La familia de Jesús

Mons. Enrique Benavent             En los evangelios sinópticos se nos narra un acontecimiento de la vida pública de Jesús donde también está presente María. Estando predicando el Señor, se presentaron su madre y sus hermanos e intentaban hablar con Él. Cuando se lo dijeron a Jesús, su reacción no dejaría de sorprender a quienes la escucharon: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?… Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre” (Mt 12, 48-50; Mc 3, 33-35). En el evangelio de Lucas se nos presenta otra versión de las palabras de Jesús: “Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” (Lc 8, 21). Esta guarda relación con otro acontecimiento que se nos narra en el mismo evangelio: en otra ocasión, mientras Jesús predicaba, una mujer le dijo: “Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”. A este elogio Jesús respondió: “Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” (Lc 11, 27-28). El hacer la voluntad de Dios de Mateo y Marcos, se ha interpretado por Lucas como escuchar su palabra y cumplirla.

Jesús está unido a María por un doble vínculo. De ella ha recibido el cuerpo humano y este hecho hace que existan entre ellos los lazos humanos de carne y sangre. Pero Jesús, siendo hijo de María según la humanidad, es también el Hijo de Dios según la divinidad, de modo que ella ha podido ser su madre porque ha creído. María está plenamente unida a Cristo, tanto por el vínculo de la sangre como por el de la fe obediente a la voluntad del Padre. En ella, estas dos dimensiones son inseparables.

En sus palabras, Jesús nos insinúa dos cosas: en primer lugar que lo que es decisivo para estar en comunión con Él no son los vínculos de la carne y de la sangre, sino los de la fe y la obediencia a su Padre. María ha vivido plenamente en el ámbito de esta fe viva y, por ello, no hay que entender estas palabras como minosprecio de su persona, sino como una indicación de lo que en ella es verdaderamente grande. En segundo lugar, esto hace posible que la familia de Jesús no se limite al parentesco carnal, sino a todos los que tienen una fe viva porque escuchan la Palabra de Dios y la cumplen.

Durante el verano, y de manera especial estos primeros días del mes de septiembre, en la Santa Iglesia Catedral se celebra la solemnidad de la Virgen de la Cinta, y en muchos de nuestros pueblos y ciudades se viven con alegría las fiestas mayores en honor de la Virgen bajo distintas advocaciones: ¿Cuál es la razón profunda que hace que la Virgen María esté tan presente en la fe de los sencillos y que el pueblo cristiano la venere con tanta alegría? El sentido de fe nos lleva a descubrir que también nosotros formamos parte de la familia de Jesús, que en esa familia María ocupa un lugar único y singular, no sólo porque es la Madre del Señor según la carne, sino porque el testimonio de su obediencia a la voluntad de Dios nos anima a todos en el camino de la fe y nos fortalece en las dificultades de la vida.

Que ella nos bendiga y nos ampare a todos.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.