Volver a la naturaleza

Mons. Jaume Pujol           En estas fechas son muchas las personas que han hecho vacaciones, pero aún más los que están a punto de hacerlas. A ellas me dirijo, sin olvidar a quienes no pueden tomarlas porque no tienen medios económicos o porque no tienen trabajo, y quien no tiene trabajo no está de vacaciones todo el año, sino que se encuentra todo el año angustiado buscándolo.

Junto a mis deseos de que resulten días de verdadero descanso familiar, os invito a volver a la naturaleza, redescubrirla si la tenemos un poco olvidada, metidos como estamos en una vida que se desenvuelve sobre asfalto.

El Papa Francisco en su preciosa «encíclica ecológica», Laudato si’, afirma: «Quien ha crecido entre los montes, o de niño se sentaba junto al arroyo a beber, o quien jugaba en una plaza de su barrio, cuando vuelve a estos lugares se siente llamado a recuperar su propia identidad.»

Es una sensación común de quienes hemos nacido en un pueblo, una bella experiencia volver a parajes que nos traen recuerdos lejanos. Como también lo es descubrir otros nuevos, que para un cristiano tienen un atractivo especial pues —como dice la misma encíclica— «todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros.»

Pensemos en algunos personajes que han disfrutado del contacto con la naturaleza. Verdaguer fue uno de ellos y su poesía está muy ligada a la belleza que observa. Gaudí tomó de la naturaleza la inspiración para su genio arquitectónico. Alguien a quien mostraba la fachada de la Navidad, exclamó: «¡Esto es un canto a la Naturaleza!». El maestro corrigió: «Sí, pero… llámela ¡Creación!»

Se me ocurre también la figura del beato Pere Tarrés, tan enamorado de los valles y las montañas, sobre todo las de Nuria y Montserrat, lugares en los que dejó huella enseñando a mucha gente a amar lo que consideraba un libro abierto del amor de Dios por sus criaturas. O la figura de San Juan Pablo II, desde su juventud hasta su ancianidad deseoso de hallar la paz en los parajes polacos primero y al final en los alpinos.

Cualquier lugar es bueno para elevar el corazón, también el mar para los amantes de los cruceros o de bañarse en las playas. El secreto de unas vacaciones cristianas está en salir de nosotros mismos para buscar la felicidad en familia o ayudando a otras personas para que disfruten de estas sensaciones que se nos ofrecen a la vista como verdaderos regalos.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.