la viña que aparece en el Evangelio; nos dice el texto que, al amanecer, a media mañana, a media tarde e incluso al caer el sol, sale buscando jornaleros. Algunos de ellos tendrán una jornada completa de trabajo, otros apenas unas pocas horas.

Podemos comparar las distintas horas del día con las distintas etapas de la vida de una persona, nuestra pastoral debe siempre buscar a todo ser humano, para hacerles partícipes de los trabajos de la viña del Señor. Es lo que San Juan Pablo II señalaba en su exhortación Christifideles laici, sobre la vocación y la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo: “Los fieles pertenecen a ese pueblo de Dios que está prefigurado por los obreros de la viña… Id también vosotros a mi viña. La llamada no se dirige solo a los pastores, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas, sino que se extiende a todos. También los fieles laicos son llamados personalmente por el Señor” (n.1-2).

La lectura del libro de Isaías (55, 6-9), comienza con una frase que nos indica el fin de nuestras acciones pastorales: “Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca”. Buscar al Señor y dejarnos encontrar por Él, ése es el fin de toda acción pastoral y lo que el pastor debe desear.

El papa Francisco proponía en una de sus meditaciones (Discurso 19 de septiembre de 2014) estos dos principios como un ejemplo para los responsables de la pastoral: “Había mucha necesidad en la viña y este señor pasó casi todo el tiempo yendo por las calles y las plazas del pueblo buscando trabajadores. Al respecto, ha invitado a pensar en los que buscó a última hora, nadie les había llamado, quién sabe cómo podían sentirse, porque al final del día no habrían llevado a casa nada para dar de comer a los hijos”. Buscar sin cansancio, ofrecer el trabajo en la viña del Señor sin desfallecer.

A su vez, sabiendo lo que es fundamental: «No acudamos a la voz de las sirenas que llaman a hacer de la pastoral una serie convulsa de iniciativas, sin conseguir recoger lo esencial del compromiso de la evangelización”. O sea, la búsqueda y el encuentro con Señor.

Por ello, señala el Papa que a veces parece que estamos más preocupados por multiplicar las actividades que por ser atentos con las personas a su encuentro con Dios: «Una pastoral que no tiene esta atención se hace estéril poco a poco».

Para alcanzar el corazón de las personas y cumplir la misión encomendada nuestras comunidades deben ser lugar de “llamada” y a la vez de “acogida”. Sin la oración y la contemplación nunca lo lograremos.

Que Santa María en su advocación de la Merced, que hoy celebramos, nos conceda un año pastoral en el que sin cansarnos salgamos al encuentro de nuestros hermanos.

Con afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
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Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.