Nuevas formas de esclavitud

Mons. Jaume Pujol          En el siglo XIII eran frecuentes los actos de piratería, individuales o colectivos, que tenían por objeto hacer prisioneros para explotarlos como obra de mano barata o venderlos en los mercados de esclavos.

En este contexto nació la Orden de Nuestra Señora de la Merced, fundada en 1218 por San Pedro Nolasco tras ser beneficiario de una aparición de la Virgen María. El santo fue ayudado, a la hora de dotar a la nueva Orden de un cuerpo legislativo, por otro santo, Raimon de Penyafort, jurista de gran actividad a quien el papa Gregorio IX ofreció el Arzobispado de Tarragona, pero que no aceptó sino que, cansado, se retiró a un convento de Barcelona donde murió.

Los mercedarios —es bueno recordarlo hoy en su fiesta— fueron desde el inicio personas muy generosas, capaces de hacer un cuarto voto en el que se comprometían a entregarse ellas mismas como rehenes, mediante un canje, si era el único modo de rescatar a otro.

Por fortuna, aunque continúa en muchos países la práctica de los secuestros para obtener recompensas, la esclavitud tal como se conoció durante siglos ya pasó a la historia. Ya no hay mercados de esclavos como aquellos que llevaron a América a millones de africanos en barcos europeos.

Lo que hay ahora son nuevas formas de esclavitud. Hay trabajos forzados en minas del Tercer Mundo que explotan a los trabajadores, muchas veces menores de edad; hay trata de seres humanos, sobre todo mujeres, transportadas a ciudades para ser objeto de prostitución, a veces bajo apariencia de legalidad. Sin ir muy lejos, en el norte de Catalunya existía, o existe todavía, el que presumía de ser el mayor prostíbulo de Europa.

Hay «turismo sexual» a países del sureste asiático; tráfico de órganos a veces criminal y otras por dinero aprovechando la extrema necesidad; hay comercio de drogas, cuya administración provoca situaciones en las que uno deja de ser él mismo y se vuelve esclavo de sus adicciones; hay «vientres de alquiler», hay encarcelamientos por razones políticas y torturas carcelarias…

La esclavitud no ha desaparecido, aunque revista nuevas formas. A todas hemos de combatir, comenzando por la esclavitud que significa la pobreza. El Papa insiste en que haya «familias que ayuden a otras familias», que no digan: «este no es mi problema».

Y, por supuesto, la esclavitud del pecado, que es la mayor y que los cristianos estamos llamados a superar con la gracia de Dios. Que nuestra Señora de la Merced nos ayude.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

 

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.