Cuidemos a nuestros abuelos

Mons. Jesús García Burillo      Queridos diocesanos: Desde hace algunos años celebramos el Día de los Abuelos el 26 de julio, coincidiendo con la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús. Es éste un día para el amor y la gratitud, para mostrar respeto y cariño a nuestros mayores, cuya importancia social a veces no es justamente reconocida. La celebración de esta fiesta nos ayuda a valorar públicamente el papel que la generación de nuestros mayores desempeña en la vida de las familias.

En la sociedad del siglo XXI, caracterizada por las prisas y las amplias jornadas laborales, los abuelos son un factor fundamental para el desarrollo de la vida familiar. Un reciente estudio publicado por Mensajeros de la Paz señala cómo en la actualidad más de la mitad de los abuelos españoles (55,9%) confiesa ayudar a sus hijos, ya sea económicamente o en el cuidado de los nietos. Las familias no podrían seguir el ritmo impuesto por sus quehaceres diarios si no fuera por la presencia, ayuda y colaboración de los abuelos. Por eso, su figura es necesaria dentro de la estructura familiar, sobre todo en estos momentos cuando el problema de conciliación para muchos matrimonios jóvenes se ha complicado tanto.

“No te apartes de las conversaciones de los ancianos, porque ellos mismos aprendieron de sus padres: de ellos aprenderás a ser inteligente y a dar una respuesta en el momento justo” (Ecl 8, 9). En efecto, un trato directo y frecuente con nuestros mayores nos aportará unos valores sumamente necesarios para el hombre de hoy. Sabiduría, capacidad de entrega, generosidad. Por eso, padres, os pido que propiciéis que vuestros hijos puedan pasar mucho tiempo con sus abuelos. Será muy enriquecedor para ambas partes.

Sin embargo, percibimos que la sociedad española como conjunto “pasa un poco” de los abuelos. Con frecuencia se considera a la Tercera Edad como un estorbo, un peso para la sociedad. Se les aparta de nuestro lado. No les ofrecemos un hueco en nuestros hogares mientras las residencias están cada vez más llenas. Por eso, es necesario reivindicar el papel de las personas mayores en la sociedad actual y agradecerles todo su trabajo en casa, y de brindar un cariño agradecido a los que viven en residencias.

Decía San Juan Pablo II que honrar a nuestros mayores requiere un triple deber: acogerlos, asistirlos y valorar sus cualidades. Y es una tarea no excesivamente complicada. Basta con un poco de voluntad y muchas dosis de cariño. Los abuelos necesitan poco, pero lo poco que necesitan lo necesitan
mucho. Un beso, una caricia, un tiempo de compañía, o simplemente un rato de escucha, para ellos será una bendición.

Y, sobre todo, estar pendientes de sus sentimientos. ¡Cómo sufren los abuelos por las peleas de los hijos o los nietos, por las separaciones! ¡Cómo les duelen algunos gestos de desatención hacia ellos! Tienen frágil el corazón por la cantidad de años vividos con intensidad. Tratémosles, pues, con la delicadeza que merecen.

Queridos diocesanos, vivamos este Día de los Abuelos con alegría y gratitud, apreciando la riqueza humana, social, espiritual y también religiosa de nuestros mayores, pues ellos han sido capaces de transmitir la fe en Cristo y el amor a su Iglesia a las nuevas generaciones. Agradezcámosles con nuestro amor y respeto todos sus desvelos y su sabiduría. Agradezcámosles la vida.

+ Jesús García Burillo
Obispo de Ávila

Mons. Jesús García Burillo
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Nació en Alfamén, Provincia y Archidiócesis de Zaragoza, el 28 de mayo de 1942. Tras finalizar la carrera de Profesor de E.G.B., inició los estudios eclesiásticos en Valladolid, ciudad a la que se trasladó desde muy joven, terminándolos en la Universidad de Comillas de Madrid. Fue ordenado sacerdote en Valladolid, el 25 de julio de 1971. En la misma Universidad de Comillas obtuvo, en 1970, la Licenciatura en Teología y en 1977 el Doctorado en Teología Bíblica. Ha desempeñado el cargo de Vicario Episcopal en la Diócesis de Madrid, de la Vicaría III (1985-1996) y de la Vicaría VIII (1996-1998). Fue preconizado Obispo Auxiliar de Orihuela-Alicante el 19 de junio de 1998. Recibió la Ordenación Episcopal en Alicante el 19 de septiembre del mismo año. Preconizado Obispo de Ávila el 9 de enero de 2003, tomó posesión de la diócesis el pasado 23 de febrero de 2003, domingo. CARGOS DESEMPEÑADOS: Capellán de la Residencia Universitaria Torrecilla (Valladolid, 1971-75); Coadjutor de la parroquia de San Andrés de Villaverde (Madrid, 1977-79); Dir. de la Residencia Divino Maestro (Valladolid, 1964-66); Dir. de la Revista "Ekumene" (1966-71); Coordinador del Movimiento "Ekumene" en Andalucía (1966-71); Secretario General de la Vicaria III (Madrid, 1979-85); Vicario Episcopal de la Vicaría III (Madrid (1985-96); Vicario Episcopal de la Vicaría VIII (Madrid (1996-98). Obispo Auxiliar de Orihuela-Alicante (1998-2002) CARGOS EN LA CONFERENCIA EPISCOPAL: Miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral (1999-) y Relaciones Interconfesionales (1999-). ACTIVIDADES: Profesor de E.G.B. (1962-64); Prof. titular en Estudio Agustiniano (Valladolid, 1972-74); Colaborador del C.S.I.C. (1974- 76); Profesor del Instituto Internacional de Teología a Distancia (Madrid, 1977-98); Profesor de Radio ECCA (1977-98). PUBLICACIONES: Destacan entre todas ellas: Catequesis de primera comunión, en colaboración (Madrid: Studio 1968); su Tesis doctoral El ciento por uno. Historia de las interpretaciones y exégesis, (Madrid: C.S.I.C. 1977). Ha colaborado en el Departamento de Producción del Instituto Internacional de Teología a Distancia (1977-1998).