Gracias a ‘Iglesia en Aragón’ y feliz mes de agosto.

Mons. Eusebio Hernández        Queridos hermanos y amigos:  Tras este último domingo de julio, nuestro semanario Iglesia en Aragón se toma un merecido descanso en el mes de agosto, el primer domingo de septiembre, nuevamente, volverá a ofrecernos cada domingo la información de nuestras diócesis aragonesas.

Agradezco desde aquí este servicio que todos los que colaboran con esta publicación nos ofrecen a los cristianos aragoneses. Que Dios premie vuestros esfuerzos y desvelos por mantenernos informados y también por el “servicio de comunión” que supone nuestra revista semanal entre las diversas diócesis.

Creo que los obispos debemos estar agradecidos porque cada semana nos dais la posibilidad de entrar en las casas de tantos fieles y de llevar nuestra palabra a nuestros diocesanos.

Durante el curso que hoy terminamos he podido escribir cada semana una carta que habéis encontrado en la quinta página de nuestra publicación. Es una obligación que me he impuesto pero que hago con agrado y espero que mis palabras os hayan servido para animar vuestra vida cristiana. Desde el domingo 4 de septiembre del año pasado hasta este domingo no he faltado a nuestra cita semanal.

Quiero siempre, como otras veces he escrito, dirigirme a vosotros con sencillez y he querido comentar con vosotros de una forma familiar distintos aspectos de la vida cristiana. Me gustaría que este pequeño esfuerzo de cada semana os haya ayudado.

Hoy las vacaciones son un concepto elástico que no necesariamente coinciden siempre con el mes de agosto, también, desgraciadamente, hay muchos que careciendo de lo necesario o bien por vivir en una gran precariedad laboral no se las pueden permitir. A los que podéis tener unos días de merecido descanso os deseo unos días felices.

También muchos pueblos de nuestra diócesis celebran en este mes de agosto sus fiestas patronales y se convierten en un lugar de encuentro. A los que vivís en ellos y a los muchos que volveréis estos días a vuestras raíces os deseo que estos días sean una muestra de comunión vividos con alegría y solidaridad.

Quiero también hacer una invitación a todos para que sepamos aprovechar estos días y que, en ellos, sepamos también encontrarnos con Dios, presente siempre en nuestras vidas. Que la Virgen María y todos los Santos que en estos días celebraréis nos ayuden a ello.

Me despido de vosotros hasta el próximo mes de septiembre en el que, si Dios quiere, volveremos a encontrarnos cada semana en esta carta semanal.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 227 Articles
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.